22 de marzo de 2012 / 15:38 / hace 6 años

ENTREVISTA-JUEGOS-Argentino busca lanzar jabalina al infinito

Por Rex Gowar

BUENOS AIRES, 22 mar (Reuters) - La jabalina lanzada por Braian Toledo planea hacia lo lejos y desaparece tras el verde césped mientras su entrenador, Gustavo Osorio, dice: “deben ser unos buenos 85 metros”.

El césped es largo en la mayor parte del campo en Marcos Paz, donde el sencillo atleta argentino de 18 años practica, soñando con la gloria olímpica. El lugar no es un complejo de atletismo propiamente dicho, sino que está formado por dos canchas de fútbol contiguas y sin demasiado pasto en las áreas.

Alrededor del campo hay una vía de tren abandonada como parte de lo que es un suburbio semirural de Buenos Aires, donde además hay casas modestas y con materiales precarios.

Cualquiera de ellas podría ser la casa de la humilde familia de Toledo, pilar principal del joven atleta cuyo talento Osorio ha ayudado a desarrollar desde la escuela primaria.

Toledo es un prodigio, una de las joyas que ocasionalmente aparecen en el deporte argentino.

El campeón olímpico juvenil del 2010 tiene una mejor marca mundial de 89,34 metros con la jabalina más corta y liviana de 700 gramos y ganó el bronce entre competidores profesionales en los Juegos Panamericanos de Guadalajara en octubre pasado, con un récord personal de 79,53 en la categoría de 800 gramos.

Tatuados en la parte interior de la muñeca izquierda están los anillos olímpicos y el nombre de Jan Zelezny, su ídolo, más el número 98,48, la distancia que el atleta checo logró en 1996 para adueñarse del récord mundial y la que Toledo espera alcanzar mientras busca, en sus propias palabras, “tirar hasta el infinito”.

“El infinito voy a saber explicárselo cuando me retire y voy a poder decirle si llegué al infinito o no pude”, dijo Toledo en una entrevista con Reuters tras arribar al campo de entrenamiento en su bicicleta y con varias jabalinas de prueba.

“El escudo olímpico es por cuando fui campeón olímpico en Singapur y el nombre Jan Zelezny, el poseedor del récord mundial de mayores. (El récord) es un objetivo a seguir”, agregó.

MUNDIAL JUVENIL

El principal objetivo de Toledo este año es el Mundial Juvenil que tendrá lugar en Barcelona del 10 al 15 de julio, antes de los Juegos Olímpicos de Londres (del 27 de julio al 12 de agosto) a los que se clasificó con su mejor marca en los Panamericanos. Toledo ve a los Juegos como una experiencia camino a Río de Janeiro 2016, cuando tendrá 22 años.

“(Ir a Londres) es un regalo, un obsequio para ir a hacer la experiencia que Dios me esta dando, anticipándome al 2016, así que es para aprender, llegar al 2016 de una manera distinta y con otro punto de vista”, declaró.

Osorio, hablando en un viejo salón de deportes con un techo alto y de chapa en Marcos Paz donde Toledo trabaja en técnica, manifestó: “Los mundiales juveniles se han ganado siempre por arriba de los 80 (metros), entonces es un gran desafío”.

“Estamos trabajando para lograr ese nivel y tratar de mantenerlo porque es mas difícil mantenerse”, añadió.

Osorio muchas veces tiene que improvisar con materiales muy básicos para brindar a Toledo las herramientas de entrenamiento, aunque puede sacar el lado positivo de ello.

“La creatividad fue una parte importante de cómo hacer avanzar a los jóvenes, en este caso Braian, en función de lo que el podía ir haciendo”, señaló. “Tiene que ver con el conocimiento (y) la pasión que uno pone”, destacó.

Toledo, un fornido joven de 1,86 metros de altura que aún sigue creciendo, quería ser futbolista antes de comenzar con la jabalina.

FUTBOL ABANDONADO

“El fútbol, lo empecé y vi que no se podía, era muy difícil, mi mamá no podía pagar la combi (camioneta) hasta River todos los días (...) no estábamos en condiciones de gastar plata que no fuera por el alimento diario”, relató Toledo.

“Encontré este deporte y vi que era bueno naturalmente con un brazo rápido (...) soy rápido, soy elástico, soy saltarín, soy resistente, soy fuerte, gracias a Dios tengo todas esas pequeñas condiciones tan importantes para nosotros”, agregó.

De todos modos, el joven atleta destacó la importancia del entrenamiento.

“(Al principio) pensaba que era fácil y los años me demostraron que no, que había que entrenar y sacrificarse para lograr los objetivos”, sostuvo.

Toledo también confesó que por momentos era difícil ser diferente de sus amigos como consecuencia de su fama.

“A veces dan ganas de decir que ser un chico normal sería mas fácil (...) Conllevar esto es una gran responsabilidad y un gran desgaste de uno, entrenando, pero es lo que amo hacer y por eso lo aguanto”, declaró.

Toledo dijo que la única presión que sintió fue cuando tuvo lesiones o molestias que le impidieron entrenar con normalidad.

“Eso me molesta porque no me permite trabajar y cumplir un volumen (de entrenamiento) diario, y eso es perder tiempo y dar ventaja a los rivales”, subrayó el talentoso lanzador, quien recibe apoyo de la Secretaría de Deportes del Gobierno argentino y varios patrocinadores, además de contar con una beca del nuevo organismo estatal de alto rendimiento, el ENARD.

Por su parte, Osorio dijo que vio cómo Toledo fue desarrollándose como un atleta capaz de tener un lugar permanente entre los 10 mejores de su disciplina en los próximos ocho años, aunque aclaró que había que respetar los tiempos.

“No hay que apurarlo, hay que seguir aplicando el proceso educativo en sus diferentes etapas (...) en este camino largo, difícil”, señaló. (Editado en español por Damián Pérez)

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