24 de abril de 2012 / 20:58 / en 6 años

ANALISIS-Argentina seguirá en mira de petroleras, pese caso YPF

* Argentina necesita grandes inversiones para hidrocarburos no convencionales

* Pese a expropiación, petroleras globales tentadas por reservorios

* Gobierno necesita socios solventes para avanzar

* Críticos dicen se necesitan más reformas en política energética

Por Karina Grazina y Helen Popper

BUENOS AIRES, 24 abr (Reuters) - Dos meses antes de que Argentina le quitara el control de la mayor petrolera del país a Repsol, la compañía española dijo que demandaría unos 25.000 millones de dólares al año desarrollar un megadescubrimiento de gas no convencional en la Patagonia.

Es un monto del que Argentina no dispone y que deberá esforzarse mucho para conseguir si no tiene socios adinerados que estén preparados para tolerar las políticas cada vez más volátiles y poco ortodoxas de la presidenta Cristina Fernández.

La expropiación del control de YPF ha incrementado la preocupación de los inversores respecto de la política energética de la tercera mayor economía de América latina.

Pero la potencialidad del yacimiento de Vaca Muerta podría resultar tentadora para las compañías que ven una oportunidad en la intención del Gobierno de revertir una constante caída de la producción.

Argentina alberga el tercer mayor reservorio mundial de hidrocarburos no convencionales, apenas superado por China y Estados Unidos, según un informe del Departamento de Energía estadounidense, que cuantificó en unos 774 billones de pies cúbicos de gas el volumen atrapado en rocas de esquisto.

“El mundo petrolero siempre se mueve en espacios turbulentos, en países con problemas. Está acostumbrado porque el petróleo generalmente existe en países de riesgo político. Si ven que hay un negocio, que hay posibilidad una posibilidad real de recursos, se meten”, dijo el analista Víctor Bronstein.

Pero aún antes de que Fernández anunciara la semana pasada el proyecto de expropiación de YPF, las políticas gubernamentales de controles de precios en el mercado local, impuestos a la exportación y subsidios a los consumidores fueron culpadas por las bajas inversiones en el sector.

El desarrollo de la cuenca de gas no convencional y el final de la “década perdida” de la industria dependerá de una profunda reforma, dicen analistas.

“Es bueno que el Estado retome el control de YPF, que nunca debió haber perdido (...). Ahora, lo que hay que discutir es lo que es lo más importante. ¿De dónde saldrán los fondos necesarios para llevar a cabo la gran inversión que hace falta para alcanzar el autoabastecimiento?”, dijo el ex ministro de Economía Roberto Lavagna.

“Hacen falta grandes inversiones y cambios profundos en la política energética de los últimos años”, agregó.

Argentina necesitará gigantescos aportes de capital para que los recursos de Vaca Muerta entren en producción, un gran desafío para un país que aún no regresa a los mercados globales de crédito una década después de protagonizar la mayor cesación de pagos de deuda soberana de la historia.

“Va a ser difícil conseguir el financiamiento”, dijo Mark Routt, un consultor de KBC Advanced Technologies de Houston, Texas. “Argentina va a tener que buscar relaciones intergubernamentales, especialmente con China”, agregó.

Aproximadamente el 40 por ciento de las inversiones chinas en América latina se destinaron a Argentina, la mayoría al sector energético, y la influencia política de Pekín, junto con su capital, podría ayudar a las compañías chinas a ponerse en ventaja.

La expropiación de YPF hundió años de planes de la petrolera estatal china Sinopec de comprar el 57 por ciento que le pertenecía a Repsol.

Además de dinero, Argentina necesitará el conocimiento y experiencia tecnológico de operadores extranjeros para desarrollar los campos de gas alternativo, algo que, según Routt, las compañías chinas han logrado en Canadá.

Si el Gobierno argentino quiere realmente aumentar la producción de hidrocarburos -el principal motivo esgrimido para la traumática expropiación- debería encarar cambios en la estructura accionaria de YPF, dijo Barclays Capital en un informe.

“La mejor forma de aumentar la producción sería a través de un plan de inversión significativo, pero bajo la actual estructura accionaria esto sería difícil, porque ninguno de los accionistas tiene la capacidad de realizar inversiones importantes”, señaló.

Según el banco de inversión, “la única esperanza es que una empresa muy solvente (...) se incorpore como accionista tras la posible salida del Grupo Petersen (de la familia argentina Eskenazi)”, que tiene una participación accionaria del 25,5 por ciento en YPF.

Estas conjeturas alentaron especulaciones sobre el futuro del Grupo Petersen en YPF y si su participación podría ser adquirida por otra empresa.

Un portavoz del grupo dijo a Reuters que no estaba considerando la venta de su participación accionaria y que “los créditos tomados para la compra del paquete accionario de YPF aún siguen vigentes”.

“Estamos analizando distintas alternativas financieras junto al pool de bancos internacionales que nos respaldan”, agregó.

IRRESISTIBLE

Antes de ser intervenida, YPF tenía una lista de unas 15 empresas interesadas en asociarse para explotar yacimientos no convencionales en forma conjunta en Vaca Muerta, que tiene tan sólo en una porción relevada a pedido de YPF recursos estimados en 22.807 millones de barriles equivalentes de petróleo.

Ese volumen podría duplicar la producción de hidrocarburos del país en una década.

El imán que ejercen los hidrocarburos no convencionales es tan fuerte que petroleras que habían abandonado el país, como Exxon Mobil -se desprendió de sus gasolineras y de una refinería-, regresaron para desarrollar hidrocarburos no convencionales.

Otro caso es Shell, que pese a los duros enfrentamientos que mantuvo con el Gobierno por el precio de la gasolina, recientemente adquirió un área hidrocarburífera en la provincia sureña de Neuquén.

“En general, los inversores están preocupados, pero hay gente que ve esto como una gran oportunidad”, dijo un experto en temas energéticos de América Latina.

“Si el Gobierno realmente quiere detener la caída de las reservas y la producción de petróleo y gas se va a necesitar invertir mucho dinero. Probablemente habrá algunas oportunidades muy buenas para asociaciones”, agregó.

Los altos precios de las materias primas y un giro a la izquierda en muchos países ha disparado el nacionalismo sobre los recursos naturales en América latina.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha nacionalizado casi toda la industria petrolera de su país, miembro de la OPEP, durante sus 13 años en el poder.

Muchas empresas extranjeras todavía están asociadas con el gigante estatal PDVSA para desarrollar la Faja del Orinoco, una de las mayores reservas petroleras del planeta.

“Si nos distanciamos un poco, la evidencia de episodios recientes de nacionalizaciones de recursos no sugieren que la inversión extranjera directa sufra demasiado tras la expropiación”, dijo Capital Economics

La movida sobre YPF “claramente no hace nada para mejorar la ya dañada reputación de Argentina”, agregó.

El ministro de Planificación y actual interventor de YPF, Julio De Vido, dijo en una exposición sobre el proyecto en el Senado que “muchas empresas ya han manifestado su interés” por asociarse a YPF en distintos proyectos.

De Vido, además, viajó a Brasil para seducir al gigante estatal Petrobras y organizó reuniones con ejecutivos de diferentes petroleras, entre ellas Total, Chevron y Exxon.

La presidenta Fernández, una aliada cercana de Chávez, está calificando la toma del control de YPF como un nuevo comienzo para la industria argentina, una manera de corregir la controvertida privatización de la empresa en la década de 1990, tras 70 años de ser una empresa completamente estatal.

“En realidad en América Latina somos el único país que no maneja la petrolera”, dijo Fernández tras anunciar la nacionalización. “No estamos inventando absolutamente nada”, agregó. (Reporte de Karina Grazina, Reporte adicional de Guido Nejamkis en Buenos Aires y Edward McAllister en Nueva York. Editado por Juan Lagorio)

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