February 4, 2020 / 4:33 PM / 18 days ago

En el barrio de su infancia, esperan que el Papa ayude con la crisis de deuda argentina

BUENOS AIRES, 4 feb (Reuters) - En las calles del barrio de Flores, donde el Papa Francisco dio sus primeros pasos, una tenue sensación de esperanza embarga a sus vecinos, que confían en la capacidad del sumo pontífice para ayudar a resolver la crisis de deuda que dejó a Argentina en serio riesgo de default.

El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, se reunirá el miércoles en el Vaticano con la presidenta del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, un encuentro que será clave para un país que tiene una deuda soberana de 100.000 millones de dólares.

La reunión, que tendrá como foco el endeudamiento del país sudamericano, es un evento inusual para el Vaticano e implica un mensaje especial para algunos de los que viven en “el barrio del Papa”, en el oeste de Buenos Aires, donde la crisis económica golpeó a sus habitantes tanto como al resto de los argentinos.

“Me parece que el Papa está teniendo un importante rol como mediador para destrabar la situación financiera del país,” dijo a Reuters Mercedes Fariña, artista y pintora del barrio que se hizo reconocida por pintar cuadros del Papa.

Mercedes recordó la carta de puño y letra que recibió de Francisco agradeciéndole la serie de pinturas que hizo al enterarse de que ese humilde cura de barrio, a quien escuchaba todos los domingos en misa, se había convertido en Papa.

“Estimo que tiene su corazón en nuestro país, así que creo que va a apoyar a este gobierno,” agregó Fariña. “Ojalá que nos ayude”.

El nuevo presidente centroizquierdista de Argentina, Alberto Fernández, quien se reunió con el Papa la semana pasada, necesita toda la ayuda que pueda obtener. Actualmente, el país no puede pagar sus deudas y tiene el ambicioso objetivo de reestructurar los pagos antes del fin de marzo.

En este contexto, es clave llegar a un acuerdo con el FMI, que extendió un línea de crédito de 57.000 millones de dólares al país en 2018. Ambas partes han anunciado conversaciones positivas hasta el momento, con la esperanza del gobierno peronista de Fernández en que se pueda llegar a un acuerdo de buena fe.

No es una negociación sencilla para un país que ha incumplido su deuda dos veces desde el cambio de siglo, la última en 2014, forzando su relación con los acreedores internacionales.

AUTORIDAD MORAL

El padre Gabriel Marronetti, párroco de la antigua iglesia del Papa, la basílica San José de Flores, dijo que la participación del pontífice ayudaría a otorgar una autoridad moral más alta a cualquier acuerdo.

“Yo creo que el Papa Francisco puede lograr confianza por su palabra”, comentó a Reuters Marronetti, quien fue discípulo de Francisco durante 20 años y hace poco pudo visitarlo en el mismo Vaticano.

“Cuando él está en el medio de algo, lo que se diga en las reuniones él va a hacer lo posible por que se cumpla”, añadió.

En el barrio de Flores, que tiene áreas de viviendas antiguas y edificios bajos, los vecinos tienen sentimientos encontrados sobre el pontífice, quien no ha visitado el país desde su elección. De todas formas esperan que su enfoque en la pobreza incida en el futuro de los argentinos.

“Siempre el apoyo del Papa con la mirada hacia los pobres es valiosa”, dijo Patricia Zanollo, una ortodoncista de 61 años, mientras salía de la iglesia donde Francisco encontró su vocación. “Su opción por los pobres va a pesar en este tipo de reuniones. Tengo esperanza”.

A tan solo unas cuadras de la casa donde una placa de mármol con una foto marca exactamente el lugar donde nació Jorge Bergoglio, Andrea Muiño, una psicoanalista de 61 años destacó el sentimiento de “justicia social” del Papa, un concepto muy utilizado por el peronismo gobernante.

En el Museo de Flores, abierto hace solo dos años, están guardados los recuerdos de la infancia y adolescencia de Francisco en el barrio. Juan Braña, un socio administrador de la institución, recalca la capacidad conciliadora del Papa en su rol como intermediario.

“Yo creo que Francisco históricamente es un conciliador. Siempre trata de unir las partes.”, expresó Braña.

Francesca Ambrogetti, periodista y biógrafa de Bergoglio que vive en Buenos Aires, dijo que las conversaciones sobre la deuda podrían ser, incluso, una oportunidad para que el Papa refuerce su posición entre los argentinos contrariados con su figura.

“Espero que la sociedad argentina tome estas reuniones como algo positivo”, dijo.

Reporte de Marina Lammertyn y Horacio Soria; editado por Carlos Serrano

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