July 4, 2018 / 1:42 PM / 3 months ago

FÚTBOL-Uruguay nuevamente se supera a sí mismo en Rusia

Por Andrew Cawthorne

NIZHNY NOVGOROD, Rusia, 4 jul (Reuters) - Si hay algo que le molesta a un uruguayo es ser confundido con un argentino, con el que comparte el acento y una cultura similar.

Pero nadie los está confundiendo en el Mundial.

Con una población de más de 40 millones, Argentina quedó eliminada después de una campaña caótica en la que obtuvo solo una victoria a última hora en cuatro partidos, con un Lionel Messi que falló nuevamente en el gran escenario y una defensa tambaleante que recibió nueve goles.

En contraste, Uruguay, con 3,3 millones de personas, está en cuartos de final para enfrentar a Francia, verdugo de Argentina, después de cuatro victorias consecutivas, incluyendo un triunfo 2-1 sobre el Portugal de Cristiano Ronaldo.

Con una población tan pequeña, ¿cómo puede la ‘Celeste’ ser tan exitosa en lo futbolístico?

Sus logros, como cualquier hincha sabe, no es un fenómeno nuevo.

Uruguay ganó la primera Copa del Mundo en su capital Montevideo en 1930 y sorprendió al anfitrión Brasil al levantar de nuevo el trofeo en 1950, frente a una multitud de 205.000 personas, la más grande que jamás se haya visto en un partido de fútbol, en el célebre “Maracanazo”.

Ese éxito fue en parte gracias a las políticas progresistas de inclusión social. Mientras los vecinos sudamericanos restringían el fútbol a una elite descendiente de europeos, la estrella de Uruguay en ese entonces era José Andrade, hijo de un esclavo nacido en África.

La generación moderna todavía no ha ganado una Copa del Mundo pero ha trabajado duro para lograrlo. Uruguay llegó a las semifinales en 2010 -por primera vez desde 1970- y a la segunda ronda en el último torneo. También ha ganado la Copa América 15 veces.

“Las razones son muchas, pero todas están relacionadas con una gran cosa: todo el país está dedicado al fútbol”, dijo el uruguayo Javier Borkenztain discutiendo el fenómeno en las redes sociales.

Más allá de la obsesión nacional con el fútbol, ​​muy similar a la pasión que despierta este deporte entre los vecinos Brasil y Argentina, está la cuestión de la estabilidad en el trabajo técnico.

Su actual entrenador, Oscar Tabárez, por ejemplo, ha estado en el cargo durante 12 años y está en su cuarta Copa del Mundo, la tercera consecutiva. En Uruguay todos lo llaman “El Maestro”.

Luego hay una meticulosa red de escuelas de fútbol para niños que los capta desde los cuatro años.

Además, Uruguay tiene bases de entrenamiento altamente desarrolladas que suelen llevar a Europa los talentos a los que la selección nacional puede recurrir en el futuro.

El máximo goleador uruguayo de todos los tiempos, Luis Suárez, se trasladó a Holanda a los 19 años para unirse a Groningen, antes de ir al Ajax, al Liverpool y al Barcelona.

También hay un factor más nebuloso: la famosa “garra charrúa”, que se traduce en un espíritu de lucha e intensidad que permite que el equipo juegue por encima de su nivel real.

“El fútbol uruguayo es solo una extensión del uruguayo, la mentalidad de nunca retroceder en contra del mundo, incluso cuando el éxito parece poco probable”, dijo Fernando Alberto, un brasileño que ha visitado Uruguay en varias ocasiones.

“Uruguay tiene la mitad de la población de la ciudad de Río de Janeiro. Es realmente difícil de entender por qué (sus éxitos en el fútbol). La cosa es que simplemente aman el deporte como pocos lo hacen”, agregó. (Reporte adicional de Eloisa Capurro en Montevideo. Editado en español por Daniela Desantis)

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