19 de junio de 2017 / 16:43 / en 2 meses

Ventas de soja en Argentina registran fuerte retraso interanual, precios globales podrían subir

Por Maximiliano Rizzi

BUENOS AIRES, 19 jun (Reuters) - Los agricultores argentinos se están desprendiendo muy lentamente de sus granos de soja porque creen que los precios locales son muy bajos, y su estrategia, que se está replicando en Brasil, podría terminar impulsando los precios internacionales de la oleaginosa.

Los exportadores de Argentina -el mayor proveedor global de harina y aceite de soja- llevan comprados 6,9 millones de toneladas de soja 2016/17, un 22,6 por ciento menos que lo reportado en una fecha similar del año pasado, según los últimos datos oficiales disponibles, actualizados hasta el 7 de junio.

"Por ahora, entiendo, se están satisfaciendo los compromisos externos, pero de prolongarse la retención de la soja localmente podría sí estimular un incremento de la soja a nivel mundial", dijo a Reuters Andrés Alcaraz, portavoz de la cámara empresarial CIARA-CEC, que representa a grandes agroexportadores como Cargill y Bunge.

Argentina es también el tercer mayor exportador mundial de porotos de soja y en la temporada 2016/17 alcanzó una abundante cosecha de 58 millones de toneladas.

En Brasil -el segundo mayor proveedor global de soja- los agricultores también están aferrándose a sus granos a la espera de mejores precios. A inicios de mes, los productores brasileños llevaban vendido el 58 por ciento de su producción, por debajo del 76 por ciento en la misma época del año pasado, según datos de la consultora Safras & Mercados.

"Si Brasil también tiene problemas, las operaciones se irán a Estados Unidos. Y si hay mucha demanda en Estados Unidos, la soja tiene que subir", dijo Guillermo Mouliá, operador de la correduría de granos Guardatti Torti, situada en Rosario, donde se ubica el principal polo agroexportador de Argentina.

El nivel de operaciones en la Bolsa de Rosario -el mayor mercado agrícola local- repuntó hace dos semanas cuando el precio doméstico de la oleaginosa llegó a 4.000 pesos (unos 249 dólares) por tonelada, pero volvió a retraerse cuando el valor del grano bajó.

"Yo creo que si (la soja) vuelve a llegar a 4.000 pesos el productor va a vender, porque le asusta que vuelva a bajar", dijo Bernard Courreges, un agricultor de soja y maíz de General Villegas, en la masiva provincia agrícola de Buenos Aires.

Muchos productores argentinos pueden retener sus granos de soja gracias al mayor financiamiento disponible y a que cuentan con liquidez por sus ventas de trigo y maíz, cuyo negocio se vio favorecido por la eliminación de restricciones e impuestos a la exportación que dispuso el Gobierno de Mauricio Macri en 2015.

"En la medida en que pueda seguir negociando maíz o trigo, para mí el productor argentino va a seguir esperando mejores valores en la soja", dijo Lorena D'Angelo, analista y asesora de la Subsecretaría de Mercados del Ministerio de Agroindustria.

D'Angelo dijo que los productores locales aguardan alzas en los precios globales ante posibles problemas climáticos en Estados Unidos, pero que si eso no sucede para agosto -cuando se definen los rendimientos de soja estadounidense- entonces las ventas en la plaza argentina deberían repuntar.

MÁRGENES NEGATIVOS DE EXPORTACIÓN

Como los exportadores deben pagar un alto precio para poder obtener soja en Argentina, acaban teniendo un margen negativo ante los bajos valores internacionales a los venden los embarques. La analista D'Angelo dijo que los exportadores están operando con un margen negativo de entre 5 y 7 dólares.

"Estamos perdiendo plata", dijo a Reuters una fuente de una firma agroexportadora.

Los precios del contrato más cercano de soja en el mercado de futuros de Chicago retrocedieron más del 6 por ciento en lo que va del año y las empresas en Argentina deben pagar un impuesto del 30 por ciento para exportar la oleaginosa.

Para mejorar sus márgenes, los exportadores están buscando contener los precios locales de la soja. Por eso cuando los futuros de Chicago se recuperaron la semana pasada, la mejora no se vio reflejada en la plaza de Rosario.

"En algún momento vamos a tratar de no comprar soja, lo que pasa es que tenemos compromisos que cumplir. Esto en algún momento se debería ajustar, porque si no nos vamos a fundir (quebrar) todos", agregó la fuente del sector agroexportador. (Reporte adicional de Luc Cohen; Editado por Nicolás Misculin y Pablo Garibian)

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