6 de junio de 2014 / 16:23 / hace 4 años

MUNDIAL-ENFOQUE-Un nuevo Brasil recibe la Copa del Mundo 64 años después

Por Andrew Downie

SAO PAULO, 6 jun (Reuters) - Brasil es un país completamente distinto al que fue sede de la Copa del Mundo en 1950, pero algunas cosas apenas han cambiado, incluso 64 años después.

Tanto ahora como entonces, la desesperación de los simpatizantes por ver los partidos es sólo comparable con la incapacidad de las autoridades para construir estadios a tiempo y en cumplimiento de un presupuesto pautado.

El torneo de este año se celebrará en 12 ciudades durante junio y julio, y tendrá un costo de por lo menos 28.000 millones de reales (unos 12.320 millones de dólares), de los cuales casi un tercio se destinará a lujosos estadios, nuevos o modernizados.

Tres de los 12 escenarios -en Brasilia, Sao Paulo y el Maracaná de Río de Janeiro- costarán más de 1.000 millones de reales cada uno, y sin embargo, sólo dos de los 12 fueron entregados a tiempo.

Los partidos de 1950 se jugaron en seis estadios, entre ellos el Maracaná, que fue construido en menos de dos años con un costo de 430 millones de reales en dinero actual, dijo Diego Salgado, co-autor del libro “1950: El precio de la una Copa del Mundo”.

Más del 90 por ciento del presupuesto total para el torneo de 1950 fue destinado a ese estadio, dijo Salgado. Las autoridades se demoraron años antes de iniciar los trabajos de construcción y luego se salieron del presupuesto.

“Han pasado 64 años, pero estamos viendo una repetición de lo que sucedió en aquel entonces”, dijo Salgado a Reuters.

“Los costos se elevaron porque era urgente. El primer partido en el Maracaná se jugó siete días antes del primer partido de la Copa del Mundo”, agregó.

A pesar de que Brasil no conquistó el trofeo en 1950, se consolidó desde entonces como una potencia en el fútbol, ganando la Copa del Mundo un récord de cinco veces. Simpatizantes de todo el planeta celebraron en el 2007, cuando el gigante sudamericano ganó el derecho de organizar este torneo.

Políticos brasileños dijeron que sería una oportunidad de oro para incorporar mucha de la infraestructura necesaria en el país en desarrollo, pero a pocos días del partido inaugural, el jueves en Sao Paulo, gran parte de las obras prometidas no se han materializado.

Tanto en 1950 como ahora, Brasil vio el Mundial como una oportunidad de mostrarse al mundo, dijo David Goldblatt, autor del libro “La Nación del Futebol: La historia de Brasil a través del fútbol”.

El país estaba modernizándose rápidamente y buscando una mayor presencia global. Y hace 64 años, al igual que en la actualidad, habrá elecciones presidenciales tras el torneo, por lo que los políticos lo ven como una oportunidad que no debe ser desaprovechada.

PLANIFICACION CAOTICA

A pesar de que la planificación tradicionalmente caótica de Brasil ha avergonzado incluso a quienes apoyan la Copa como el ex delantero Ronaldo, no ha afectado la demanda.

Cerca de 3 millones de entradas se han vendido para el torneo y se espera que unas 800.000 personas lleguen desde el extranjero para presenciar los 64 partidos.

Verán un espectáculo irreconocible respecto al que tuvo lugar hace más de medio siglo.

En aquel entonces sólo dos de los estadios fueron construidos especialmente para el torneo y fueron considerados un gran avance, monumentos que rendían homenaje tanto al juego que había atrapado a Brasil como a las pretensiones de grandeza del país.

El Maracaná fue terminado tan tarde que árbitro inglés Arthur Ellis informó que el yeso se caía de las paredes cuando sonó una salva de 21 cañonazos y un jugador yugoslavo se cortó la cabeza con una viga de acero expuesta, dijo Goldblatt.

“Pero por otro lado, veo el Maracaná y la perspectiva era mucho más generosa entonces que ahora”, agregó. “Además del estadio de fútbol construyeron otras cosas. La pista de atletismo y la piscina estaban destinadas al uso público y la escuela también”, explicó.

Y aunque sólo 13 equipos participaron, en comparación con los 32 de hoy, el interés era alto. El fútbol ya era una religión en Brasil y el promedio de asistencia para los 22 partidos fue de 47.511 personas, más que en 12 de las 19 Copas del Mundo.

Hoy el torneo es enorme. Hubo más de 800 partidos de clasificación para el 2014, en comparación con los 27 para la Copa de 1950.

La FIFA ha presupuestado ingresos por 3.800 millones de dólares durante el período 2011-14, de los cuales alrededor del 85 a 90 por ciento procederán de la Copa del Mundo, según cifras oficiales. Cerca del 60 por ciento proviene de acuerdos con la televisión y el resto de patrocinadores, licencias y derechos de hospitalidad, dijo la FIFA.

En 1950 no hubo grandes patrocinadores ni cobertura de televisión en vivo. El trofeo Jules Rimet fue colocado en el escaparate de una joyería de Río para que los aficionados lo pudieran ver.

Este año el trofeo original de la FIFA -que no tiene nombre pero es una marca registrada- viajará 267 días a 88 países, para que los hinchas puedan darle un vistazo detrás de un cristal.

Tal vez la mayor similitud entre los dos torneos es el deseo de ganar del país anfitrión. En 1950, Brasil cayó ante Uruguay en la final y la derrota fue tan catastrófica que la gente sigue hablando de ello.

Esta vez, los brasileños esperan un final diferente.

“Ha habido una nube negra sobre el Maracaná desde ese partido”, dijo a Reuters Amarildo, un delantero que jugó para Brasil en el Mundial de 1962 y que recuerda la derrota de 1950 con 9 años.

“La única manera para que desaparezca es si ahora ganamos la final”, agregó.

1 dólar = 2,2735 reales Reporte de Andrew Downie, editado en español por Daniela Desantis

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