26 de diciembre de 2013 / 20:13 / en 4 años

PERFIL-Nuevo Jefe de Gabinete de Argentina apuesta al diálogo para luchar por presidencia

Por Guido Nejamkis

BUENOS AIRES, 26 dic (Reuters) - Cuando Jorge Capitanich dejó en noviembre la gobernación de una provincia argentina para asumir como Jefe de Gabinete de Ministros de la presidenta Cristina Fernández, muchos consideraron que su designación sería un soplo de aire fresco para el Gobierno.

Unos pocos gestos del pragmático y ambicioso contador de 49 años sirvieron para alimentar esa impresión inicial.

Sus llegadas al amanecer a la Casa Rosada, sede del poder central, y las extensas conferencias de prensa para responder todas las preguntas de los periodistas provocaron una pequeña revolución en un Gobierno para el que los discursos de Fernández son el principal canal de comunicación.

Capitanich, cuya función es la de un ministro coordinador de Gobierno y tiene despacho en la Casa Rosada, se convirtió rápidamente en la cara amable de una administración de estilo agresivo y centralizador.

El funcionario llamó la atención por sus jornadas laborales de hasta 16 horas y las reuniones -hasta hace poco inusuales- para dialogar con empresarios, sindicalistas, gobernadores y opositores, una práctica que no era habitual en el Gobierno.

Algunos creían que la mayor influencia de Capitanich podía imprimir un tono más conciliador a las políticas del Gobierno.

Pero el ex gobernador de la norteña provincia de Chaco, que podría convertirse en una carta del oficialismo para las elecciones presidenciales del 2015, es un hombre fiel a las convicciones de la presidenta, una fervorosa partidaria del intervencionismo económico.

“Se generó una expectativa respecto de que estos cambios en el gabinete podrían eventualmente implicar cambios de políticas y hasta ahora fueron más bien cambios de nombres”, dijo el analista Sergio Berensztein, socio de la consultora Poliarquía.

“(Hay) un jefe de gabinete supuestamente con mayor autoridad y con mayor autonomía. No se ha visto esto en la práctica pero sí en el discurso”, agregó.

Argentina padece una elevada inflación que golpea el bolsillo de la población, fallas en el suministro eléctrico y una creciente inseguridad. El país asistió también a una reciente rebelión de policías provinciales por salarios, que se extendió incluso a Chaco, donde se produjeron saqueos aislados a comercios.

“Esa serie de situaciones lo han llevado a Capitanich a un desgaste prematuro”, dijo Rosendo Fraga, analista político y director del Centro de Estudios Nueva Mayoría.

En un reciente saludo a los periodistas por la Navidad, Capitanich les pidió que el 2014 sea “un año con comunicadores que se atrevan a dar buenas noticias”.

EN BUSCA DEL PODER

Capitanich nació en una familia de inmigrantes pobres de Montenegro que se afincaron en una zona agrícola del sofocante interior de Chaco. Estudió en una universidad estatal y comenzó a militar en el partido peronista, que ha gobernado Argentina en 22 de los últimos 24 años.

A los 23 años de edad Capitanich asumió su primer cargo público como secretario privado del entonces gobernador de Chaco.

Como mandatario provincial visitó la tierra de sus ancestros e invitó al presidente Filip Vujanovi a abrir una embajada en Argentina. El país balcánico tiene un consulado honorario en Chaco.

Capitanich, que está separado de la madre de sus hijas, la diputada Sandra Mendoza, llevó a cabo un gran cantidad de obras públicas durante su gestión provincial, que mejoraron la pobre infraestructura y lograron atraer la inversión de industrias.

“Para Capitanich, sus hijas y el poder lo son todo. Varias veces ha mencionado que su objetivo es ser presidente”, dijo Sergio Schneider, periodista del Diario Norte, de Chaco, que acompañó de cerca su desempeño como gobernador.

Y pese a los problemas que acechan al Gobierno de Fernández, el nuevo puesto de Capitanich puede ser un trampolín para buscar la candidatura presidencial por oficialismo, ya que el Gobierno carece de un sucesor para la presidenta, que no puede postularse para un tercer período consecutivo.

Esa carrera, sin embargo, no será fácil, ya que en la disputa por la candidatura probablemente deberá medirse con pesos pesados del peronismo oficialista, como el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, entre otros.

El funcionario rechazó las solicitudes para ser entrevistado para este nota.

SIN PODER REAL

Con el nombramiento del Capitanich, la presidenta busca sellar la fidelidad de los gobernadores provinciales en sus dos últimos años de mandato y con un Gobierno debilitado tras un revés en las elecciones legislativas de octubre, que mostró el extendido descontento con la inflación mayor al 25 por ciento anual y un severo control de cambios.

Pero Capitanich no tendría poder suficiente para realizar cambios de rumbo porque no puede designar funcionarios, según el analista Fraga. Y las decisiones de política siguen en manos de Fernández.

“Nunca el jefe de Gabinete tuvo poder porque la Constitución no se lo da”, dijo Fraga. “El poder sigue estando en (la residencia presidencial de) Olivos (...) Capitanich es una suerte de gran vocero del Gobierno”, dijo Fraga.

No es la primera vez que Capitanich encabeza el gabinete.

A principios del 2002 y durante cuatro meses fue el Jefe de Gabinete de Ministros del presidente Eduardo Duhalde, que llegó al cargo tras la renuncia de cuatro mandatarios en una semana en la que Argentina anunció el mayor default de deuda soberana de la historia, que precedió a una megadevaluación de su moneda.

Entonces un joven y promisorio político de Chaco, Capitanich llegaba temprano a la Casa Rosada para responder preguntas sobre alzas de precios y manifestaciones de protesta.

“Los problemas no se resuelven sólo con cacerolazos”, repetía, aludiendo a las manifestaciones de ahorristas que recorrían las calles en protesta por el congelamiento y la devaluación de sus depósitos bancarios.

Ahora, con una Argentina que enfrenta un escenario de tensiones políticas y sociales por problemas económicos, de infraestructura y de seguridad, Capitanich mantiene aquella rutina.

“Jorge es pragmático, escucha, trabaja mucho. Y tiene ambición, porque quiere ser presidente”, dijo a Reuters un amigo de Capitanich. (Reporte de Guido Nejamkis. Editado por Pablo Garibian)

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