24 de enero de 2013 / 16:43 / en 5 años

Agricultores argentinos guardan soja a la espera que suba el dólar y el precio

* Ritmo de ventas en 2013 sería 50 por ciento inferior al del año pasado

* Agricultores no quieren quedarse con pesos que reciben por soja

* Necesidad de efectivo del sector limitará retención de granos

Por Nicolás Misculin

BUENOS AIRES, 24 ene (Reuters) - Los productores agropecuarios argentinos están retrasando sus ventas de soja de la campaña 2012/2013 a la espera de mejores precios y de una mayor depreciación de la moneda local, según datos del mercado, lo que puede poner presión sobre la oferta mundial de la oleaginosa.

Los mercados internacionales aguardan con ansiedad la cosecha récord que se espera este año en el tercer proveedor global del grano para incrementar la oferta mundial de soja tras la sequía que golpeó a Estados Unidos, el mayor exportador de la oleaginosa.

Hasta ahora, los agricultores argentinos sólo han vendido 5 millones de toneladas con entrega a futuro del ciclo 2012/13, mientras que a enero del año pasado habían comercializado 10 millones de toneladas de la campaña 2011/12, según la Bolsa de Comercio de Rosario, el principal mercado del país.

Las ventas de esta temporada representan el 10 por ciento de los 53 millones de toneladas previstos por la Bolsa de Rosario para la campaña 2012/13, frente a casi el 25 por ciento del año pasado, cuando la cosecha fue de 40,1 millones de toneladas, según datos oficiales.

“Hay un deseo del productor de retener la soja, teniendo en cuenta que se espera una devaluación del peso (frente al dólar)mayor este año, que podría estar cerca del 20 por ciento este año. También hay una expectativa de que el precio de la soja suba”, señaló Guillermo Rossi, analista de la BCR.

Los chacareros cobran en pesos los granos que venden en el mercado local, aunque algunos de sus costos están atados al valor del dólar, al que actualmente no pueden acceder fácilmente por las restricciones a las compras de divisas que impuso el Gobierno en 2011.

Por eso muchas veces prefieren guardar los granos, cuyo precio está en línea con los valores internacionales en dólares y no se desvalorizan con la elevada inflación en el país, que según datos privados ronda el 25 por ciento anual, ni con la devaluación de la moneda local.

“Nadie quiere tener pesos”, dijo Jorge Bianciotto, administrador de la estancia La Lucila, situada en una de las zonas agrícolas más ricas del país, Pergamino.

Varios analistas prevén que el Banco Central permita este año una depreciación del peso de entre un 16 por ciento y un 20 por ciento contra el dólar para apuntalar la competividad de las exportaciones en medio de fuertes alzas de costos por la inflación. El año pasado, la moneda perdió un 12,5 por ciento.

“Veo un ritmo de ventas de soja 2013 con una caída del 50 por ciento con respecto al ritmo de ventas del año anterior”, dijo a Reuters el analista Pablo Adreani, de la consultora Agripac.

Para marzo de este año, cuando comience la recolección de la soja, Adreani espera que los agricultores hayan vendido 12,3 millones de toneladas -casi el 25 por ciento de la cosecha-, frente a los 16,1 millones que habían vendido en el mismo mes del 2012, que representaba un 40 por ciento de la producción final.

El martes, la soja cotizó en 1.830 pesos (369 dólares) por tonelada en el mercado de Rosario, la principal plaza de granos del país, un precio al que ya se le descontaron los fuertes impuestos a la exportación que cobra el Estado.

GASTOS

Los productores argentinos tienden cada vez más a retener la soja desde que hace años se extendió el uso de los “silobolsas”, unas inmensas bolsas plásticas que les permiten guardar hasta años los granos en sus campos a un bajo costo.

Pero este año muchos chacareros atraviesan dificultades financieras tras la mala campaña 2011/12, que fue golpeada por una sequía provocada por el fenómeno de La Niña, lo que probablemente imponga un límite a la hora de retener los granos.

“Seguramente, la tendencia sea a guardar (la soja), pero habrá que ver quiénes están en condiciones de hacerlo. Como el año pasado fue malo con la sequía, muchos no van a poder aguantar”, explicó Bianciotto, de la estancia La Lucila.

Bianciotto dijo que otro factor que puede generar un ahogo financiero a los agricultores es la reducida producción de trigo del ciclo 2012/13, que acaba de terminar de recolectarse y apenas llegó a 10,1 millones de toneladas.

Muchos chacareros usan los ingresos que obtienen con el trigo para financiar la posterior siembra de soja o maíz, que está a punto de concluir.

“Ningún productor va a vender más soja, trigo o maíz del mínimo necesario para cubrir una deuda, el pago de un servicio, o pago de la cosechadora”, destacó Adreani. (Reporte de Nicolás Misculin; Editado por Javier López de Lérida)

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