14 de septiembre de 2010 / 22:09 / hace 7 años

BREAKINGVIEWS-Aparecerá otro Lehman, y también debería colapsar

-- El autor es un columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son personales --

Por Richard Beales

NUEVA YORK, sep 14 (Reuters Breakingviews) - La fe ciega de los financistas en sí mismos no puede ser abolida.

Tampoco pueden desaparecer los ciclos de la industria. Pero dos años después del desastroso colapso de Lehman Brothers LEHMQ.PK, los cambios regulatorios tienen potencial para reducir el impacto de una repetición.

El desafío para los políticos y supervisores no es ir a paso moderado.

Eso fue lo que pasó antes. Una generosa Reserva Federal ayudó a atizar una burbuja de apalancamiento que se hizo pasar por "la Gran Moderación".

En tanto, los reguladores financieros de todo tipo se quedaron dormidos, alentados por la comodidad que mostraban los legisladores con las Grandes Finanzas.

Luego llegó la costosa debacle.

La oscilación del péndulo desde la codicia al temor produjo resultados útiles. Uno es un esfuerzo para crear poderes que desarticulen ordenadamente de una firma como Lehman.

Los estándares de capital más estrictos, impuestos por las fuerzas del mercado como por los reguladores, también tienen sentido.

Las nuevas reglas y un mayor escrutinio sobre el mercado de derivados extrabursátiles, una fuente de la interconexión que hizo tan doloroso el colapso de Lehman mucho más allá de su propio tamaño, debieron haberse realizado antes también.

Sin embargo, los supervisores no usaron sus poderes existentes, suficientemente enérgicos, para reducir las actividades de instituciones que más tarde fueron consideradas demasiado grandes para caer.

En general, salvo por las discusiones de Basilea III para elevar los colchones capital en tiempos de vacas gordas, la respuesta de hoy a las crisis financieras -sin mencionar el ínfimo castigo para los bancos- parece pro-cíclica.

Solo el próximo Lehman mostrará si las lecciones fueron aprendidas.

La reestructuración de los mecanismos de pagos a ejecutivos de los bancos podrían hacer que el riesgo excesivo tenga una recompensa algo menor, pero los banqueros no interrumpirán su búsqueda ilimitada de riquezas.

Si los próximos Lehman tienen más capital y una mejor relación entre sus activos y pasivos, el colapso será menos probable. Y si la eutanasia financiera se transforma en una opción, como está previsto, las repercusiones no se esparcirán tan lejos.

Pero las autoridades deben seguir vigilantes y escépticas sobre el cumplimiento de las nuevas reglamentaciones. Después de todo, a mediados del 2008 Lehman habría superado cómodamente los estándares de capital de Basilea III.

La Fed tendrá que liderar el camino. Ahora con más poder de supervisión que nunca, necesita mostrar un deseo claro de cerrar las instituciones tambaleantes, incluso si eso significa eliminar a aquellos considerados grandes proveedores de liquidez.

Para los supervisores, el verdadero examen será aislarse, un poco al menos, de los políticos. Fallar en la tarea sólo confirmará la idea moralmente peligrosa de que el Gobierno, armado con el dinero de los contribuyentes, siempre reacciona primero.

Editado en español por César Illiano

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