13 de mayo de 2011 / 20:00 / hace 6 años

Disputa comercial se intensifica entre Brasil y Argentina

* Disputa comercial se ahonda entre Argentina y Brasil

* Brasil busca "llamar la atención": funcionario

Por Jorge Otaola y Brian Winter

BUENOS AIRES/SAO PAULO, mayo 13 (Reuters) - Una disputa comercial entre las dos mayores economías de Sudamérica se intensificó el viernes, después que Argentina acusó a Brasil de aplicar innecesariamente barreras no arancelarias a importaciones de autos.

La ministra de Industria de Argentina, Debora Giorgi, envió una carta a su par brasileño, Fernando Pimentel, quejándose por no haber devuelto sus llamadas y pidiéndole que reconsidere una decisión de retrasar el otorgamiento de licencias de importación para vehículos extranjeros, una medida que, en efecto, desacelerará el comercio.

La ministra también lo instó a que ayude a resolver el tema "en el menor tiempo posible".

La medida afecta importaciones de varios países, incluyendo a México, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur.

Sin embargo, un funcionario brasileño dijo a Reuters que la medida es en gran parte una represalia contra Argentina por recientes demoras a las licencias de importaciones de equipamiento agrícola brasileño y otros bienes.

"Ellos (el Gobierno argentino) han estado usando esta misma táctica contra nosotros durante meses. La intención es llamar su atención (...) de modo que podamos volver a tener un comercio normal", dijo el funcionario.

Las disputas comerciales entre los dos mayores miembros del bloque comercial sudamericano Mercosur han sido frecuentes a través de los años y las nuevas regulaciones de Brasil parecen ser parte de ese viejo conflicto en vez de una señal de un gran brote de proteccionismo comercial en Sudamérica.

De hecho, la carta de la ministra Giorgi enumeró 10 áreas diferentes en las que, según dijo, el comercio bilateral enfrenta "problemas" actualmente, desde el aceite de oliva a la leche en polvo.

Los temas han estado en el radar de ambos países desde al menos febrero, cuando Pimentel viajó a Buenos Aires específicamente para pedir a Argentina que dejara de obstaculizar las importaciones.

Sin embargo, hay algunas diferencias respecto a conflictos previos, incluyendo la presión que está ejerciendo la moneda de Brasil, cotizando casi a máximos niveles en 10 años, sobre la presidenta Dilma Rousseff para que proteja a los fabricantes locales.

Rousseff ha adoptado otras medidas recientes para desacelerar una ola de importaciones desde China.

La disputa comercial también es un inoportuno dolor de cabeza para la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien podría buscar la reelección en octubre.

Una lucha prolongada que involucre a la importante industria automotriz de Argentina -que exportó cerca de 7.000 millones de dólares en autos y piezas a Brasil el año pasado- podría ser suficiente para causar daños a la economía, que ya es amenazada por una inflación de dos dígitos.

En su carta, Giorgi dijo que cualquier medida comercial adoptada por Argentina en meses recientes ha sido permitida por la Organización Mundial de Comercio (OMC) y que no fueron dirigidas contra Brasil.

Ambos países registraron un comercio bilateral cercano a los 32.000 millones de dólares en el 2010, con un superávit de 4.000 millones de dólares a favor de Brasil.

DISPUTAS COMERCIALES HABITUALES

Las importaciones automotrices de Brasil sumaron 2.360 millones de dólares en los tres primeros meses de este año, un 50 por ciento más que hace un año.

Alrededor de la mitad de esas importaciones provinieron de Argentina. En total, los vehículos fabricados en el extranjero representan un 22,2 por ciento de las ventas de autos nuevos en Brasil, que se compara a un 13,3 por ciento hace sólo dos años.

Disputas comerciales anteriores entre ambos países, cuya rivalidad histórica se ha extendido desde la cancha de fútbol al comercio, se han resuelto típicamente con rapidez tras viajes de delegaciones diplomáticas entre Brasilia y Buenos Aires.

Sin embargo, Argentina también enfrentará presión para dar pie atrás debido a la enorme importancia de su industria automotriz para la economía general.

Más de un 60 por ciento de la producción automotriz de Argentina es exportada y, de esa cantidad, un 80 por ciento va a Brasil.

Alrededor de 2.000 vehículos fabricados en Argentina por Toyota (7203.T), General Motors (GM.N) y Mercedes Benz (DAIGn.DE) se apiñaban en la frontera con Brasil a la espera de entrar al país, informaron medios locales.

Las unidades argentinas de Fiat FIA.MI, Renault (RENA.PA) y Ford (F.N) también envían embarques a Brasil.

"El actual problema se va a complicar para nosotros a partir de la próxima semana si no hay una solución rápida", dijo una fuente de la industria automotriz argentina a Reuters el viernes.

Mientras tanto, la postura más confrontacional también representa un cambio para Brasil bajo el Gobierno de Rousseff, que asumió su mandato el 1 de enero.

Su predecesor, el popular ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, generalmente prefirió restarle importancia a esas disputas en nombre de la unidad latinoamericana.

"El mensaje es: este es un nuevo Gobierno y no hay más paciencia estratégica como hubo durante la administración de Lula", dijo Mario Marconini, un consultor de comercio con sede en Sao Paulo.

Reporte adicional de Raymond Colitt en Brasilia. Editado en español por Luis Azuaje

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