16 de febrero de 2013 / 10:58 / en 5 años

El G-20 se opone a la "guerra de divisas", no llega a acuerdo de deuda

* Ministros de Finanzas dicen no hay “guerra de divisas”

* Subrayan necesidad de restaurar el crecimiento antes de cortar deudas

* Japón escapa a las críticas directas sobre política monetaria

* Comunicado se endurece, más cerca de declaración del G-7

Por Gernot Heller y Maya Dyakina

MOSCÚ, 16 feb (Reuters) - El grupo de los 20 declaró el sábado que no habrá una “guerra de divisas” y aplazó sus planes de establecer nuevos objetivos de reducción de déficit, en un indicio de la preocupación por el frágil estado de la economía mundial.

Las políticas expansivas de Japón, que han hecho bajar al yen, se escaparon a las críticas en un comunicado acordado en Moscú por los responsables financieros del G-20, que reúne a mercados desarrollados y emergentes y supone el 90 por ciento de la economía mundial.

Tras las conversaciones hasta última hora de la noche, los ministros de Finanzas y banqueros centrales llegaron a un acuerdo sobre un texto más cercano de lo esperado al comunicado conjunto que emitió el martes pasado el Grupo de los Siete países más ricos respaldando unos tipos de cambio determinados por el mercado.

Un borrador del comunicado visto por delegados el viernes se había distanciado de la llamada del G-7 a una política fiscal y monetaria que no vaya dirigida a los tipos de cambio, pero la versión final incluía un compromiso del G-20 a contenerse ante devaluaciones competitivas y estableció que la política monetaria apuntará a la estabilidad de precios y el crecimiento.

“El tono se ha endurecido desde nuestras conversaciones anoche”, dijo a la prensa el ministro canadiense de Finanzas, Jim Flaherty. “Es más fuerte de lo que era, pero anoche quedó bastante claro que todo el mundo en la mesa quiere evitar cualquier clase de disputa monetaria”.

El comunicado, al que tuvo acceso Reuters antes de su publicación, no señalaba a Japón por las agresivas políticas monetarias que han hecho bajar al yen un 20 por ciento.

El texto refleja un apoyo sustancial, aunque no completo, al comunicado del martes del G-7, formado por Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania e Italia.

“Todos estuvimos de acuerdo en el hecho de que nos negamos a entrar en ninguna guerra de monedas”, dijo a la prensa el ministro galo de Finanzas, Pierre Moscovici.

SIN OBJETIVOS FISCALES

El texto también contiene un compromiso de adoptar una estrategia fiscal creíble a medio plazo, pero no llega a establecer metas concretas.

El acuerdo de reducción de deuda al que se llegó en Toronto en 2010 expira este año si los líderes mundiales no acuerdan extenderlo en la cumbre de líderes del G-20 que se celebra en septiembre en San Petersburgo.

“Las economías avanzadas desarrollarán estrategias fiscales creíbles a medio plazo (...) para la cumbre de San Petersburgo”, indicó el comunicado.

Estados Unidos, que ha recurrido a grandes estímulos monetarios y a aumentar la deuda del Gobierno para impulsar el crecimiento y reducir el desempleo, bloqueó una iniciativa europea de comprometerse a reducir el déficit presupuestario.

“Las grandes naciones desarrolladas (deben) prestar atención a los efectos colaterales de su política monetaria”, dijo el viceministro de Finanzas chino Zhu Guangyao, citado por la agencia estatal de noticias Xinhua.

El ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov, dijo que el G-20 no ha logrado llegar a un acuerdo sobre los niveles de déficit presupuestario a medio plazo.

“Esperamos que para abril los países hayan hecho progresos en alcanzar una estrategia equilibrada para establecer nuevos indicadores presupuestarios tanto en el déficit como en el nivel de deuda del Gobierno”, dijo Siluanov.

Rusia, que este año preside el G-20, también expresó su preocupación por las políticas especialmente relajadas que Moscú y otras capitales emergentes dicen podrían crear problemas en un futuro.

Siluanov dijo que reequilibrar el crecimiento global requiere algo más que un ajuste de tipos de cambio.

“Las reformas estructurales en todos los países, ya sea con un equilibrio positivo o negativo de pagos, deben jugar un papel mayor”, dijo, añadiendo que deben vigilarse de cerca los efectos colaterales de la política monetaria no convencional ejercida por los bancos centrales de algunos países.

El G-20 ofreció un contundente freno financiero para detener un colapso del mercado en 2009, pero desde entonces no ha mostrado tanta unidad. Alemania ha presionado a Estados Unidos y otros países en sucesivas reuniones para que hagan más por hacer frente a sus deudas. A cambio, Washington ha instado a Berlín a hacer más por aumentar la demanda.

En la cuestión monetaria, el texto del G-20 reiteró su compromiso del pasado noviembre de avanzar hacia “flexibilidad de tipo de cambio que refleje los fundamentos subyacentes y evite los desajustes persistentes de tipos de cambio”.

“El G-7 hizo una declaración muy clara esta semana. Creo que verán al G-20 reflejar lo que se dijo, y decir que las monedas no deben utilizarse como herramienta de devaluación competitiva”, dijo el ministro británico de Finanzas, George Osborne.

“Los países no deberían cometer el error del pasado de utilizar la moneda como herramienta de guerra económica”, añadió. (Información adicional de Randall Palmer, Lesley Wroughton, Tetsushi Kajimoto, Jan Strupczewski, Lidia Kelly y Jason Bush. Escrito por Douglas Busvine; Traducido por Cristina Fuentes-Cantillana en la Redacción de Madrid)

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