24 de enero de 2014 / 20:44 / en 4 años

BREAKINGVIEWS-La mejor opción para Argentina es más cambio de políticas

(El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son personales.)

Por Martin Hutchinson

NUEVA YORK, 24 ene (Reuters) - Realizar más cambios de políticas es la mejor opción para Argentina. La presidenta Cristina Fernández ha dado un paso para frenar la caída del peso mediante la flexibilización de los límites a la adquisición de divisas extranjeras.

Según las estadísticas oficiales, no debería haber problemas con la moneda. Argentina necesita más cambios en esta dirección, además de mejor información. Eso implica todo un giro en la mentalidad de Fernández.

Con reservas de moneda extranjera reportadas en 29.000 millones de dólares y un déficit de cuenta corriente anual hasta septiembre de solo 2.000 millones de dólares, Argentina no debería verse en ningún gran problema.

Sin embargo, los números oficiales carecen de la credibilidad necesaria. Un ejemplo es la inflación: las estimaciones no oficiales que indican un aumento de precios de alrededor del 25 por ciento en 2013 superan en más del doble a la cifra publicada por el Gobierno.

La sangría de 14.000 millones de dólares en las reservas del banco central desde diciembre del 2012, además de ser inquietante para la propia entidad, también genera dudas sobre las cifras comerciales.

Asumiendo que Fernández continúe liberando el intercambio de divisas en lugar de retornar a las políticas de control previas, el declive del peso debería permitir a los exportadores agrícolas argentinos beneficiarse de una mayor competitividad. Eso, a su vez, aportaría a la balanza de pagos del país y la posición de su moneda mejoraría rápidamente.

Podría haber sufrimiento en el corto plazo, por supuesto, pero el llamado de atención ya ocurrió. Fernández ha permitido que el gasto gubernamental se le escape de las manos. Mediante la profundización de tendencias características de la presidencia de su fallecido marido desde 2003, el instinto de Fernández la ha llevado a aplicar políticas proteccionistas para ocultar el problema en lugar de enfrentarlo.

Los cambios del viernes representan un comienzo. También son necesarios grandes recortes del gasto, así como la independencia del banco central de Argentina. Además, los estadísticos del Gobierno tienen que ser más objetivos para que los inversores globales puedan creer lo que dicen.

En el otro extremo de Sudamérica, Venezuela enfrenta preocupaciones similares, pero posiblemente con menos posibilidades de resolverlas. La inflación oficial anual está por encima del 50 por ciento y esta semana se anunció una modificación al sistema cambiario que establece dos tasas oficiales.

Fernández también podría echar un vistazo al discurso de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, el viernes en el Foro Económico Mundial en Davos. Adoptar una retórica cautivadora para los empresarios implicaría un enorme giro para Fernández, más que para Rousseff. Pero si la alternativa es un futuro venezolano, la presidenta argentina no debería tener tantas dificultades para elegir un cambio de rumbo. (Traducido por Damián Pérez; Editado en español por Javier López de Lérida)

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