22 de abril de 2013 / 21:08 / hace 4 años

Presidente venezolano apuesta a Merentes para alcanzar la "prosperidad" socialista

Por Eyanir Chinea

CARACAS, 22 abr (Reuters) - El presidente Nicolás Maduro nombró al pragmático jefe del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, como su nuevo ministro de Finanzas, con la intención de hacer realidad el "milagro de prosperidad" socialista que prometió al iniciar un desafiante mandato marcado por grandes retos económicos.

En el disputado resultado electoral que consagró a Maduro la semana pasada influyó el descontento de los venezolanos ante una inflación disparada, el persistente desabastecimiento de alimentos por los controles cambiarios y de precios así como una menor bonanza económica tras la reciente devaluación.

El primer gabinete de Maduro mantiene otras piezas clave que heredó de su maestro Hugo Chávez, pero la elección de Merentes en la cartera de Finanzas -disminuyendo la influencia del profesor Jorge Giordani, un socialista ortodoxo- manda una señal al sector privado y a los mercados internacionales.

"Merentes trae nuevas fuerzas, trae nuevas ideas (...) vamos a crear nuevas zonas económicas, tanto socialistas como mixtas para el desarrollo de las fuerzas productivas: invito a todos los inversionistas, nacionales, públicos y privados, e internacionales", dijo el mandatario el domingo.

Matemático y docente de 58 años, el nuevo ministro es visto como un "técnico" de izquierda del chavismo, más accesible y dialogante que Giordani, apodado "El Monje" por sus hábitos austeros y su dedicación al trabajo.

Aunque es difícil que pueda desmontar los controles de precios y de cambios que son la piedra angular de la transición hacia la economía socialista, podría suavizar las relaciones con la empresa privada, presionada por la hiperregulación estatal y las nacionalizaciones masivas.

"Seguimos insistiendo en ese concepto, gobernar la economía, dirigir la economía: una economía compleja, de transición al socialismo", repitió el domingo el fornido ex conductor de autobús, de 50 años, quien ganó la semana pasada al líder opositor Henrique Capriles por menos de 300.000 votos.

Merentes ocupó varios ministerios y puestos clave en la administración de Chávez, incluyendo dos veces la cartera de Finanzas, desde donde supervisó en 2005 la creación del Fonden, un multimillonario y polémico fondo parapresupuestario manejado por la presidencia de la República.

También fue el primer jefe del Banco Central que gobernó la entidad después de que Chávez le quitara autonomía con una reforma legal.

El Gobierno espera cerrar el año con inflación del 16 por ciento y un crecimiento de 6 por ciento, aunque los analistas pronostican una desaceleración de la expansión y unos mayores precios tras la devaluación del 32 por ciento y las persistentes dificultades del sector privado para obtener divisas.

POR LAS BUENAS O...

Maduro hereda una economía volátil con las arcas públicas exhaustas después de tres comicios en seis meses y sin el escudo carismático del "Comandante" para sortear el descontento ante los bajones económicos y las fallas de Gobierno.

El respaldo del nuevo líder de la revolución bolivariana se diluyó tras 120 días de gobierno interino y una fugaz campaña en la que no logró renovar la confianza de casi 700.000 electores que apostaron por el socialismo de Chávez en octubre y se decantaron por el modelo más moderado de su rival en abril.

"No le toca fácil. Deberá haber un proceso de restauración de confianzas que no sabemos si Maduro está dispuesto a dar", opinó Henkel García, de la firma local Econométrica.

"La coyuntura económica exige alianzas con todos los actores, incluso los privados, en un contexto interesante porque ya no podrá echarle la culpa de los problemas al Gobierno anterior", agregó.

La ajustada victoria electoral reduce el margen de maniobra del Gobierno, que deberá hacer malabarismos para reducir el déficit fiscal sin recortar el gasto público o golpear el bolsillo de los venezolanos, que ya sufrieron los efectos de una fuerte devaluación a principios de año.

Por el momento, Maduro ha mandado señales mixtas, tendiendo una mano para trabajar con los empresarios, pero recordándoles que son sospechosos de boicotear al Ejecutivo acaparando mercancía para generar escasez y especulando con los precios.

"Nosotros por las buenas somos buenos, y trabajamos. Bienvenido todo el que quiera trabajar. Pero no vamos a aceptar más nunca un saboteo de ningún tipo", dijo el ex sindicalista. "Vamos a trabajar juntos (pero) a trabajar, no a gobernar. Aquí gobierna el pueblo", remató.

EFICIENCIA O NADA

Antes de desaparecer de la vista pública en diciembre, Chávez delineó su última gran consigna para desterrar la corrupción, frenar el derroche y acabar cientos de proyectos inconclusos: "eficiencia o nada".

"Hay cambios culturales y mayores expectativas de eficiencia en la gestión", dijo el encuestador Oscar Schemel, aludiendo a la mayor intolerancia de los venezolanos hacia los problemas cotidianos, sobre todo los económicos.

Con una economía anclada en los precios del crudo, con tendencia a la baja ante la menor demanda global, y con una costosa deuda internacional, el país depende más que nunca de las importaciones de todo tipo de bienes y servicios, que el año pasado batieron un récord de 59.339 millones de dólares.

Para minimizar riesgos, Maduro tiene una espinosa agenda que comienza por normalizar la asignación de divisas que tiene en jaque el abastecimiento y la operatividad de muchas compañías, la recuperación de las empresas públicas y la resolución de una veintena de contratos colectivos en la administración.

Eso sí, consciente de que su escueta victoria en las urnas no tendrá "luna de miel" postelectoral.

"Yo a Maduro no lo quiero mucho, yo al que quiero es a Chávez. Pero aprenderé a querer a Maduro y más si se deja querer", dijo Maruja Bello, una vendedora ambulante de jugos de 50 años, quien endosó su voto para el nuevo presidente. (Con reporte adicional de Mario Naranjo y Marianna Párraga en Caracas, y Ana Isabel Martínez en Ciudad de México. Editado por Enrique Andrés Pretel)

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