30 de julio de 2012 / 14:42 / en 5 años

BREAKINGVIEWS-Hugo Dixon: ¿Puede Super Mario salvar al euro?

(El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones expresadas son personales)

Por Hugo Dixon

LONDRES, 30 jul (Reuters Breakingviews) - ¿Puede Super Mario salvar el euro? Mario Draghi dijo el jueves pasado que el trabajo del Banco Central Europeo es detener el aumento de los rendimientos de los bonos soberanos, si estos incrementos responden a los temores de una ruptura de la zona euro.

Si bien esos comentarios representan un cambio radical en el pensamiento del presidente del BCE, Draghi corre el riesgo de generar diferencias dentro de sus filas. Y enfrentará obstáculos para llegar a las herramientas adecuadas para alcanzar sus objetivos.

Draghi parece haber visto el abismo y se asustó. Los rendimientos de los bonos españoles a 10 años se dispararon hasta el 7,6 por ciento el 24 de julio, mientras que los de los papeles italianos treparon a un 6,6 por ciento. Los altos costos de los préstamos no son simplemente un reflejo de las deudas elevadas de los dos países y de los problemas de sus economías. Los inversores también le temen a un "riesgo de convertibilidad", o la posibilidad de que la zona euro se quiebre y que se les pague en pesetas o liras devaluadas.

La declaración del banco central de que hacer frente al riesgo de convertibilidad es parte del mandato del BCE es por lo tanto, muy importante.

Draghi armó cuidadosamente su mensaje, al decir: "Dentro de nuestro mandato, el BCE está dispuesto a hacer lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente".

Los mercados respondieron con rapidez. Los costos de endeudamiento de España cayeron a un 6,8 por ciento, mientras que el de Italia bajó a poco menos de un 6 por ciento.

Sin embargo, estos rendimientos tienen que caer a menos de un 5 por ciento -y permanecer allí- antes de que la confianza en el euro vuelva. Lo que es más, no está claro qué va a hacer el realidad Draghi.

Una posibilidad, a la que de inmediato se apegaron los inversionistas, es que el BCE relance su programa de compra de bonos soberanos en el mercado. Pero tal operación sería difícil de calibrar. Si el BCE estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para deprimir los rendimientos, cedería también la presión sobre España e Italia. Entonces, los políticos podrían dejar de reformar sus economías.

Cuando el BCE compró bonos italianos el verano pasado, eso es precisamente lo que sucedió.

Es por eso que el Bundesbank alemán -que tiene una voz poderosa en el BCE, pero carece de capacidad de veto sobre sus acciones- se opone a la compra de bonos, lo que potencialmente crea un escenario tormentoso de cara a la próxima reunión del directorio del Banco Central Europeo el 2 de agosto.

Todavía no está claro cuánto puede bloquear el banco central alemán los planes de Draghi.

Por otro lado, si el BCE condiciona su apoyo al buen comportamiento, los inversores podrían no mostrarse tan confiados.

Su ansiedad se agravaría si la compra de bonos del banco central perjudicara a los acreedores privados por la ley del más fuerte.

Eso es lo que sucedió cuando la deuda de Grecia se reestructuró a principios de este año: los tenedores de bonos privados sufrieron grandes pérdidas mientras que el BCE podría incluso salir ganando.

Una compra de bonos a medias, por lo tanto, podría simplemente alentar a los inversores a tirarle los bonos al Banco Central Europeo, pero no generaría ningún efecto duradero sobre los costos de endeudamiento de España e Italia.

Draghi puede pensar que los líderes de los dos países -Mariano Rajoy, de España, y Mario Monti, de Italia- son más conscientes de la necesidad de avanzar en las reformas que sus predecesores, José Luis Rodríguez Zapatero y Silvio Berlusconi.

Pero incluso los nuevos líderes han mostrado señales de estar perdiendo fuerza. Rajoy sólo adoptó las últimas medidas -un mayor ajuste del presupuesto y un plan para recapitalizar a los bancos con problemas- cuando estuvo contra la pared. En Italia, por su parte, Monti dice que va a dejar de ser primer ministro en la próxima primavera. No está claro si su sucesor se comprometerá a avanzar con las reformas.

Por estas razones, Draghi parece reacio a que el BCE sólo compre bonos por su cuenta. Más bien, parece que quiere hacerlo en combinación con los fondos de rescate de la zona euro, que tienen la posibilidad de adquirir deuda directamente de los gobiernos, algo que el BCE tiene prohibido.

Una ventaja es que Madrid y Roma tendrían que firmar los memorandos de entendimiento que establece sus planes de reforma con el fin de acceder a los fondos de rescate. Entonces, sería más fácil aferrarlos a sus compromisos.

Una idea más, que informó Reuters, podría ayudar a tratar con los acreedores privados perjudicados por quedar abajo en el orden de prioridades. Las autoridades están trabajando en una opción "final" para reducir la deuda de Atenas, que incluiría la posibilidad de que el BCE acepte un descuento en sus tenencias de bonos griegos.

Si eso sucediera, los inversionistas se preocuparían menos por haber sido tratados injustamente si España o Italia tuvieran que reestructurar sus deudas. En ese caso, no verían la compra de bonos del BCE como la oportunidad perfecta para deshacerse de sus tenencias.

El enfoque dual es preferible a la compra de bonos del BCE en solitario. Pero aún así pondría al banco central en la primera línea de rescate de los gobiernos. Un enfoque mejor sería ampliar los fondos de rescate de la zona euro y cargarlos con la responsabilidad de los préstamos a España e Italia si necesitaran ayuda.

Esto se puede lograr al permitir que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) le pida dinero prestado al BCE.

Draghi debe preferir los préstamos al MEDE que la compra de bonos españoles e italianos, porque si uno u otro país cae en problemas, sería el fondo de rescate y no el BCE quien asumiría las primeras pérdidas.

Por desgracia, el BCE dijo que el año pasado que la concesión de préstamos al MEDE va en contra del Tratado de Maastricht, algo que Draghi repitió después de asumir la presidencia, a pesar de que muchos abogados piensan lo contrario.

Super Mario está repensando la idea de los préstamos al MEDE, de acuerdo con Bloomberg, a pesar de que no es parte de su plan inmediato.

Si Draghi hace eso, tendrá que encontrar la manera de comerse sus propias palabras sin perder credibilidad. De lo contrario, tendrá que confiar en la segunda mejor opción, con todos los inconvenientes que represente.

Por supuesto, es el trabajo de los superhéroes salir de apuros. (Editado por Juan Lagorio)

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