12 de julio de 2012 / 17:29 / hace 5 años

ANALISIS-Renovada precisión en datos Argentina levanta sospechas

* Datos oficiales y privados de crecimiento muestran repentina convergencia

* Muchos creen que buscan evitar pago cupón PIB en 2013

* Inflación aún se ubica en 10 pct oficial vs 20-25 pct de analistas

* Poco optimismo respecto futura transparencia datos

Por Hilary Burke

BUENOS AIRES, 12 jul (Reuters) - Argentina ha estado bajo críticas durante años por la falta de confiabilidad de sus datos económicos, pero un repentino giro a estadísticas que parecen acercarse a la realidad está llamando la atención.

El país ha sido acusado de subestimar la inflación desde el 2007, lo que disparó advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y quejas de Wall Street y de algunos países miembro del G20, que con Argentina comparten el foro que integran grandes economías desarrolladas y emergentes.

La inflación no es la única preocupación. Economistas privados y algunos empleados estatales también dicen que la agencia de estadísticas estatales Indec sobreestima el crecimiento económico y la producción industrial.

La tercera economía de América Latina reportó un crecimiento del 8,9 por ciento en el 2011, hasta 3 puntos porcentuales más que estimaciones privadas.

Este año la economía comenzó a sufrir una fuerte desaceleración, pero los números del Indec no lo reflejaron hasta el mes pasado, cuando la agencia reportó datos de la actividad económica y de producción industrial que igualaban o eran aún peores que los datos privados.

Analistas creen que este cambio refleja la intención del Gobierno de reportar un crecimiento económico en el 2012 por debajo de la barrera del 3,26 por ciento, nivel que dispararía el pago en diciembre del 2013 de aproximadamente 4.000 millones de dólares en cupones atados a la expansión del PIB.

No tener que afrontar ese pago en el 2013 liberaría más dinero para el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández en un año en el que el país enfrentará unas decisivas elecciones legislativas.

“Cristina no quiere obviamente pagar ese cupón para lo cual va a señalar que la economía se está desacelerando, echándole la culpa a la economía global”, dijo el analista político Sergio Berensztein, de la consultora Poliarquía. “2013 es el año para satisfacer votantes, no tenedores de deuda”.

Pueden haber otros motivos detrás de la decisión del Gobierno de reconocer la abrupta desaceleración en el crecimiento, ya sea para apaciguar al FMI o para desalentar pedidos de grandes aumentos salariales.

Dado que algunos economistas esperan que el crecimiento real de la economía sea tan bajo como del 0,5 por ciento este año, el Gobierno podría evitar el pago -reportando un crecimiento del 3 por ciento, por ejemplo- sin clarificar totalmente sus estadísticas.

Además, el Indec no ha dado señales de que alineará sus mediciones de inflación con los datos relevados por privados, que rondan entre el 20 y el 25 por ciento anual. La cifra oficial se mantiene cerca del 10 por ciento.

El Gobierno ha multado y hasta demandado judicialmente a economistas que publican sus propios números de inflación.

“Hay una convergencia que me parece que es ocasional (...) No hay ninguna razón intrínseca, estructural para que digan el verdadero número. Hasta ahora han tratado de ocultar el verdadero número, y probablemente van a seguir ocultándolo”, dijo Juan Luis Bour, economista jefe y director de la consultora FIEL de Buenos Aires.

Analistas de bancos internacionales están de acuerdo con eso. Economistas en bancos como Credit Suisse y Bank of America Merrill Lynch esperan que la cifra de crecimiento del Indec esté por debajo de la marca crucial de 3,26 por ciento, pero por encima de las estimaciones del sector privado.

Funcionarios del Indec no respondieron a los pedidos de comentarios. El Gobierno siempre ha negado manipulación de datos estadísticos.

La semana pasada, Juan Manuel Abal Medina, jefe de Gabinete de Fernández, reprendió a legisladores p or cuestionar los datos del Indec, y les dijo “el Indec está funcionando y córtenla con eso”.

DISCREPANCIAS

La economía de Argentina está desacelerándose después de crecer a tasas elevadas entre 2003 y 2011, con la excepción del 2009. El leve crecimiento global, una menor demanda del principal socio comercial, Brasil, y la alta inflación doméstica son las principales causas de esa desaceleración.

El clima de negocios y la confianza de los consumidores están en deterioro luego de que el Gobierno impuso un freno a las compras de moneda extranjera para proteger sus reservas y porque comenzaron a verse señales de que las restricciones a las importaciones están dañando la producción local.

El escaso crecimiento del 0,6 por ciento en la actividad económica de abril, reportado por el Indec, fue el mismo que estimó la consultora privada Orlando Ferreres & Asociados.

“Este fue el primer mes desde el 2010 que las cifras de crecimiento del Indec son similares a aquellas reportadas por el sector privado”, dijo Bank of America Merrill Lynch en un reporte. “El Indec reportó un crecimiento promedio de 304 puntos básicos más alto que el de Ferreres en el 2011”.

El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, dijo hace dos semanas que su equipo mantiene la previsión de crecimiento del 5,1 por ciento previsto para el 2012 a pesar de las últimas cifras del Indec.

El mercado sin embargo parece escéptico. Los cupones denominados en dólares cayeron aproximadamente un 19 por ciento en los últimos tres meses a un precio de 9,96 dólares, mientras que los cupones en pesos cayeron un 8 por ciento para cotizar a 12,05 pesos.

Los cupones, cuyos tenedores sólo reciben pagos cuando el crecimiento supera cierto nivel establecido, fueron emitidos para atraer a inversores en un canje realizado en el 2005 para reestructurar deuda que el Gobierno dejó de pagar en la crisis del 2001-02.

No sería la primera vez que Argentina retoca sus números para ahorrar dinero en pagos de deuda. Economistas y políticos de la oposición dicen que el Gobierno ha ahorrado mucho en bonos indexados po r la inflación al subestimar el crecimiento de los precios al consumidor desde el 2007.

Aún así, los analistas dicen que es poco probable que el Gobierno comience a reportar estadísticas económicas transparentes porque sería difícil acomodar las distorsiones dentro de las diferentes mediciones.

En el caso de la producción industrial, el Indec mostró una contracción del 4,6 por ciento en mayo, casi idéntica a la caída interanual d e l 4,4 por ciento de FIEL. Pero hubo diferencias en algunos sectores que generaron dudas.

Discrepancias similares aparecen en la comparación de datos oficiales con los de la consultora Orlando Ferreres & Asociados, que mostraron una caída del 1,5 por ciento en la producción industrial de mayo.

“El EMI (Estimador Mensual Industrial) cayó interanualmente más que nuestro indicador, sin embargo en muchos sectores tenemos números más negativos nosotros”, dijo Milagros Gismondi, una economista de Ferreres & Asociados. “No cierra (no se explica) la estimación (oficial)”.

PLAZO DE FMI

En el 2009, cuando la crisis financiera global generó una contracción en economías de todo el mundo, Argentina reportó un crecimiento del 0,9 por ciento. Estimaciones privadas indicaron una caída en torno a un 2,5 por ciento.

Este año, el deseo de ahorrar dinero en pagos de cupón podría reducir la brecha entre los datos. El Gobierno podría tener otros motivos, también, para reconocer un fuerte enfriamiento.

En febrero, el FMI le dio a Argentina 180 días para mejorar la calidad de sus estadísticas de crecimiento y de inflación.

A principios de septiembre, la directora del FMI, Christine Lagarde, deberá reportar al directorio sobre el progreso del país.

El FMI no hizo comentarios sobre lo que el directorio podría hacer, pero podría en ese momento darle más tiempo a Argentina para cumplir con los requisitos, o podría iniciar sanciones que se ubican entre una reprimenda pública hasta una eventual expulsión.

Argentina pagó todas las deudas que tenía con el FMI en el 2006 para que el organismo no influya en sus políticas económicas, y no le ha permitido hacer revisiones económicas anuales rutinarias desde ese momento.

Sin embargo, a fines del 2010, Fernández le pidió al FMI que ayude al Indec a elaborar un nuevo índice de precios al consumidor que todavía no se ha implementado, algo que indica que no se ha alejado del Fondo completamente.

Otra posibilidad es que el Gobierno espera enfriar demandas de mayores salarios al reconocer la magnitud del freno de la economía. Fernández se vio forzada a tomar medidas de emergencia el mes pasado durante una huelga de camioneros.

Otros especulan que el Gobierno busca reportar un crecimiento económico más bajo para que el rebote parezca más fuerte en el 2013, cuando se realicen las elecciones legislativas.

“Puede ser, es una buena explicación”, dijo Berensztein. “En el mundo de las mentiras, todas son posibles”. (Reporte adicional de Lesley Wroughton en Washington. Escrito en español por Juliana Castilla.)

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