10 de abril de 2012 / 15:34 / en 5 años

COLUMNA-EEUU navega aguas peligrosas al apoyar a Argentina en caso deuda

(Alison Frankel es columnista de temas legales de Thomson Reuters. Sus columnas pueden verse en newsandinsight.com. Sus opiniones son personales)

Por Alison Frankel

NUEVA YORK, 10 abr (Reuters) - Los inversores que compran activos de deuda a punto de caer en moratoria no suelen ser vistos como víctimas. Después de todo, su función es comprar estos papeles a precios muy bajos, con la esperanza de lograr un alza de su valor en procesos de bancarrota o en demandas ante la justicia estadounidense.

Ahora mismo, por ejemplo, muchos de estos fondos de bonos en problemas se están preparando para dar una batalla por miles de millones de dólares en deuda soberana griega que compraron anticipándose a la reestructuración que llevó adelante ese país en marzo.

Casi en forma literal, estos fondos escarban entre las vísceras de compañías y economías extranjeras a punto de morir, razón por la cual reciben el nombre de fondos buitres. Rodeados de costosos estudios de abogados, no suelen contar con mucha simpatía.

Pero se ganaron algo de mi simpatía cuando leí la carta "amicus curiae" presentada la semana pasada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos ante una corte de apelaciones en el marco de la prolongada batalla entre Argentina y NML Capital, Aurelius y otros tenedores de bonos argentinos impagos

Esta presentación sugiere que el Departamento de Justicia cree que los objetivos de política exterior del Poder Ejecutivo están por encima de las obligaciones de un país extranjero de cumplir los fallos de los tribunales estadounidenses.

Ese es un argumento frente al que el Gobierno se siente algo complicado, según la presentación. Y su apoyo a Argentina, a expensas del poderoso sistema judicial estadounidense, podría generar turbulencias en el denominado mercado secundario de fondos buitres justo en plena crisis europea.

Usualmente, Estados Unidos no se involucraría en una disputa sobre interpretaciones de contratos, el foco de los casos que se tramitan sobre Argentina en la corte. Sin embargo, el Departamento de Justicia cree que la apelación presentada en apoyo del país sudamericano representa una "piedra angular" de su política económica externa.

En diciembre del año pasado, el juez de distrito Thomas Griesa, de un tribunal federal de Manhattan, emitió una serie de fallos en varios casos de tenedores de bonos que demandaron a Argentina.

El juez sentenció que bajo la cláusula contractual estándar conocida como "pari passu" (o "igualdad de condiciones"), Argentina debe pagar completamente a los fondos buitres antes de pagar a los inversores que aceptaron participar en los dos canjes de bonos que lanzó el país tras caer en default a inicios del 2002.

Este fallo, según el Departamento de Justicia, se basa en una interpretación equivocada del precedente pari passu que da demasiado poder a los inversores rebeldes y que interfiere en la capacidad de los países para reestructurar sus deudas.

La carta del Departamento de Justicia, así como la apelación de Argentina, argumentan que el fallo de Griesa ofrece a los inversores pocas razones para participar en los esfuerzos de un país para solucionar sus crisis de deuda y todos los incentivos para trabar una reestructuración con el mero afán de obtener ganancias.

Argentina fue más lejos al afirmar que el fallo obedece al interés de obligar al país a pagar sus deudas con los fondos buitres para poner fin a un proceso judicial que se extiende desde hace casi una década.

Las órdenes del juez "podrían permitir que un solo acreedor consiga frustrar la implementación de un plan de reestructuración con apoyo mundial y, por consiguiente, socavar las décadas de esfuerzo que Estados Unidos ha llevado a cabo para alentar un sistema de resolución cooperativa de las crisis de bonos soberanos", dijo el departamento.

Como podría esperarse, los fondos buitres no creen que el pensamiento del mercado sobre las cláusulas "pari passu" sea tan sencillo como afirman Estados Unidos y Argentina.

Tampoco el precedente legal, según estos fondos. Los tenedores de bonos aún no han presentado su respuesta ante la corte de apelaciones, pero en el juzgado de Griesa mencionaron un fallo de un tribunal belga del año 2000 en un caso que involucra bonos peruanos y otro de un tribunal de California contra el Congo en una situación análoga al caso de Argentina.

Además, los bonistas sostienen que Argentina está embarcada en una estrategia sin precedentes de ignorar los fallos de la justicia estadounidense.

De hecho, el juez Griesa reprendió al país por esta actitud.

Esa es la fuente de tensión en la presentación que formuló Estados Unidos: ¿Cómo puede el Gobierno estadounidense apoyar a un país extranjero que sistemáticamente desoye a los tribunales nacionales? En su presentación, el Departamento de Justicia aclaró que no estaba haciendo eso.

"Estados Unidos no condona ni disculpa que un Estado extranjero incumpla los fallos de un tribunal estadounidense", sostuvo el Departamento de Justicia.

"Estados Unidos ha sostenido consistentemente, y sigue sosteniendo con vehemencia, que Argentina debería normalizar de inmediato las relaciones con todos sus acreedores, tanto públicos como privados", escribieron los abogados del Gobierno.

La presentación deja claras también las razones por las que el Gobierno de Estados Unidos está molesto con la negativa de Argentina a cumplir con sus obligaciones.

Sin embargo, al mismo tiempo sostiene que las implicancias en materia de políticas públicas de la mala interpretación por parte de Griesa de la cláusula "pari passu" superan las particularidades del caso de Argentina.

El Departamento de Justicia no lo dice, pero seguramente cree que es más importante pronunciarse sobre las reestructuraciones de deudas soberanas que sobre el cumplimiento de los fallos judiciales.

De otro modo, nunca hubiera hecho esa presentación.

Los tenedores de bonos se reunieron con el funcionario estadounidense a cargo de supervisar y llevar adelante las causas del Gobierno en la Corte Suprema del país antes de que el Departamento de Justicia se presentara ante la corte de apelaciones en marzo. Intentaron cambiar la posición oficial, pero el intento claramente falló.

Cuando los fondos buitres presenten sus papeles ante el tribunal de apelación la próxima semana, alegarán que los inversores tienen que poder confiar en que la justicia estadounidense defenderá sus derechos.

Seguramente dirán que cuando el Departamento de Justicia asume una posición que debilita la autoridad del sistema judicial del país, está navegando en aguas peligrosas.

(Reporte de Alison Frankel)

REUTERS IG IB

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