24 de octubre de 2013 / 19:06 / en 4 años

PREVIA-Con elección legislativa, Argentina comienza prematura carrera para suceder a Fernández

* Oficialismo sería derrotado en los cinco mayores distritos

* Resultado tornaría imposible reforma constitucional para reelección

* Gobierno podría sufrir abandono de legisladores en Congreso

Por Guido Nejamkis

BUENOS AIRES, 24 oct (Reuters) - Argentina celebrará el domingo elecciones legislativas de medio término, donde una esperada derrota del oficialismo acabará con cualquier intento de reforma constitucional para que la presidenta Cristina Fernández pueda aspirar a un nuevo mandato, desatando una dura carrera por sucederla en el 2015.

Analistas prevén que el resultado de la elección será similar al de las primarias de agosto, en la que los candidatos de la facción del partido peronista que gobierna Argentina desde el 2003 sufrieron una gran derrota, especialmente en la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito del país.

Un fracaso electoral del oficialismo daría pie a una prematura y dura transición política después de dos mandatos de Fernández, que sufre un desgaste por la economía débil, una alta inflación que castiga el poder de compra, un control de cambios que perjudica a la clase media y una creciente violencia urbana.

Además la moneda local está sufriendo una acelerada depreciación ante el dólar.

“Esta economía es una economía que no seduce al votante. A pesar de que la economía crece más que el año pasado la percepción de muchos es que están peor que el año pasado. Hay una percepción de deterioro”, dijo el economista Dante Sica, de la consultora Abeceb.

“Se vienen dos años duros, yo pienso que especialmente 2014 va a ser duro”, agregó Sica, pronosticando tensiones en el camino hacia un nuevo Gobierno en el 2015.

Hasta ahora el Gobierno y sus aliados tienen pleno dominio del Congreso, lo que permitió a la presidenta conseguir el apoyo legislativo para su política económica intervencionista.

Pero, los analistas creen que el oficialismo podría perder algunos legisladores en el Senado y se espera que en la Cámara baja varios diputados comiencen lentamente a emigrar hacia bloques críticos, dentro del habitual ejercicio local de transfuguismo político.

Durante la última parte de la campaña electoral, la convaleciente presidenta argentina se mantuvo alejada porque se recupera de una operación para removerle un hematoma del cráneo.

En las elecciones del domingo, el voto será obligatorio para los casi 30,5 millones de electores habilitados, que renovarán 24 bancas en el Senado -un tercio del cuerpo- y la mitad de los 257 asientos de la Cámara de Diputados.

Desde las primarias realizadas en agosto, el índice líder de la bolsa argentina, el Merval, subió cerca de un 50 por ciento empujado por la expectativa de un nuevo gobierno con políticas económicas liberales en el 2015.

Justamente, el gran vencedor de la primaria del 11 de agosto fue Sergio Massa, un popular alcalde favorable a políticas amistosas con el mercado que fue jefe de Gabinete durante parte de la primera presidencia de Fernández.

Massa centró su campaña en la necesidad de combatir la inseguridad ciudadana y la inflación, además de buscar seducir al poderoso sector agropecuario local, vital para la economía del país y que mantiene un conflicto con el Gobierno por las políticas oficiales de limitar exportaciones.

Massa, primer candidato a diputado por una lista peronista de oposición en la provincia de Buenos Aires, emergería de la elección como un potencial candidato a presidente en el 2015, cuando Fernández deberá entregar al poder a sus sucesor ya que la ley argentina impide gobernar por tres períodos consecutivos.

“Las primarias hicieron casi imposible la reelección de Cristina (Fernández)”, dijo Rosendo Fraga, director y analista político del centro de estudios Nueva Mayoría.

Fernández necesita el apoyo de dos tercios del Congreso para iniciar el proceso de reforma de la Constitución.

SIN HEREDEROS

La mandataria ha dicho que no quiere perpetuarse en el poder, pero sus aliados se han pronunciado a favor de una candidatura para un tercer gobierno debido a que carecen de un liderazgo claro más allá del de la presidenta.

Además de Massa, analistas esperan que la elección consolide como posibles candidatos a la presidencia en el 2015 al oficialista gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; el socialista Hermes Binner; el ex vicepresidente Julio Cobos, de la opositora UCR; y el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el empresario de centroderecha Mauricio Macri.

A esa lista podría sumarse también el gobernador de Córdoba y peronista opositor José Manuel De la Sota.

Massa, Scioli, Macri y De la Sota son ampliamente considerados como favorables a políticas económicas ortodoxas, opuestas al intervencionismo de Fernández.

En las primarias, los aliados de la mandataria fueron derrotados en los cinco principales distritos electorales de Argentina, entre ellos la provincia de Buenos Aires, hogar de un 40 por ciento de la población del país.

En esa elección, el “kirchnerismo”, como se conoce a la facción peronista en el Gobierno, perdió casi la mitad de los votos que obtuvo en las elecciones generales del 2011, en la que Fernández fue reelecta.

Desde entonces, la aceleración de la inflación, que supera el 25 por ciento anual según economistas privados, un control de cambios para mitigar una fuga de capitales y una economía que pasó del auge a una desaceleración brusca dañaron la confianza de los consumidores y la inversión.

“No creo que haya grandes cambios respecto a lo que fueron las primarias. El 11 de agosto, la sociedad marcó una tendencia y no creo que se cambie”, dijo el analista político Carlos Germano.

La provincia de Buenos Aires es clave para los comicios ya que además de ser el distrito más poblado y rico de Argentina, es el bastión del oficialismo, que está debilitado en otros centros urbanos importantes como la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Córdoba, Santa Fe y Mendoza, otros tres grandes colegios electorales.

“Después de las elecciones, el cuadro político va a quedar conformado por tres fuerzas, una centroderecha con Macri, otra centroizquierda que es la UCR y el socialismo, y un centro que es el peronismo con De la Sota, Massa y Scioli”, dijo Julio Bárbaro, un veterano dirigente peronista y ex ministro de Cultura del país. (Reporte de Guido Nejamkis. Editado por Pablo Garibian)

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