17 de marzo de 2013 / 11:50 / hace 4 años

En una misa en Vaticano, Papa Francisco pide no condenar a otros

* Papa oficia misa en pequeña capilla del Vaticano

* Dice las personas no deberían ser tan rápidas en condenar

Por Philip Pullella

CIUDAD DEL VATICANO, 17 mar (Reuters) - El Papa Francisco asumió el domingo el papel de un sencillo párroco, oficiando una misa para la comunidad residente en el Vaticano e instando a los oyentes a no ser tan rápidos a la hora de condenar a otros por sus fallos.

Francisco, el ex cardenal Jorge Bergoglio, dio la misa para un puñado de cientos de personas en Santa Ana, una iglesia dentro de los muros del Vaticano que se utiliza como iglesia parroquial de los trabajadores de la ciudad-estado.

Antes de entrar en la pequeña iglesia, Francisco se paró a saludar a la gente que había guardado cola en el exterior de una puerta cercana del Vaticano y que gritaban "Francesco, Francesco, Francesco", su nombre en italiano.

Habló y rió con muchos de ellos antes de señalar su reloj de pulsera negro y decir: "Son casi las 10. Tengo que ir a decir misa dentro. Me están esperando".

Vestido con la litúrgica túnica púrpura del tiempo de Cuaresma, que termina en dos semanas con el domingo de Pascua, pronunció una breve homilía en italiano, sin notas, centrada en la historia del evangelio sobre la multitud que quería lapidar a una mujer que había cometido un adulterio.

Jesús les dijo "aquellos que de vosotros estén libres de pecado, que arrojen la primera piedra", y después dirigiéndose a la mujer dijo "vete y no peques más".

"Creo que nosotros somos a veces como estas personas, que por una parte quieren escuchar a Jesús, pero por otro lado, a veces nos gusta arrojar piedras y condenar a otros. El mensaje de Jesús es este: misericordia", dijo.

"Digo con toda humildad que este es el mensaje más fuerte del Señor: misericordia", dijo Francisco, hablando en voz baja.

El Papa, que tiene previsto ofrecer su primera misa y bendición el domingo desde la ventana de los apartamentos papales a decenas de miles de personas en la Plaza de San Pedro, dijo que la gente debería estar abierta a la misericordia de Dios, incluso aquellos que han cometido graves pecados.

"El Señor nunca se cansa de perdonar, nunca. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón", dijo.

"Pidamos la gracia de nunca cansarnos de pedir perdón porque él nunca se cansa de perdonar", dijo.

Al final de la misa, esperó fuera de la iglesia para saludar a la gente que abandonaba el edificio, como un cura de parroquia.

Les pidió a muchos a medida que salían: "Rece por mí". (Traducido por Iciar Reinlein en la Redacción de Madrid)

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