15 de julio de 2014 / 0:22 / en 3 años

Tras exitoso Mundial, la atención pasa a problemas de Río para Juegos Olímpicos

Por Paulo Prada

RÍO DE JANEIRO, 14 jul (Reuters) - Tras un mes de emocionante fútbol y pocas de las pesadillas logísticas que muchos temían que plagaran el Mundial, Brasil está encauzando su éxito y prometió que los Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016 serán igual de buenos.

Si uno escuchaba a las autoridades en los últimos días, las críticas antes del Mundial que terminó el domingo con Alemania como campeón al vencer a Argentina en la final eran injustificadas.

“La única tragedia del Mundial fue que Brasil fue derrotado”, dijo el viernes el alcalde de Río, Eduardo Paes, refiriéndose a la histórica derrota por 7-1 a manos de Alemania en semifinales.

Eso, claro, si no se cuenta el colapso de un viaducto en Belo Horizonte -uno de los tantos proyectos sin terminar- que causó la muerte de dos personas días antes de uno de los partidos de semifinales.

O del hecho de que muchos problemas fueron evitados sólo porque Brasil se paralizó durante el torneo. En un país donde los servicios públicos y la infraestructura colapsan con frecuencia, las autoridades evitaron el caos aeroportuario, los embotellamientos usuales y los trenes sobrepasados en capacidad al declarar feriado el día de la mayoría de los partidos.

“Siempre se trata de minimizar el riesgo aquí, no de construir la clase de instalaciones y servicios que puedan manejar las necesidades reales del país”, dijo Paulo Fleury, un experto en infraestructura y logística en la Universidad Federal de Río de Janeiro.

En lugar de generar vastas mejorías como las que prometió el Gobierno cuando Brasil se quedó con el derecho de ser anfitrión del Mundial, construyendo un legado que justificara los 11.000 millones de dólares que costó la organización, muchos temen ahora que la imagen de éxito del último mes simplemente refrende la habilidad de Brasil para hacer justo lo necesario, no todo lo que podría.

Los Juegos del 2016, que se espera cuesten unos 17.000 millones de dólares en inversión pública y privada, ya están en una carrera contrarreloj en todos los aspectos, desde la construcción de escenarios deportivos y reparaciones viales hasta al menos la limpieza parcial de varias bahías muy contaminadas donde se realizarán pruebas de vela, algo que preocupa por los riesgos que puedan causar a la salud.

El paisaje de Río ofrece un excelente fondo para los Juegos pero organizarlos en medio del frecuente caos de la ciudad es totalmente diferente a los desafíos presentados por el Mundial.

Un número prolongado de competiciones múltiples significa una mayor cantidad de atletas y visitantes.

Si bien el Mundial llevó 750 jugadores de 32 países y más de 600.000 hinchas a 12 ciudades sedes, los Juegos atraerán a más de 15.000 atletas de 200 países y unos 800.000 espectadores extranjeros, todos a Río.

EXPERIENCIA

Con las celebraciones típicas de Carnaval y Año Nuevo, las autoridades cariocas dicen que están acostumbradas a albergar a muchas más personas.

Y tras la relativa calma del Mundial, un año después de masivas manifestaciones que avivaron los temores de que ocurrieran grandes protestas durante el torneo, las autoridades esperan evitar cualquier protesta por el cuantioso gasto y los trastornos que generarán los Juegos.

Aún así, los preparativos han sido criticados por todos, desde el Comité Olímpico Internacional hasta los vecinos de Río cuyos hogares fueron desplazados por autopistas y otros proyectos de infraestructura para los Juegos.

Tan atrasados están algunas de las construcciones, especialmente en la zona norte de Río -donde se disputarán algunos de los deportes de pista-, que un funcionario del COI dijo este año que los planes de la ciudad eran “los peores de la historia” para un Juego Olímpico.

Thomas Bach, presidente del COI, bajó la semana pasada el tono de las críticas señalando un “gran progreso” tras visitar algunos de los sitios y reunirse con la presidenta Dilma Rousseff.

Autoridades de Río dicen que está mal comparar el estado de los preparativos con como estaban otras ciudades sede antes de los Juegos, especialmente en países más ricos.

“Ganamos la organización de los Juegos por nuestros problemas”, dijo Paes, citando los proyectos de infraestructura que ayudaron a que su plan de “legado” derrotara a otros candidatos como Chicago, Madrid y Tokio, donde los Juegos hubiera significado poco menos que una “transformación”.

No importa que cualquier transformación tenga poco que ver con las obras públicas que más necesita Río, como mejores escuelas, hospitales y servicios de agua potable y de alcantarillado. Es más: persiste una oposición local, en especial por la naturaleza de gran parte de los proyectos de infraestructura.

Carriles para autobuses y una extensión del metro están diseñados para conectar prósperos distritos sureños con el aeropuerto y una distante zona de playa donde se ubicará la Villa Olímpica.

Si bien ello beneficiará a acaudalados residentes y muchas compañías que tienen oficinas en las cercanías, ayudará poco a aliviar el caos de tráfico que enfrentan los trabajadores diariamente, y los expertos se preguntan cuál será el beneficio a largo plazo.

“Básicamente se están conectando zonas prósperas”, señaló Erick Omena, ex profesor de planeamiento urbano de Río de Janeiro actualmente en Oxford Brookes University en Inglaterra.

“Eso podría ayudar al tránsito durante los Juegos y a la especulación inmobiliaria en esas zonas de la ciudad, pero no hace nada para solucionar los grandes problemas de Río”, agregó. (Editado en español por Patricia Avila)

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