26 de junio de 2014 / 19:59 / hace 3 años

MUNDIAL-Magia de Messi en Brasil encanta a los argentinos, que finalmente se rinden a sus pies

4 MIN. DE LECTURA

Por Alexandra Ulmer

BUENOS AIRES, 26 jun (Reuters) - El brillo de Lionel Messi en el Mundial está desterrando los recuerdos de su sequía de goles hace cuatro años en Sudáfrica, y haciendo que los hinchas argentinos vuelvan a soñar con un título mundial como el conseguido hace casi tres décadas de la mano de Diego Maradona.

El introvertido delantero luchó por años para despertar pasiones en su país, del que se fue a los 13 años para unirse a la academia del Barcelona en España, dejando al eterno Maradona como ídolo indiscutido del fútbol argentino.

La brillante carrera de Messi en el Barcelona parecía lejana para muchos compatriotas, ya que no era una figura familiar que creció en equipos locales como lo hicieron Maradona y otras estrellas sudamericanas antes de ir a Europa.

Un debut discreto en el Mundial 2006 y un frustrante torneo en el 2010, donde no logró anotar y Argentina fue goleada 4-0 por Alemania en cuartos de final, agravó el cisma entre su gloria mundial y un sentimiento local muchas veces tibio.

Messi logró reencantar a sus hinchas guiando a la selección a ganar con un paso firme y tranquilo la eliminatoria sudamericana. Ahora, con sus cuatro goles en tres partidos del Mundial, el cuatro veces ganador del Balón de Oro está ganando los elogios unánimes y parece que ya no será imposible que se quite de encima el estigma de Maradona.

"Nos salvó", exclamó sonriendo Paula Argañaras, una vendedora de 24 años que no se perdió ningún partido de Argentina en el Mundial hasta ahora. "Nació con algo especial", agregó horas después de que Messi anotara dos goles en la victoria de su selección 3-2 ante Nigeria.

Las evidencias del enamoramiento están en todas partes.

El cumpleaños número 27 del jugador fue celebrado durante todo el día en muchos canales de televisión. Su rostro sonríe desde las vallas publicitarias a lo largo de Buenos Aires.

Niños se pavonean orgullosos con sus camisetas con el número 10, y los hinchas llevan figuras de cartón de tamaño natural del delantero.

La adulación, sin embargo, toca inevitablemente un obstáculo histórico.

"Por supuesto que Maradona primero", dijo Argañaras. "El de ahora de este momento Messi, pero Maradona siempre en nuestros corazones", agregó.

Y ahí está la esencia del dilema de Messi en casa.

"Argentinismo"

A pesar de que los argentinos se maravillan con los goles casi imposibles del delantero y con su habilidad para esquivar adversarios, Messi no logra despertar el mismo fervor que el hombre con el que es comparado constantemente.

Para empezar, tendría que ganar un Mundial como lo hizo Maradona en 1986, siendo motor de un equipo considerado regular.

Además la historia de Maradona, quien nació en un barrio pobre y tuvo que luchar contra la adicción a las drogas y el alcohol, es un cuento de extravagancias y debilidades humanas que todos conocen y con el que pueden identificarse fácilmente, amándolo u odiándolo.

En contrapartida, el pulcro y callado Messi, una pareja y padre devoto, no se expone.

Algunos dicen que el país sólo debe acostumbrarse a su estilo tranquilo fuera de las canchas.

"El no es muy demostrativo pero a su manera demuestra que tiene la pasión", dijo Fernando Hernández, un abogado de 42 años mientras miraba un partido en una pantalla gigante instalada en una plaza de Buenos Aires. "En el 2010 no demostró mucha pasión. Messi parecía como que era indiferente. Su actitud ha cambiado", agregó.

Claramente preocupado respecto a su imagen en casa, Messi se ha esforzado en demostrar que deja el alma en la cancha cuando juega por Argentina.

Pero todavía debe dar un paso más para ganarse el cariño de todos sus compatriotas.

"Le falta....", dijo Claudia Salinas, una vendedora de un kiosco de 48 años, buscando palabras, antes de afirmar: "el argentinismo."

"Yo siento como argentina que le pesa mucho la camiseta", dijo. "Maradona es argentino. La lleva con garra la camiseta cosa que a Messi le falta. Se puede cambiar pero hay que ver si él quiere cambiar", agregó. (Editado en español por Daniela Desantis)

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