11 de junio de 2014 / 18:45 / hace 3 años

MUNDIAL-Brasileños demoran en sumarse a su propia fiesta

Por Asher Levine y Esteban Israel

SAO PAULO, 11 jun (Reuters) - Después de haber invitado al mundo a su fiesta y gastar miles de millones de dólares para montar el espectáculo, de pronto Brasil parece reacio a bailar.

El torneo de fútbol que se extenderá por un mes arranca el jueves en el que muchos consideran el hogar espiritual del deporte, pero el estado de ánimo en las calles es tenue.

Las demoras en la construcción y modernización de los estadios, aeropuertos y otras obras de infraestructura, combinadas con la ira por los más de 11.300 millones de dólares gastados, han alimentado las protestas que estallaron con violencia el año pasado y redujeron el entusiasmo incluso de los hinchas más acérrimos.

Las denuncias de corrupción en el organismo rector del fútbol mundial, la FIFA, tampoco han ayudado.

Los brasileños dicen que encontrarán la exuberancia característica aparecerá cuando el balón comience a rodar. Por ahora, sin embargo, muchos de los aficionados extranjeros que llegan al país conocido por el carnaval, la samba y el fútbol están decepcionados.

“Es muy difícil encontrar actividades para nosotros, los hinchas”, dijo Vedran Lesic, parte de un grupo de aficionados croatas que paseaba por Sao Paulo vestido con los colores rojo y blanco de su selección.

“Solo queremos un poco de diversión y nos resulta difícil encontrarla”, agregó.

Los visitantes más festivos terminaron creando su propio entretenimiento, portando sus banderas por la ciudad, bebiendo en las calles y cantando juntos mientras los locales los miran sorprendidos.

En contrapartida, el ambiente es plano en Sao Paulo, el acartonado centro económico del país que será sede del juego inaugural entre Brasil y Croacia el jueves.

La esperada explosión del verde y amarillo de Brasil ha tardado en materializarse y graffitis atacando a la FIFA y a los políticos brasileños resaltan la rabia por los servicios públicos deficientes.

“Es deprimente. Es como si la gente no tuviera el entusiasmo que tenía en otros años, sobre todo para un país que tiene al fútbol en su alma”, dijo Cecilia Salazar, una comerciante argentina de 64 años que estaba con su esposo en Sao Paulo y tiene entradas para ver jugar a su selección en Porto Alegre.

La mala organización provocó enormes retrasos en algunos de los principales proyectos de inversión del Mundial y los trabajadores en una docena de ciudades anfitrionas están luchando contrarreloj para que los estadios, aeropuertos y vías de acceso estén listos a tiempo.

Algunos proyectos, como un tren bala entre Sao Paulo y Río de Janeiro, nunca se materializaron. Otros están sólo parcialmente cubiertos o han quedado en espera hasta después de la Copa.

“Esto es increíble. Han tenido años para prepararse, pero hemos volado a una zona de obras”, dijo riendo el empresario colombiano Manuel Pereira, de 35 años, al aterrizar en el aeropuerto de Belo Horizonte, donde las barras de metal y los cables sobresalían de las paredes y obreros deambulaban alrededor de la explanada para trabajos de última hora.

“Esperemos que el equipo de Brasil esté tan mal preparado como esto, y así tal vez Colombia pueda ganar el torneo”, exclamó.

PRESIDENTE INSTA A CALIDA BIENVENIDA

Muchos brasileños creen que el dinero gastado en la construcción de nuevos estadios en ciudades que solo tienen equipos locales pequeños debió haberse destinado a la mejora de los servicios sociales.

El apoyo a la organización de la Copa del Mundo cayó de casi un 80 por ciento en el 2008 a menos del 50 por ciento este año, según la encuestadora Datafolha.

Para frenar las críticas, la presidenta Dilma Rousseff defendió las inversiones públicas en un mensaje en televisión nacional la noche del martes e instó a sus compatriotas a dar una cálida bienvenida a los hinchas visitantes.

“Hicimos esto, sobre todo, para los brasileños”, dijo Rousseff, y agregó que las obras construidas para el torneo “no abandonarán el país en las maletas de los turistas”.

El auge económico que sacó a más de 30 millones de personas de la pobreza se desvaneció en los últimos cuatro años y cientos de miles de personas salieron a las calles el año pasado para manifestarse.

“Los brasileños no están contentos con esta Copa del Mundo”, dijo Anelio de Castro en Sao Paulo.

“Gastaron mucho dinero en esos estadios cuando la prioridad debería haber sido nuestro terrible sistema de salud. Siempre he hinchado por Brasil, pero ahora quiero que el equipo pierda para que la gente rechace a la presidenta”, agregó.

Pero el estado de ánimo puede cambiar rápidamente cuando comience la acción, sobre todo si la selección brasileña juega bien y gana la Copa del Mundo por sexta vez.

Juliana Likovac, una hincha de Croacia que se encontraba en Río con su novio, dijo que no estaba preocupada por los retrasos de la organización o las eventuales protestas. Luego de haber estado en el Mundial de Alemania 2006, ahora espera una experiencia muy diferente.

“He visto el orden”, dijo. “¡Esto es Brasil! Quiero que sea un poco loco”, aseguró. (Reporte adicional de Brad Haynes en Sao Paulo, Paulo Prada en Rio de Janeiro, Andrew Cawthorne en Belo Horizonte y Michael Kahn en Natal. Editado en español por Daniela Desantis)

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