Entierran en prisión italiana a criminal de guerra nazi Erich Priebke: medios

jueves 7 de noviembre de 2013 11:45 ART
 

ROMA, 7 nov (Reuters) - El criminal de guerra nazi Erich Priebke fue enterrado en secreto en una tumba anónima en un cementerio dentro de los muros de una prisión italiana, publicó el jueves el diario italiano La Repubblica.

El diario dijo que el ataúd del hombre condenado por una de las peores atrocidades cometidas en Italia durante la Segunda Guerra Mundial fue trasladado desde un aeropuerto militar a los terrenos de una prisión desconocida a finales del mes pasado.

La tumba quedó marcada con una simple cruz de madera sin nombre pero con un número para que pudiera ser identificada por los familiares. El cementerio de la prisión llevaba años abandonado y estaba lleno de malezas, agregó el periódico.

El abogado de Priebke no respondió a varias peticiones telefónicas para que hiciera comentarios. Las autoridades italianas tampoco hicieron declaraciones.

El ex oficial de las SS murió el mes pasado a los 100 años en Roma, donde pasó los últimos años de su vida bajo arresto domiciliario por su papel en el asesinato de 335 civiles en las fosas Ardeatinas, situadas en las afueras de la capital italiana, en marzo de 1944.

La Iglesia Católica se negó a hacerle una misa funeral pública y ni Italia ni su Alemania natal quisieron el cuerpo, temiendo que el sitio donde fuera enterrado se convirtiera en un lugar de peregrinación para neonazis.

Priebke, que se autodenominaba "el último prisionero de guerra", fue extraditado a Italia en 1995 desde Argentina y condenado en última instancia en 1998 después de varias apelaciones.

Asesor del jefe de la Gestapo en Roma en el momento de la masacre, Herbert Kappler, Priebke admitió haber ayudado a elaborar una lista de víctimas civiles, tachando los nombres a medida que iban siendo disparados en la nuca, y mató personalmente a dos de ellos.

Las ejecuciones fueron en venganza por un atentado de los partisanos con una bomba cuya explosión provocó la muerte de 33 soldados alemanes el día anterior.

Priebke dijo que tuvo que obedecer órdenes o lo habrían matado. (Reporte de Philip Pullella. Traducido por Teresa Larraz en la Redacción de Madrid; Editado por Lucila Sigal)