18 de junio de 2013 / 18:59 / en 4 años

PERFIL-Alcalde de "la Miami argentina" podría sepultar esperanza de reelección de Fernández

9 MIN. DE LECTURA

* Alcalde de pujante distrito de Tigre sopesa postulación a diputado

* Su popularidad amenaza candidatos de Gobierno en provincia clave

* Triunfo de Massa obstaculizaría intento reeleccionista de seguidores de presidenta Fernández

Por Guido Nejamkis

BUENOS AIRES, 18 jun (Reuters) - Grandes desarrollos inmobiliarios, campos de golf y canales y ríos surcados por embarcaciones lujosas convirtieron a la ciudad de Tigre en "la Miami argentina" y catapultaron a su joven alcalde a la posición privilegiada de tener entre sus manos parte del futuro político de la presidenta Cristina Fernández.

Ex aliado del Gobierno pero identificado con políticas económicas pro mercado, Sergio Massa asoma en los sondeos como uno de los dirigentes más populares de Argentina, por encima de la mandataria y delante de cualquier político opositor, incluido el bien evaluado gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli.

Una dispersa oposición de centroderecha se lo disputó para encabezar la lista de candidatos a diputados en la clave provincia de Buenos Aires para las legislativas de octubre, pero Massa decidirá hasta el 22 de este mes si se postula por su propio Frente Renovador, mientras el Gobierno se esfuerza para evitar que eso suceda.

Una postulación de Massa cambiaría la configuración política en la provincia donde votan cuatro de cada 10 electores argentinos y en la que el Gobierno carece de una figura convocante que lo represente y pueda vencer al alcalde.

"Sergio no está ni en la oposición rabiosa ni en el oficialismo. A él le gusta construir confianza y apuesta al consenso. Es el post kirchnerismo", dijo a Reuters un cercano colaborador.

El alcalde podría postularse como candidato a diputado por su agrupación o elegir a personas de su confianza que no gozan de su popularidad para que compitan en esa lista.

La primera opción sería la más peligrosa para el Gobierno, mientras que la segunda dejaría abierta la puerta para una competencia más pareja entre los candidatos oficialistas y opositores.

Si los candidatos oficialistas son derrotados en Buenos Aires, el Gobierno perdería la última oportunidad para ampliar su control del Congreso y cumplir el sueño de muchos seguidores de Fernández de impulsar una reforma constitucional para habilitar a la mandataria a competir por un tercer mandato en las presidenciales del 2015.

Fernández ha dicho que no desea la reforma, sin la cual no podría competir por un tercer mandato consecutivo, pero sus partidarios -sin un sucesor visible- alientan el cambio en la Carta Magna, posibilidad que se dirimirá con el nuevo Congreso surgido en la elección del 27 de octubre.

"Massa tiene el poder para derrotar al Gobierno de Cristina" Fernández, dijo el analista y consultor Carlos Germano.

En la fragmentada política local, los partidos tradicionales -el peronismo (Partido Justicialista), reducido al control del Gobierno, y la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR)- se desmoronaron con la economía del país en el 2001/2002, y las elecciones se celebran en torno a alianzas circunstanciales de dirigentes con alguna popularidad y dinero para afrontarlas.

Pero el peronismo, un movimiento sin ideología precisa que desde 1987 gobierna ininterrumpidamente la mayor provincia argentina, es fuerte en la poblada periferia que rodea a la capital del país gracias a su control del Estado.

Líder de un movimiento de al menos 16 alcaldes de Buenos Aires nucleados en el Frente Renovador, Massa, que se reclama peronista, podría capturar indistintamente votos de simpatizantes del Gobierno nacional, de opositores y de independientes, según sondeos.

"Es percibido como alguien sensible a preocupaciones extendidas entre la población, como la inseguridad ciudadana. Tiene aceptación entre oficialistas y opositores casi por igual", agregó Germano, quien le otorga un 40 por ciento de intención de voto en Buenos Aires, donde existe una dispersión de ofertas electorales.

La popularidad de Massa creció con la explosión inmobiliaria de Tigre, que el alcalde combinó con políticas de promoción al turismo en la antes deprimida zona del Delta del Río de la Plata, una mejora en la seguridad y la organización de eventos de alto nivel, como el que llevó a jugar al astro del tenis Roger Federer al municipio el año pasado.

En Tigre, distrito situado 30 kilómetros al norte de Buenos Aires y donde viven unas 380.000 personas, Massa fue reelecto como alcalde en el 2011 con más de 73 por ciento de los votos. En esa elección representó a la alianza Frente para la Victoria, la misma agrupación con la que la presidenta Fernández conquistó su reelección.

Si la votación nacional fuera hoy, los candidatos de Fernández perderían en grandes distritos como la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, por lo que el resultado en la provincia de Buenos Aires definirá los planes de la mandataria.

En la elección de octubre se renovarán 24 de las 72 bancas del Senado y 127 de las 257 de la Cámara de Diputados. El Gobierno y sus aliados pondrán en juego más del 40 por ciento de sus puestos en la Cámara baja y la mitad de sus asientos en el Senado.

Para habilitar una discusión sobre una reforma constitucional hace falta mayoría calificada.

Sapo De Otro Pozo

Con 41 años y dos materias pendientes para recibir el título de abogado que ha prometido concluir pronto, Massa es considerado un promotor de políticas amistosas con el mercado.

Esa impronta, visible en los emprendimientos inmobiliarios que surgen casi a diario en Tigre y en innovadores planes de gestión municipal, hizo que el paso de Massa como jefe de Gabinete de ministros del Gobierno de Fernández, entre 2008 y 2009, fuera conflictivo y fugaz.

"Se lo pidió (Néstor) Kirchner y fue a trabajar con Cristina", dijo el colaborador de Massa en referencia al fallecido esposo y antecesor de Fernández en la presidencia, quien ejercía una gran influencia en el Gobierno.

"Aceptó porque Sergio no le saca el culo a la jeringa, pero era un sapo de otro pozo", agregó.

Desde la Jefatura de Gabinete quiso imponer una agenda que Fernández fue abandonando a medida que profundizó el rumbo intervencionista de su Gobierno.

"Propusimos que Cristina hiciera conferencias de prensa, que arreglara las estadísticas oficiales y un acuerdo con los holdouts", recordó el colaborador de Massa, que habló bajo condición de anonimato y aseguró que la mandataria tiene hoy un trato distante con el ahora alcalde.

La presidenta argentina mantiene una relación áspera con medios de comunicación críticos de su Gobierno y no ofrece entrevistas o conferencias de prensa.

Además, las estadísticas oficiales, especialmente la de inflación, se encuentran desacreditadas por sospechas de manipulación, y tenedores de bonos argentinos incumplidos, conocidos como holdouts, mantienen una batalla legal tras el cese de pagos del 2001-2002 para cobrar la totalidad de sus tenencias.

En la Jefatura de Gabinete, Massa recibía asiduamente a periodistas, un hecho actualmente raro en Argentina, donde funcionarios de Gobierno casi no tienen trato con reporteros de medios independientes.

"Le gustaba dar palmaditas en las mejillas como un signo de acercamiento. Era canchero, desenfadado", recordó un cronista que lo trató cuando era funcionario de Gobierno.

Fumador, impuntual, casado y padre de dos niños, Massa tejió relaciones de intimidad con grandes empresarios, como el banquero Jorge Brito, presidente del Banco Macro, o el desarrollador Eduardo Constantini, presidente y socio del gigante inmobiliario Consultatio.

"El mundo económico está apostando por él", dijo Germano, quien señaló que el objetivo de Massa es ser presidente.

El sector empresarial argentino, con raras excepciones, ha guardado un incómodo silencio ante la profundización del rumbo intervencionista del Gobierno de Fernández, que tras ser reelecta en el 2011 expropió el control accionario de la mayor compañía del país, la petrolera YPF e impuso un férreo control de cambios de derrumbó la confianza inversora.

Tras salir del Gobierno en el 2009, Massa casi no ha opinado públicamente sobre el rumbo estatista adoptado por Fernández y se concentró en su gestión en Tigre.

"Tigre dejó de ser un suburbio para ser un lugar en el que la gente considera vivir en un edificio", dijo a Reuters Federico Weil, presidente de la constructora TGLT, que desarrolla en el municipio un multimillonario complejo de viviendas con amarradero para barcos llamado "Venice".

"Hay un ambiente amigable a la inversión y como el municipio sabe que genera valor te hace devolver en obras parte de eso, como abrir calles. Pero como todo mejora los proyectos te cierran financieramente", agregó Weil.

Mientras, el silencio sobre asuntos políticos nacionales que guarda Massa, quien no aceptó ser entrevistado para esta nota, provoca críticas de sus adversarios en el Gobierno federal.

"La verdad es que yo no sé que piensa Massa, deberían preguntarle", dijo a reporteros la semana pasada el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo. (Reporte de Guido Nejamkis. Editado por Gabriela Donoso)

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