24 de abril de 2013 / 19:45 / hace 4 años

ANALISIS-Argentina tapa agujeros económicos de cara a elecciones de octubre

9 MIN. DE LECTURA

* Reviven acuerdos de precios para controlar inflación

* Agencia impositiva busca incrementar recaudación, mantener dólares en el país

* Peso argentino se hunde frente a dólar paralelo

Por Hilary Burke

BUENOS AIRES, 24 abr (Reuters) - En una feria instalada en un empobrecido suburbio de Buenos Aires, una bandera argentina decorada con un carro de compras gigante marca el lugar donde se venden productos desde salchichas hasta detergente a precios baratos.

El llamado "Mercado argentino" fue organizado por activistas pro-Gobierno, cooperativas de trabajadores y empresarios locales que buscan quitar del medio a intermediarios "parásitos". Abrieron un primer local el mes pasado y planean expandirse en mayo.

La feria es solo uno de los varios arreglos de corto plazo y medidas paliativas tomadas por la presidenta Cristina Fernández y sus simpatizantes para mantener en pie a la tercera economía de América Latina, y a los consumidores argentinos tan felices como sea posible antes de las elecciones parlamentarias de octubre.

Las medidas podrían ser exitosas en el corto plazo y también mejorar las posibilidades de Fernández de mantener el control del Congreso.

Pero servirían poco para resolver problemas subyacentes como la rápida devaluación del peso argentino en el mercado paralelo, la caída de las reservas internacionales, o los miedos de que un caso en la corte de Estados Unidos pueda disparar una cesación de pagos parcial de la deuda.

Con una inflación de aproximadamente 25 por ciento a pesar de una fuerte desaceleración de la economía, el Gobierno ha tomado la decisión de revivir acuerdos, inactivos durante años, para que los supermercados congelen los precios.

Funcionarios también frenaron aumentos en el precio de los combustibles por seis meses hasta octubre y una propuesta del Gobierno para lanzar una nueva tarjeta de crédito barata impulsó a los bancos a ofrecer descuentos y bajar las tasas de interés que cobran sobre deudas de tarjetas de crédito.

Sin embargo, distorsiones económicas más profundas continúan perjudicando a las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, que generan aproximadamente el 40 por ciento del Producto Interno Bruto de Argentina.

Varios economistas han recortado recientemente sus estimaciones de expansión para este año, y algunos esperan un crecimiento en el rango del 1 por ciento.

Un argentino de 40 años que es dueño de una empresa desarrolladora de viviendas, y que prefirió no dar a conocer su nombre porque teme represalias por admitir que compra dólares en el mercado paralelo, se quejó de que "son todos parches de corto plazo que les van a explotar en las manos (al Gobierno)".

El hombre tomó un crédito en dólares en el 2011 para financiar el desarrollo de un barrio privado. Esa deuda se ha más que duplicado después de que el Gobierno virtualmente prohibió la compra de dólares y el precio del dólar paralelo se disparó.

Pero dijo que no puede subir mucho los precios de los terrenos porque no podrá mantenerse dentro del mercado.

Al preguntarle cómo esto puede sostenerse, dijo: "Perdiendo dinero".

Caida De Popularidad

Aproximadamente un millón de argentinos marcharon la semana pasada en una de las más grandes manifestaciones anti-gobierno en años, mostrando el enojo popular ante el deterioro de la economía y la determinación de Fernández de reformar las normas sobre medios de comunicación y el Poder Judicial.

Fernández utiliza el gasto público para impulsar el consumo y el crecimiento económico, a costa de la alta inflación. Su administración también controla el flujo de capitales y frena importaciones para proteger a la economía.

Raramente pronuncia la palabra "inflación" y los datos oficiales de precios muestran un aumento de aproximadamente el 11 por ciento anual, una cifra ampliamente desacreditada. Argentina enfrenta posibles sanciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) por sus cuestionables datos, que podría incluir una eventual expulsión de la organización.

Luego de que el crecimiento cayó al 1,9 por ciento el año pasado, muchos analistas consideran que las medidas del Gobierno están perdiendo tracción. Se complica cada vez más que las empresas logren mantener los sueldos acorde con la inflación, el consumo está frenándose y el déficit fiscal del Gobierno está creciendo.

Cuando la economía todavía crecía a altas tasas en el 2011, Fernández ganó la reelección con facilidad y retomó el control del Congreso. Pero las elecciones legislativas de octubre la pondrán a prueba.

La tasa de aprobación de la presidenta ha caído con fuerza tras alcanzar el 59,1 por ciento en febrero del 2012. Una encuesta del mes pasado de la consultora Management & Fit mostró que su imagen positiva subió levemente a 34 por ciento, pero su tasa negativa permanecía en 39 por ciento.

La inflación se ubica en el segundo puesto entre las principales preocupaciones de la ciudadanía, después del delito, y casi el 55 por ciento de los encuestados considera que la situación económica va a empeorar en los próximos meses.

El congelamiento de precios fue lanzado en este contexto. Pero la subsecretaria de Defensa del Consumidor, María Lucila Colombo, dijo: "No es que tenemos un problema de inflación (...) (estas medidas) ayudan a cuidar el empleo y cuidar la capacidad adquisitiva del salario".

De hecho, los acuerdos de precios han frenado parcialmente el avance de la inflación, de acuerdo a cifras privadas y oficiales, algo que podría ayudar a controlar las demandas de trabajadores durante las negociaciones salariales anuales.

Además de congelar precios, el mes pasado el Gobierno incrementó un impuesto sobre paquetes turísticos vendidos en Argentina y también sobre el uso de la tarjeta de crédito en el exterior para aumentar la recaudación y mantener los dólares en el país. También fue creado un plan de facilidades impositivas para acrecentar las arcas estatales.

Una fuente del Gobierno que habló en condición de anonimato dijo que las medidas apuntan principalmente a proteger a los pobres.

"Se busca evitar el encarecimiento de los precios de los alimentos porque sabemos el impacto que esto tiene en el sector social que está en el centro de este modelo", dijo el funcionario de Gobierno. "Del mismo modo, los controles de la Afip (siglas de la Administración Federal de Ingresos Públicos) buscan evitar que se gasten dólares valiosos para la política económica".

Brecha Creciente

El control de cambios ha generado que la clase media de Argentina, que suele ahorrar en dólares debido a anteriores devaluaciones, compre dólares en el mercado negro.

La brecha entre el cambio oficial y el cambio paralelo se amplió durante la temporada de vacaciones en el hemisferio sur, y ahora es del 70 por ciento. El peso interbancario cotiza a aproximadamente 5,17 por dólar, mientras que el paralelo, medido por Reuters, se ubica en 8,82.

Crece la especulación respecto de que el Gobierno podría permitir una depreciación más rápida del peso tras las elecciones de octubre, o hasta podría devaluar. Esto ha llevado a que algunos agricultores frenen las ventas de soja y creó un esquema similar de cautela en otras industrias.

"Esta brecha que tenemos hoy genera problemas en la economía real, básicamente porque desalienta la venta de dólares esperando obviamente una devaluación, y porque de alguna manera, provoca que haya menos inversión y menos empleo", dijo Ricardo Delgado, un economista de la consultora Analytica.

El Banco Central ha reaccionado a la escasez del dólar vendiendo sus propias reservas internacionales en el mercado de cambios local, provocando una baja en los fondos que el Gobierno utiliza para repagarle a acreedores privados.

La semana pasada, las reservas del banco cayeron por debajo de los 40.000 millones de dólares por primera vez en casi seis años.

En la práctica, la economía ya está operando con múltiples tipos de cambio. Existe el tipo de cambio oficial para importaciones y otras transacciones, el tipo de cambio "turístico" para la gente que usa su tarjeta de crédito en el exterior, y el tipo de cambio paralelo.

Federico Thomsen, un economista argentino y analista político, desechó las especulaciones de que se introduzca un régimen formal de múltiples tipos de cambio tras las elecciones de octubre.

"Ese es el tipo de cambio radical que Cristina odia hacer porque supuestamente el modelo es perfecto. Así que los cambios fuertes son poco deseados", dijo Thomsen. (Reporte adicional de Guido Nejamkis; Traducido al español por Juliana Castilla. LEA)

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