18 de abril de 2013 / 21:31 / hace 4 años

ANALISIS-B.Central Brasil deberá seguir luchando por credibilidad pese a alza de tasa

Por Alonso Soto y Silvio Cascione

BRASILIA, 18 abr (Reuters) - Desde hace meses los economistas pedían al Banco Central de Brasil que suba las tasas de interés para combatir el alza de precios. Sus deseos fueron cumplidos el miércoles, pero el banco aún tiene un largo camino por delante para recuperar sus credenciales sobre el combate a la inflación.

Tras un rápido aumento del costo de los alimentos y otros artículos, el banco central subió en la tarde del miércoles su tasa referencial Selic a un 7,5 por ciento, desde su mínimo histórico de un 7,25 por ciento.

Aunque la medida era esperada, varios economistas se sintieron decepcionados luego de que el banco declarara que procedería con cautela en el futuro, incluso si la inflación se mantiene por encima del rango meta de un 6,5 por ciento.

"El banco central aún carece de la credibilidad necesaria para convencer al público de que la inflación se mantendrá dentro de la meta en los próximos años", dijo a Reuters Carlos Thadeu de Freitas, director de política monetaria del banco entre 1986 y 1990.

"El banco debe ser más transparente sobre sus objetivos de inflación (... sobre) qué rango de inflación buscan en realidad", agregó.

Bajo el liderazgo de Alexandre Tombini, el banco central enfrenta una difícil tarea de equilibrar la inflación con una creciente necesidad de revivir la economía. El banco recortó su referencial tasa Selic diez veces consecutivas entre agosto del 2011 y octubre del 2012, pero los precios han subido pese a dos años de deslucido crecimiento.

Algunos en el mercado acusan a Tombini de ceder a las presiones de la presidenta Dilma Rousseff, quien ha expresado públicamente su deseo de mantener las tasas bajas, pese a la alta inflación.

Rousseff, quien se espera se presente a la reelección el próximo año, dejó en claro en el 2011 que quería recortes de tasas cuando el crecimiento económico de casi una década empezara a flaquear.

Esta semana declaró que su gobierno combatiría la inflación "sistemáticamente" pero sin volver a tasas de interés de dos dígitos. El banco central es independiente del poder ejecutivo.

La entidad enfrentará crecientes presiones inflacionarias antes de las elecciones del 2014, cuando probablemente los gastos federales y estatales subirán.

El gobierno ya dio la luz verde a inversiones adicionales y propuso leyes que anticipan un mayor gasto público.

Otros factores, incluyendo la Copa Mundial de Fútbol del próximo año, podrían generar mayores alzas en los costos de los bienes y servicios cuando medio millón de turistas extranjeros colapsen el pobre sistema de transporte brasileño.

PERSISTENTE

La curva de rendimiento de los futuros de las tasas de interés brasileñas <0#DIJ:> subió fuertemente el jueves, lo que indica que los operadores no creen que el banco contenga la inflación a largo plazo con la subida en la Selic del miércoles.

Las tasas de equilibrio, una medición de la brecha entre los rendimientos entre la deuda de tasa fija y la deuda ligada a la inflación, indicaban que las expectativas de inflación se mantendrán por sobre el centro de la meta de un 4,5 por ciento al menos hasta el 2022.

Al elevar la Selic, sin embargo, el banco central apuntó claramente a un ciclo moderado de alzas de tasa a futuro, advirtiendo que será cauteloso porque la incertidumbre sobre la salud de la economía local y global podrían bajar los precios.

Si eso no fue lo suficientemente claro, dos de los ocho miembros del directorio del banco votaron por mantener las tasas intactas, confundiendo a los operadores del mercado que esperaban un alza de 50 puntos básicos.

"Nadie espera que la inflación vuelva al 4 ó 4,5 por ciento", dijo Fernando Barbosa Filho, economista de la entidad privada Fundacao Getulio Vargas.

El banco central, agregó, parece haber "abandonado completamente" sus metas previas.

El organismo negó cualquier interferencia de Rousseff y dijo que la economía de Brasil es menos volátil de lo que fue en el pasado. Agregó que las gigantescas tasas que se usaban en el pasado para reducir la inflación ya no serían necesarias.

Sin embargo, las constantes declaraciones Rousseff sobre la política monetaria han complicado los esfuerzos del banco por controlar las expectativas de inflación, que influencian los precios futuros.

El creciente costo de los abarrotes y otros artículos básicos han llevado a un malestar público.

Después de todo, Brasil luchó contra la hiperinflación hace apenas dos décadas y muchos en la clase consumidora temen que el avance económico de los últimos años sucumba ante una nueva escalada de precios.

Una caída en los precios de los alimentos, esperada para el segundo semestre, podría ayudar al banco central a recuperar la confianza del mercado sobre su capacidad para controlar los precios.

No obstante, el banco prevé que la inflación se mantendrá por sobre el 5 por ciento en los próximos dos años.

Aunque el riesgo de que la inflación se salga de control es menor, su permanencia en niveles relativamente altos podría traducirse en descontento en las urnas y actuar como un desincentivo para la actividad económica.

"Esta alza no es suficiente para que el banco recupere su credibilidad", dijo a Reuters Alexandre Schwartsman, ex director del banco central y socio de Schwartsman & Associados. "Sólo es cosa de tiempo para que las expectativas de inflación empeoren nuevamente debido a la falta de esfuerzo del banco" por batallar la inflación, recalcó. (Editado en Español por Nadia López y César Illiano)

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below