17 de abril de 2013 / 11:00 / en 4 años

ACTUALIZA 4-Gran Bretaña despide a Margaret Thatcher en imponente funeral

* Féretro de Thatcher recorre las calles

* Ceremonia compite con la de Churchill, reina Isabel II asiste

* Opositores abuchean, dan la espalda a ataúd

* Ministro de Finanzas Osborne llora durante la ceremonia (Actualiza con cremación, arreglos fúnebres)

Por Sarah Young y Andrew Osborn

LONDRES, 17 abr (Reuters) - Realeza, dignatarios y admiradores de todos los sectores dieron el último adiós a Margaret Thatcher el miércoles en el funeral más grande para un líder británico en medio siglo, aunque algunos abucheos de la multitud reunida en Londres fueron un recordatorio de su divisivo gobierno.

En un evento comparable al funeral de Winston Churchill en 1965, la reina Isabel II se unió a destacados políticos británicos y extranjeros, del presente y el pasado, para despedir a la “Dama de Hierro” quien, para bien o para mal, transformó al país.

Miles de seguidores salieron a las calles de Londres mientras el ataúd de Thatcher realizaba su viaje final desde el centro del poder político británico en Westminster hacia la Catedral de San Pablo.

La ex primera ministra fue homenajeada con salvas desde la Torre de Londres cada minuto y con el silencio de las campanas del Big Ben. Más de 700 militares y miles de policías brindaron seguridad.

Thatcher, quien gobernó el Reino Unido entre 1979 y 1990, murió el 8 de abril después de sufrir un accidente cerebrovascular. Fue la primera y única primera ministra del país y la líder que más tiempo gobernó en el siglo XX tras ganar tres elecciones generales consecutivas.

Buscó frenar el declive de Gran Bretaña sufrido tras la guerra con políticas de libre mercado que enfurecieron a sus opositores al aplastar a los sindicatos y privatizar los principales recursos británicos, mientras impulsaba el sector de los servicios.

Más de 20 años después, sus partidarios la ven como una defensora de la libertad, mientras que sus opositores la acusan de destruir a comunidades e impulsar una era de codicia.

Ocho militares cargaron su ataúd en hombros para ingresarlo en la Catedral de San Pablo para un servicio fúnebre al que asistieron 11 primeros ministros de todo el mundo.

Bajo de su enorme cúpula pintada, el mismo lugar donde el príncipe Carlos y la princesa Diana se casaron, más de 2.000 asistentes escucharon un servicio sombrío repleto de himnos y lecturas reflexivas.

“Después de la tormenta de una vida vivida al calor de la controversia política, hay una gran calma”, dijo el obispo de Londres, Richard Chartres, a los asistentes. “Hay un lugar importante para debatir políticas y legados (...) pero ni aquí ni ahora es el lugar o el momento”, agregó.

Tanto en su muerte como en su vida, Thatcher polarizó las opiniones.

Aunque la vasta mayoría de los presentes aplaudieron el cortejo como muestra de respeto y arrojaron rosas azules en el camino, otros cantaban “Ding Dong the witch is dead” (“Ding Dong la bruja está muerta”), de “El Mago de Oz”, y unas dos docenas de opositores dieron la espalda al paso del ataúd.

Un hombre sostenía una pancarta que decía “¡Buuh!” y algunos gritaban “basura”. En contraste, el ministro de Finanzas británico, George Osborne, tuvo que secarse las lágrimas durante el servicio.

“ME COMPROMETO A TI, MI PAIS”

El primer ministro David Cameron y Amanda, la nieta de 19 años de Thatcher, leyeron pasajes del Nuevo Testamento mientras himnos patrióticos sonaban en la imponente catedral de 300 años de antigüedad.

Al servicio asistieron más de 2.300 personas, incluidos ex primeros ministros británicos, el gabinete de gobierno en pleno, dos jefes de Estado y 17 ministros de Relaciones Exteriores. El ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger también concurrió.

La música incluyó sus himnos favoritos, entre ellos “I Vow to Thee, My Country” (Me comprometo a tí, mi país).

Bandas militares británicas interpretaron a Beethoven, Mendelssohn y Chopin durante el mayor funeral para un político británico desde el de Churchill, héroe de Thatcher, en 1965.

Los sondeos muestran que muchos están descontentos con que las 10 millones de libras (unos 15 millones de dólares) del funeral los pague el contribuyente en momentos de austeridad y recortes de gastos, mientras que algunos diputados de izquierda dicen que el pomposo evento es excesivo.

Pero Cameron desestimó esas críticas.

“Fue la primera mujer primera ministra, estuvo más tiempo en el cargo que ninguno en 150 años, consiguió algunas cosas extraordinarias en su vida”, dijo el primer ministro David Cameron, líder del Partido Conservador.

“Lo que está ocurriendo hoy es absolutamente lógico y adecuado”, agregó.

Las personas se reunieron a lo largo de la ruta de la procesión desde muy temprano en la mañana, con carteles que reflejaban diversos puntos de vista.

“Nos dio a millones de nosotros esperanza, libertad, ambición”, decía una pancarta llevada por un hombre, situado a poca distancia de otro que decía “Más de diez millones de libras de nuestro dinero para un funeral Tory (conservador)”.

Hubo ausencias notables. El ex líder soviético Mijail Gorbachev estaba demasiado frágil para viajar y Nancy Reagan, viuda del gran aliado estadounidense de Thatcher Ronald Reagan, tampoco pudo acudir.

“DESAIRES”

La lista de invitados al funeral ha generado algunos resquemores diplomáticos. Estados Unidos no envió a una figura destacada del Gobierno del presidente Barack Obama.

En tanto, la embajadora argentina rechazó asistir luego de que Londres no invitara a la presidenta Cristina Fernández después de un pedido de la familia Thatcher en medio de crecientes tensiones en torno de la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas.

Estaba previsto que el cuerpo de Thatcher fuera cremado el miércoles más tarde y que sus cenizas se colocaran junto a las de su difunto marido Denis en el sureste de Londres.

Sus seguidores dicen que quieren recaudar fondos para una biblioteca y un centro de estudios dedicado a sus creencias y erigir una estatua suya en un lugar destacado de Londres, una idea que horroriza a sus opositores ideológicos.

Las imágenes domésticas de su liderazgo que perduran son las de conflicto: los enfrentamientos de la policía con mineros de carbón cuya huelga no pudo salvar sus trabajos y comunidades, Thatcher en un tanque usando un pañuelo blanco en la cabeza y las llamas elevándose en la Plaza de Trafalgar durante disturbios por un impopular impuesto que contribuyó a su caída.

Cameron dijo que las batallas de Thatcher, particularmente su enfrentamiento con los sindicatos, redujeron las divisiones.

“Fue una política audaz que reconoció que el consenso estaba fallando (...) Tomó decisiones duras y necesarias y en muchas maneras creó un nuevo consenso”, afirmó.

Incluso los críticos de Thatcher reconocen que, para bien o mal, la ex primera ministra transformó la imagen de Gran Bretaña. (Escrito por Guy Faulconbridge, Andrew Osborn y Estelle Shirbon; Editado en español por Ana Laura Mitidieri, Patricia Avila y Lucila Sigal)

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