11 de abril de 2013 / 21:00 / en 5 años

ENTREVISTA-Industria argentina de biodiésel opera a mitad capacidad por investigación de UE: Cámara

* Investigación de Bruselas por “dumping” sobre exportaciones argentinas derrumba ventas

* Proyectos de inversión en el país están momentáneamente detenidos

Por Maximilian Heath

BUENOS AIRES, 11 abr (Reuters) - La industria de biodiésel de Argentina opera a la mitad de su capacidad y algunas inversiones fueron paralizadas por el derrumbe de las exportaciones a causa de una investigación por competencia desleal de la Unión Europea (UE), dijo el director de la principal cámara del sector.

Argentina es el mayor exportador mundial del biocombustible, que elabora en base a aceite de soja, y Europa ha sido por años su principal mercado gracias a sus precios competitivos.

Pero, las exportaciones argentinas de biodiésel se desplomaron casi un 50 por ciento interanual en el primer trimestre de este año luego que Bruselas abriera en el 2012 una investigación por “dumping” contra Argentina.

La pesquisa no terminó, pero los importadores europeos redujeron sus compras como precaución.

“Nosotros estamos con unos números de entre 40 y 50 por ciento de capacidad ociosa. Esto ha sido un parate (freno) muy fuerte”, dijo a Reuters Víctor Castro, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio).

Carbio representa a las principales empresas elaboradoras de biodiésel en Argentina entre las que se encuentran Cargill , Bunge, Glencore y la filial local de la firma Noble.

“Se está procurando buscar nuevos mercados, pero esto no es (un proceso) inmediato y realmente el principal mercado de consumo a nivel mundial es Europa”, agregó.

La industria argentina de biodiésel tiene una capacidad de producción de 4 millones de toneladas al año y en el 2012 procesó 2,4 millones de toneladas, casi lo mismo que en el 2011, golpeada ya por una menor demanda europea.

“Cada vez que hay una apertura de investigación formal implica indefectiblemente que el mercado reaccione de manera negativa e intente reducir el riesgo comercial de introducir una mercadería que luego pueda tener un derecho de importación adicional”, dijo Gustavo Idígoras, analista de biocombustibles que asesora a Carbio y que participó en la entrevista.

Argentina exportó 1,6 millones de toneladas de biocombustible el año pasado por un valor de entre 1.800 millones y 1.900 millones de dólares.

PASO AL COSTADO

La caída en la demanda obligó a algunas empresas a frenar sus planes de inversión para expandir su capacidad productiva.

“El aumento de costos fijos está haciendo, en algunos casos, dejar en ‘stand-by’ inversiones previstas para nuevos aumentos de capacidad, hasta que se pueda ver que se pueda revertir esta situación”, agregó el directivo en referencia a la alta inflación en el país.

La Comisión Europea abrió dos investigaciones contra el país sudamericano para determinar si los productores locales de biodiésel incurren en prácticas de competencia desleal y reciben subsidios del Gobierno argentino.

Además, Bruselas determinó que, a partir del 30 de enero, las importaciones de biodiésel argentino en la UE deberán ser registradas en la aduana, habilitando al organismo a cobrar eventuales aranceles a las compras de manera retroactiva.

En el 2012, el país sudamericano tuvo un conflicto con España por las exportaciones de biodiésel a raíz de que la nación europea limitó las compras de biocombustible de Argentina.

La medida fue posterior a la expropiación de parte del Gobierno argentino de la participación que tenía la petrolera española Repsol en su unidad argentina YPF.

Sin embargo, luego de que Argentina la demandó ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), España suspendió la medida en diciembre.

“Somos ampliamente competitivos. Por la disponibilidad de materia prima, que es el principal factor de competitividad, por la eficiencia de transformación que tenemos, tanto de grano a aceite como de aceite a biodiésel, y porque tenemos plantas con escala, totalmente integradas y de ultima generación”, dijo Castro.

Argentina, el principal productor mundial de aceite de soja, aplica impuestos a sus exportaciones de biodiésel con tasas inferiores a las que dispone para las ventas externas de la oleaginosa y sus derivados.

Los productores de biodiésel europeos consideran ese diferencial como un subsidio.

Los resultados de las investigaciones que realiza la UE serían conocidos en noviembre, dijo Idígoras.

Si el bloque termina aplicando sanciones a las compras de biodiésel local, “la cancillería argentina ha reiterado innumerables veces que llevará a la UE a la OMC para derribar esas medidas, dadas que son sin fundamentos”, agregó. (Editado por Silene Ramírez)

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