ACTUALIZA 2-Elecciones post-Chávez desatan batalla por el "alma" de Venezuela

jueves 11 de abril de 2013 22:59 ART
 

* Masivas marchas antes de elecciones para elegir sucesor
del fallecido presidente
    * Oficialista aventaja en sondeos, opositor denuncia abuso
de recursos estatales
    * Agresiva campaña aviva la polarización en el fin de la
"era Chávez"

 (Actualiza con citas, detalles, color)
    Por Mario Naranjo y Diego Ore
    CARACAS/BARQUISIMETO, 11 abr (Reuters) - Venezuela cerró el
jueves con masivas marchas una agria campaña electoral donde la
confrontación espiritual en torno al legado del fallecido Hugo
Chávez sepultó el debate de los urgentes problemas terrenales
del país, que entra en cuenta regresiva para los cruciales
comicios presidenciales del domingo.
    Lejos de relajar las pasiones, la muerte del carismático y
polémico líder el 5 de marzo tras una dramática batalla contra
el cáncer avivó los rencores entre los que defienden sus casi
tres lustros en el poder como una bendición para los pobres y
los que denuncian que se trató de un gobierno corrupto que
dilapidó la mayor bonanza petrolera en la historia del país.
    Tras diez días de una extenuante y furiosa contienda, los
sondeos dan ventaja a su protegido, el presidente encargado
Nicolás Maduro, para tomar la posta del mandato que ganó Chávez
hace seis meses y gobernar hasta el 2019, mientras el opositor
Henrique Capriles confía en que con el rápido ascenso de su
candidatura en los últimos días podrá sorprender en las urnas.
   
    Cientos de miles de militantes socialistas alfombraron de
rojo las calles de Caracas para recibir al nuevo líder de la
"revolución bolivariana", quien quiso emular la hazaña que
Chávez marcó al desbordar las siete principales arterias
capitalinas en el cierre de su última lid electoral.
    "Ha florecido la espiritualidad colectiva de un pueblo
bueno, de un pueblo cristiano que ofrenda su obra y su vida a
Dios, a Cristo Redentor y al Comandante Chávez como guía
espiritual de esta patria", afirmó Maduro rotundo el jueves, con
la voz castigada por las decenas de actos en los últimos días.
    Maduro, respaldado por los primeros espadas del partido,
anunció el arresto de un grupo de "paramilitares colombianos"
que supuestamente iban a tratar de desestabilizar la elección y
la militarización de la estatal eléctrica para evitar sabotaje. 
    El primer "apóstol del chavismo sin Chávez" invocó sin cesar
al "Comandante Supremo" para mantener unido al oficialismo
blandiendo el mismo "Programa de la Patria" que firmó de puño y
letra su mentor para blindar el socialismo en Venezuela.
    "Chávez te lo juro, mi voto es por Maduro", es la consigna
que mejor resume la motivación de unas bases huérfanas de líder
por primera vez en dos décadas. 
    Mientras tanto, otros cientos de miles de simpatizantes de
la oposición inundaron la avenida más grande del país, en la
ciudad central de Barquisimeto, para dar su respaldo a Capriles,
quien "decretó" que el lunes amanecerá un nuevo país.
    "Aquí estoy yo para ti, para entregar mi alma por ti
Venezuela", dijo el gobernador, visiblemente emocionado. "Nunca
olvidemos este día, esta lucha, nunca hacia atrás, nunca
sentiremos odio, que más nunca se divida Venezuela", pidió.
    Tras la conmoción que generó la muerte del presidente,
Capriles mostró su versión más combativa para denunciar la
corrupción e ineficiencia del Gobierno, buscando agitar la
tradicional desconfianza de la propia base oficialista hacia el
grupo de ministros y funcionarios que rodeó a Chávez.
    "Mentira fresca" es el lema que le canta al Gobierno y que
la estrella puertorriqueña de la salsa Willie Colón musicalizó
convirtiéndose en un éxito entre sus partidarios.
    Ambos bandos hicieron votos para aplacar el crimen, detener
la inflación, asegurar el abastecimiento de alimentos y dar
continuidad a las populares "misiones" sociales de Chávez en
educación, salud y vivienda. Pero las propuestas concretas
quedaron sepultadas bajo los insultos y descalificaciones.
    
    TRANSICIÓN DIFÍCIL
    En una versión comprimida de las pasadas presidenciales, los
candidatos llevaron su incendiario cruce de ataques personales a
lo largo y ancho del país caribeño, azuzando la polarización
desde la Amazonia hasta los Andes en masivas marchas, sin
palabras de entendimiento ni espacio para la reconciliación.
    Con el chavismo todavía llorando la muerte de su fundador,
Maduro acusó a la "oligarquía" y "al imperio" de buscar el caos
intentando asesinarlo a él y a su rival, de interrumpir el
servicio eléctrico y fraguar un golpe de Estado como el que en
abril del 2002 derrocó a Chávez por 48 horas.
    "Burguesito", "fariseo" e "hijo de Hitler", son algunos de
los epítetos que le ha dirigido Maduro a su contendor, a quien
ha calificado como "el Antichávez" pintando la elección como una
lucha de clases entre un "obrero del pueblo" y "un niño rico".
    "Capriles está loco. Insultó la memoria del Comandante y nos
desafió al decir cómo se nos fue", dijo Harry Gómez, estudiante
de 22 años, recordando que puso en duda la versión oficial sobre
la muerte de Chávez, de la que se desconocen los detalles.
    Por su lado, Capriles ha tratado de subir el voltaje a la
indignación opositora ante la glorificación de quien vieron como
un autócrata y denunció la posibilidad de manipular las máquinas
de votación y el abuso de los recursos públicos para levantar la
moral de su base tras dos derrotas consecutivas.
    Sin la conexión personal de Chávez con los pobres, el
político de 40 años ha optado por el ataque frontal contra los
"enchufados" del poder, a los que califica de una elite de
"ladrones, vagos y mentirosos"
    "Estas elecciones no son Capriles contra Maduro, sino
Capriles contra el fantasma de Chávez. Como no tiene fundamentos
para enlodar la imagen de Capriles, por eso lo ataca", dijo Rosa
Elena Marcano, ama de casa de 60 años, mientras esperaba la
llegada del atlético político.
    Aunque la campaña ha transcurrido con relativa tranquilidad,
el brutal cruce de acusaciones podría caldear el ambiente en las
calles si alguno de los bandos disputa el resultado.
    La región observa atenta la difícil transición en el país
con las mayores reservas mundiales de crudo tras el intempestivo
deceso de un mandatario que sembró amores y odios más allá de
sus fronteras, de la que dependen vitales acuerdos para algunos
de sus aliados izquierdistas como Cuba, Bolivia y Nicaragua.
    El boliviano Evo Morales, cuyos pactos preferenciales con
Caracas son un ejemplo de lo que la oposición califica como una
"regaladera" de recursos que debe terminar, le deseó suerte a
Maduro y le envió su "respeto y admiración".
    El ganador heredará unas finanzas muy sensibles a los
precios petroleros, lastradas por una creciente deuda externa,
graves distorsiones cambiarias y un sector privado mermado por
los múltiples controles con los que el Gobierno quiere encauzar
la migración hacia el socialismo. 
    Aturdidos por el estridente ruido electoral, los venezolanos
acuden a los decimoquintos comicios en 14 años.
    Unos van a jurar lealtad con su voto a quien consideraron
algo más que un líder y otros seguirán abogando por un cambio
radical de rumbo, pero todos con la certeza de que, pase lo que
pase el domingo, el país cerrará una era en las urnas.

 (Reporte adicional de Enrique Andrés Pretel, Eyanir Chinea y
Marianna Párraga en Caracas y Carlos Quiroga en La Paz; Editado
por Silene Ramírez y César Illiano)