ACTUALIZA 1-Elecciones post-Chávez desatan batalla por el "alma" de Venezuela

jueves 11 de abril de 2013 18:13 ART
 

(Las leyes venezolanas prohíben la difusión interna de
encuestas los días previos a la elección. Cualquier referencia a
sondeos es para su uso en el exterior)
    * Venezolanos elegirán el domingo al sucesor del fallecido
presidente
    * Oficialista aventaja en sondeos, opositor denuncia abuso
de recursos estatales
    * Agresiva campaña aviva la polarización en el fin de la
"era Chávez"

 (Actualiza con citas, color concentraciones, cambia
procedencia, autores)
    Por Mario Naranjo y Diego Ore
    CARACAS/BARQUISIMETO, 11 abr (Reuters) - Venezuela entró el
jueves en la recta final para las elecciones presidenciales del
domingo, con multitudinarios actos para cerrar una agria campaña
donde la confrontación espiritual en torno al legado del
fallecido Hugo Chávez se impuso sobre el debate de los urgentes
problemas terrenales del país.
    Lejos de relajar las pasiones, el fallecimiento del
carismático y polémico líder el 5 de marzo tras una dramática
batalla contra el cáncer, avivó los rencores entre los que
defienden sus casi tres lustros de "revolución" al servicio de
los pobres y los que creen que se trató de un gobierno de
corruptos que dilapidó la enorme riqueza petrolera del país.
    Tras diez días de agresiva campaña los sondeos otorgan a su
protegido, el presidente encargado Nicolás Maduro, una amplia
ventaja para tomar la posta del mandato que ganó Chávez hace
seis meses para gobernar hasta el 2019, mientras el aspirante
opositor Henrique Capriles aún confía en un último acelerón para
dar la sorpresa en las urnas.
   
    Cientos de miles de militantes socialistas alfombraron las
calles de Caracas de rojo esperando al nuevo líder de la
"revolución bolivariana" para repetir la hazaña que logró Chávez
al desbordar las siete principales arterias capitalinas en el
cierre de su última campaña electoral.
    "¡Aquí estoy! ¡Soy el hijo de Chávez! Soy un hijo obrero de
la patria, aquí estoy listo para ser presidente", clamó Maduro
el jueves con la voz ronca en una zona petrolera del país antes
de partir hacia la capital.
    Autoproclamado como el primer apóstol del chavismo sin
Chávez, Maduro invocó sin descanso al "Comandante Supremo" para
mantener unidas las filas oficialistas mientras blandía el mismo
"Programa de la Patria" que firmó de puño y letra su mentor el
año pasado para hacer irreversible el socialismo en Venezuela.
    Mientras tanto, otros cientos de miles de simpatizantes de
la oposición inundaron la avenida más grande del país, en la
ciudad central de Barquisimeto, para dar su respaldo a Capriles.
    "Yo no voy a eliminar nada que sea bueno para nuestro
pueblo, yo lo que sí voy a eliminar es la corrupción de este
grupito de enchufados", aseveró el gobernador de 40 años poco
antes en su cierre de campaña en el rural estado Apure.
    Tras la conmoción que generó la muerte del presidente,
Capriles mostró su versión más combativa para denunciar la
corrupción e ineficiencia del Gobierno, buscando agitar la
tradicional desconfianza de la propia base oficialista hacia el
grupo de ministros y funcionarios que rodeó a Chávez.
    La región observa de cerca la transición en el país con las
mayores reservas mundiales de crudo, donde el intempestivo
deceso de un mandatario que sembró amores y odios más allá de
sus fronteras, tiene en suspenso vitales acuerdos para algunos
de sus aliados izquierdistas como Cuba, Bolivia y Nicaragua.
    El ganador heredará unas finanzas muy vulnerables a la
oscilación de los precios petroleros, lastradas por una
creciente deuda externa, graves distorsiones cambiarias y un
sector privado mermado por los múltiples controles con los que
el Gobierno quiere encauzar la migración hacia el socialismo.
 
    Ambos bandos hicieron votos para aplacar el crimen, detener
la inflación, asegurar el abastecimiento de alimentos y dar
continuidad a las populares "misiones" sociales de Chávez en
educación, salud y vivienda. Pero las propuestas concretas
quedaron sepultadas bajo los insultos y descalificaciones.
    
    EL ANTICHAVEZ VS LOS ENCHUFADOS
    En una versión comprimida de las pasadas presidenciales, los
candidatos llevaron su incendiario cruce de ataques personales a
lo largo y ancho del país caribeño, azuzando la polarización
desde la Amazonia hasta los Andes en masivas marchas, sin
palabras de entendimiento ni espacio para la reconciliación.
    Con el chavismo todavía llorando la muerte de su fundador,
Maduro acusó a la "oligarquía" y "al imperio" de buscar el caos
asesinándolo a él y a su rival, saboteando el sistema eléctrico
y fraguando un golpe de Estado como el que en abril del 2002
derrocó a Chávez por 48 horas.
    "Yo amé y amo al comandante Chávez y defiendo la revolución.
Creo en Nicolás: el Comandante no se equivoco al escogerlo",
dijo Aritza Beltrán, docente de 30 años, en el atestado centro
de Caracas donde el oficialismo respira optimismo en medio del
tronar de las canciones de campaña que popularizó el mandatario.
    El presidente interino asegura que un triunfo de Capriles
pondría fin al proyecto de justicia social que impulsó su
maestro y no duda en catalogarlo de "burguesito", "príncipe de
Nueva York" e "hijo de Hitler" -pese a que sus abuelos maternos
son judíos de origen polaco que huyeron de la Alemania nazi-.
    "Así como existe Cristo y el Anticristo en la región, en la
política venezolana está Chávez y está él, 'el Antichávez', el
fariseo, el farsante", clamó el fornido ex chofer de autobús y
antiguo líder sindical, quien exhibe credenciales chavistas al
recordar sus humildes orígenes en el seno de una familia obrera.
    Sin la presencia de Chávez, cuya conexión con los pobres
hacía más arriesgada la confrontación directa, el gobernador de
Miranda atacó sin freno a su rival, al que llamó vago, señaló al
jefe de la petrolera estatal como "el hombre más rico de
Venezuela" y clama contra los "enchufados" del poder.
    Por su lado, Capriles ha tratado de subir el voltaje a la
indignación opositora ante la glorificación de quien vieron como
un autócrata y denunció la posibilidad de manipular las máquinas
de votación y el abuso de los recursos públicos para levantar la
moral de su base tras dos derrotas consecutivas.
    "Estas elecciones no son Capriles contra Maduro sino
Capriles contra el fantasma de Chávez. Como no tiene fundamentos
para enlodar la imagen de Capriles, por eso lo ataca", dijo Rosa
Elena Marcano, ama de casa de 60 años, mientras esperaba la
llegada del atlético político.
    Aturdidos por el estridente ruido electoral, los venezolanos
acuden a los decimoquintos comicios en 14 años.
    Unos van a jurar lealtad con su voto a quien consideraron
algo más que un líder y otros seguirán abogando por un cambio
radical de rumbo, pero todos con la certeza de que, pase lo que
pase el domingo, el país cerrará una era en las urnas.

 (Reporte adicional de Enrique Andrés Pretel, Eyanir Chinea,
Marianna Párraga; Editado por Silene Ramírez y César Illiano)