"Brutal"campaña deja cicatrices en candidato opositor venezolano

martes 21 de agosto de 2012 13:49 ART
 

* Capriles recorre pueblo a pueblo, dice es único candidato
que lo ha hecho
    * Su frenético ritmo contrasta con poca presencia de Chávez
en las calles
    * Destaca su delgadez y desgaste en su rostro

    Por Mario Naranjo
    GÜIGÜE, Venezuela, 21 ago (Reuters) - Demacrado, empapado en
sudor y con rasguños en su cara y brazos, el candidato unitario
de la oposición, Henrique Capriles, termina el primero de los
seis maratónicos recorridos que tiene pautados en una zona del
centro sur de Venezuela.
    Todos en un solo día.
    Mientras se seca con una toalla el sudor del rostro y el
cuerpo, el joven aspirante resalta que el ritmo de su campaña es
"brutal" y  asegura que nunca en la historia del país un
candidato recorrió pueblo a pueblo toda la geografía nacional.
    "Ni en los buenos tiempos de (el presidente, Hugo) Chávez",
afirmó el carismático gobernador de 40 años que busca consumar
la titánica tarea de derrotar al casi invencible militar
retirado en los comicios del 7 de octubre.
    En 14 años de Gobierno de Chávez, el destino de los
candidatos de la oposición ha sido recorrer el país petrolero en
un intento por contrarrestar el creciente poder mediático del
locuaz mandatario, pero muchos reconocen que ninguno penetró el
territorio tan profundamente.  
    Cual corredor de maratón, Capriles toma agua a tragos cortos
mientras rápidamente se asea el cuerpo con unos paños húmedos y
comenta que está siendo tratado con antibióticos debido a una
fiebre que le duró dos días. 
    Su delgadez extrema, que contrasta con el cuerpo que solía
exhibir cuando practicaba baloncesto -su deporte preferido- deja
en evidencia los estragos que ha causado la campaña. No por
casualidad en muchos pueblos prefieren llamarlo "el flaquito" y
en otros le invitan con picardía a comer.
    "Mira las fotos. Es impresionante. Ve una foto mía hace
cinco meses y ve la foto mía ahorita", señaló a bordo de un
modesto bus blanco que lo transporta a los pueblos donde intenta
demostrar que la oposición está dispuesta a cobijar a las clases
bajas.
    "El desgaste en la cara impresiona mucho", remató.
    
    GORRA EN ESCRUTINIO
    Una ventana del bus se ve manchada por un huevo reventado,
en una muestra del descontento de sus rivales políticos por su
visita al pueblo de Güigüe, en el estado Carabobo.
    En su recorrido, el candidato se topa además con tarimas de
partidarios de Chávez, equipos de sonido a todo volumen con
canciones de la campaña del oficialismo y algunos gritos de
gente que apoya al "comandante presidente". 
    Mientras sus asesores, aliados políticos y colaboradores
atienden teléfonos, se secan el sudor o tratan de recomponer su
ropa, Capriles abre una enorme maleta negra en la que tiene sus
características camisas deportivas ordenadas en bolsas
individuales.
    Escoge al azar una blanca y se viste, luego toma una gorra
con los colores de la bandera venezolana, arranca la etiqueta,
se la pone y recién se acomoda en la última fila del bus.
    El uso de la gorra se ha convertido en un símbolo de la
campaña del político.
    A inicios de mes, el Consejo Nacional Electoral (CNE) dijo
que analiza una pieza publicitaria donde Capriles aparece con
esa prenda de vestir, pese a que el organismo ya había hecho dos
exhortos por el uso de indumentaria con los símbolos patrios, la
misma que en otras oportunidades ha lucido el propio Chávez.
    "Yo uso esta gorra hace cuatro años. Nunca me habían dicho
nada", argumentó.
    También contó que desde que el CNE habló del tema, más bien
se venden como pan caliente. "Supe que vendieron una
autografiada en 500 bolívares", relató.
    Capriles no se ha conformado con caminar por las grandes
ciudades, que aglutinan a la mayoría de los votantes. Ha optado
por una agotadora campaña que lo lleva a los más recónditos
pueblos de Venezuela, muchos de ellos bastiones del chavismo,
buscando seducir a personas desencantadas.
    
    
        
    EL BUS VS EL CAMION
    El frenético dinamismo de Capriles contrasta con la campaña
de su rival, que tras someterse a quimio y radioterapia desde el
año pasado ha tenido que disminuir su desenfrenado ritmo de
trabajo y apoyarse en los medios masivos y en las redes sociales
para propagar su mensaje electoral.
    Un camión rojo casi acorazado y acondicionado para recorrer
las calles que antes había caminado en medio de abrazos y
vítores mantienen a Chávez protegido de la multitud.
    El presidente de 58 años ha lucido en buena forma física y
en sus apariciones bromea, canta y hasta baila durante horas, lo
que ha borrado el tema de su salud del debate político diario en
los últimos meses. Pero tras tres cirugías y la reaparición de
una lesión cancerosa en febrero, persisten las dudas.
    Ya un poco más compuesto y reposado, Capriles resumió: "He
recorrido más pueblos desde el primero de julio (inicio de
campaña) hasta la fecha de los que ha recorrido el candidato del
Gobierno probablemente en 10 años". 
    Las encuestadoras, divididas en cuanto a la magnitud de la
ventaja que lleva Chávez aunque coincidentes en que es el líder
de la carrera, aún creen que en la calle están los votos.
    Capriles ha ido ganando terreno en los sondeos y analistas
lo han atribuido a que ha atraído a indecisos, pero no ha hecho
mella del voto duro por Chávez, quien sigue fuerte a la cabeza.
    El abogado soltero de familia pudiente, que comenzó una
fulgurante carrera política a los 26 años, desestima la ventaja
de dos dígitos que dan a su rival los principales sondeos y
confía en que nunca ha perdido una elección. "Podemos tener una
victoria contundente", afirmó a Reuters en una entrevista.
    "Esto ha sido un huracán", señaló Capriles antes de perderse
en medio del griterío de cientos de admiradoras que se abalanzan
sobre él para robarle un saludo, una foto y hasta un beso.

 (Reporte adicional de Andrew Cawthorne; Editado por Marianna
Párraga y Silene Ramírez)