ENFOQUE-Reparto de tierras en Paraguay, una violenta saga política

jueves 9 de agosto de 2012 15:51 ART
 

* Para una versión en PDF de esta historia: r.reuters.com/cew89s
    * Conflicto en el campo fue detonante de destitución Lugo
    * Concentración de tierras en Paraguay es escandalosa:
analista
    * Campesinos radicales amenazan con volver a ocupar parcelas

    Por Didier Cristaldo y Daniela Desantis
    YBY PYTA, Paraguay, 9 ago (Reuters) - Morir resistiendo a un
desalojo o renunciar a 15 hectáreas de campo que su familia
necesitaba para sobrevivir.
Entre esas dos opciones Arnaldo Ruíz Díaz eligió la primera,
convirtiéndose en uno de los 17 muertos en el peor
enfrentamiento entre policías y labriegos en la historia de
Paraguay.
    El sangriento saldo gatilló en junio un juicio político que
en menos de 48 horas acabó con la presidencia del socialista
Fernando Lugo, transfirió la jefatura de Estado a sus ex aliados
conservadores y dejó a Juana Martínez, esposa de Arnaldo, sola y
con seis pequeños hijos.
    "El estuvo allí dos meses esperando recibir las tierras que
le fueron prometidas y que solo se entregarían a los que se
quedaran a luchar", dijo Martínez a Reuters en su pequeña
vivienda de tablas de madera de Yby Pyta, un poblado rural del
departamento Canindeyu, 280 kilómetros al noreste de Asunción.
    "Su dirigente lo convenció de quedarse a resistir y yo lo
entiendo, lo hizo por nosotros. Pero ahora no está y nosotros no
tenemos nada", agregó aferrada a un cuadro con la foto de su
esposo. 
 
    La espiral de violencia por la distribución de las tierras
en Paraguay se ha ido agudizando como consecuencia del avance
frenético de la producción mecanizada de granos, que dejó un
tendal de desocupados rurales, muchos dispuestos a tomar las
armas para subsistir. Pero el problema es tan antiguo como el
país.
    Según los registros públicos, Paraguay tiene 406.752
kilómetros cuadrados aunque existen títulos de propiedad por
532.000 kilómetros, producto de la duplicación o falsificación
de los certificados.
    Las tierras en disputa que derivaron en la muerte de Ruíz
Díaz son unas 2.000 hectáreas sembradas con soja y trigo y
rodeadas por bosques vírgenes. Fueron donadas en los años 60 al
Estado y adjudicadas décadas después mediante una polémica orden
judicial a un empresario que se enriqueció durante la dictadura
de Alfredo Stroessner (1954-1989).
    Los campesinos las consideran "mal habidas" y exigen que se
repartan entre los que no tienen tierras para trabajar.
    "Fueron desalojados cinco veces y esta vez no iban a salir
por las buenas. El dueño tiene miles de hectáreas y nosotros no
podemos plantar ni una lechuga", dijo Mariano Castro, quien
perdió a un hijo en la refriega y tiene otro herido y detenido.
    El destituido Lugo fue acusado de incumplir sus deberes al
no evitar la creciente conflictividad social en el país y fue
sucedido por el médico liberal Federico Franco, que era su
vicepresidente y asumió con el apoyo de los productores
agropecuarios. 
    
    INEQUIDAD    
    En el cuarto productor mundial de soja, el 2,6 por ciento de
los terratenientes son dueños de más del 85 por ciento de las
tierras, señala el sociólogo Ramón Fogel, un prolífico
investigador del problema agrario en Paraguay. 
    "Este es el país más inequitativo de toda la región y, si
juzgamos la concentración de la tierra e ingresos, podríamos
decir que es uno de los más injustos en todo el mundo", dijo
Fogel citando cifras del último Censo Agropecuario del 2008.
    Para el abogado Emilio Camacho, asesor jurídico de la
presidencia durante el Gobierno de Lugo, los orígenes de la
situación son remotos.
    "El Estado paraguayo nace como nación con el problema de la
concentración de tierras y hasta ahora no lo ha resuelto",
indicó Camacho, que fue  interventor del Instituto Nacional de
Desarrollo Rural y de la Tierra. 
    En los papeles, ese organismo busca la integración de la
población campesina al desarrollo económico. Pero en la
práctica, ha transferido títulos de enormes extensiones, por lo
general a personas vinculadas a los gobiernos de turno.
    "Lo más escandaloso fue el destino de las tierras públicas,
cómo miles de hectáreas se vendían al mismo grupo latifundista o
cómo miles de hectáreas destinadas a asentar a familias
paraguayas terminaban en manos de grandes sojeros", aseguró el
ex funcionario.
    Pero para el vicepresidente de la Asociación Rural del
Paraguay Fidel Zavala, "la mala distribución es una falacia"
porque existen organismos estatales, cooperativas con miles de
socios y municipios que figuran como un solo propietario, lo que
en su opinión distorsiona las cifras.
    "No podemos decir que el problema existe porque sin un censo
o catastro no hay elementos de juicio. Hay propietarios con
grandes extensiones pero los hay aquí, en Estados Unidos, en
Brasil y en cualquier lugar", aseveró.  
    Zavala, quien fue secuestrado en el 2009 por un grupo armado
que reivindica la lucha de clases y estuvo tres meses cautivo,
dijo que en la zona agrícola -que excluye la extensa región
ganadera del Chaco- el promedio de tenencia de tierra es de
entre 100 y 150 hectáreas.
    "Hay gente que vendió sus derecheras (permisos provisorios
de ocupación) y está pidiendo nuevas tierras. Y finalmente esto
termina siendo el negocio inmobiliario de los políticos de turno
y de dirigentes campesinos que desvirtúan la lucha genuina de la
gente que necesita", aseveró.
    
    LA REFORMA
    Los campesinos de la combativa Liga Nacional de Carperos
ocupaban la propiedad que iba a ser desalojada cuando ocurrió el
enfrentamiento, que aún no terminó de ser aclarado. 
    Lugo apoya la hipótesis de que hubo infiltrados que azuzaron
los ánimos para desatar la matanza y sacarlo del poder. Sus
detractores dicen que fue la gota que colmó el vaso y que dejó
al descubierto el alto nivel de inseguridad en el campo y su
laxitud frente a las ocupaciones.
    "Lo que ocurrió fue una reacción desesperada de compañeros
que llevaban siete años peleando por las tierras con varios
desalojos de por medio. Hubo un grupo que tomó las armas para
defenderse", dijo Marcial Gómez, dirigente de la Federación
Nacional Campesina. 
    La pobreza en el campo alcanza a cerca de la mitad de la
población y casi el 30 por ciento de los pobres rurales viven en
la miseria, de acuerdo a datos oficiales del 2011. La población
en el campo crece mucho más rápido que en la ciudad.
    Lugo tenía una base de apoyo fuerte entre campesinos, que
había forjado durante sus años como obispo católico. Pero muchos
terminaron decepcionados porque la falta de apoyo y su poca
cintura política le impidieron llevar adelante los cambios. 
    "Fuimos derrotados", dijo Camacho. "El Gobierno nunca tuvo
un plan concreto eficaz, eficiente para hacer la reforma agraria
pero tenía un plan fundamental que era hacer público el
problema. Y eso apresuró el golpe", aseguró, refiriéndose a la
destitución de Lugo.
    El dirigente de los carperos Eulalio López dijo que, además,
Lugo descuidó a las bases, lo que debilitó al movimiento social.
    "El era un elemento aglutinador y tenía que llamar a los
sectores sociales y populares a un frente nacional para defender
el proceso de cambio. Pero descuidó este aspecto", dijo López. 
    Franco asumió con un amplio respaldo político. Pero  podría
resquebrajarse en poco tiempo a medida que avanzan las campañas
para las primarias de los partidos a fin de año. El presidente
prometió impulsar un catastro y recuperar miles de hectáreas
distribuidas por el Estado que actualmente no son explotadas.
    Pero las autoridades también advirtieron que actuarán con
firmeza contra grupos violentos que provoquen invasiones.
    "El tema de la tierra será fundamental. Si no se soluciona,
los choques seguirán sea quien sea que esté en el Gobierno",
dijo el dirigente campesino Gómez. "Si no hay tierras habrá más
pobres, más descontentos, y eso puede llevar nuevamente a
determinaciones desesperadas", advirtió.

 (Escrito por Daniela Desantis; editado por Juana Casas, Damián
Wroclavsky y César Illiano)