25 de julio de 2012 / 17:49 / en 5 años

Piscicultura crece en el norte argentino de la mano de la soja

* Bajo costo de harina de soja para alimento favorece cría de peces

* Expertos vaticinan aumento de la producción en los próximos años

* Acuicultura es aún incipiente al lado de actividad agraria

Por Maximilian Heath

LA LEONESA, Argentina, 25 jul (Reuters) - En Argentina, una potencia agraria a nivel mundial, pueden recorrerse miles de kilómetros sin ver más que campos con soja, maíz o vacas. Pero en el noreste del país cada vez son más las piletas para cría de peces que brotan entre los cultivos.

Pese a que la arrolladora actividad agropecuaria del país dificulta pensar en otros negocios, es la misma estrella del agro local, la soja, la que está permitiendo la expansión de la piscicultura.

“Con la harina de soja se busca disminuir el costo y de ahí alentar más la producción. En el 2011 la acuicultura estuvo en 3.200 toneladas de animales vivos y la producción nuestra va a continuar creciendo”, dijo Laura Luchini, directora de Acuicultura de la Nación.

La producción acuícola del país sudamericano ya casi duplica las cerca de 1.800 toneladas que se recolectaban en 2000, según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

La piscicultura es una actividad incipiente en Argentina -un tradicional productor de carne bovina- y el noreste del país, donde fluyen los caudalosos ríos Paraná, Uruguay y Paraguay, es la zona donde la actividad más ha crecido en los últimos años.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en la región boreal compuesta por las provincias de Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes, existen cerca de 1.000 productores, con más de 1.200 hectáreas dedicadas a la cría de peces como el pacú, la carpa y la tilapia.

Gran parte del crecimiento obedece a la expansión que en la última década tuvo la soja en el norte del país y también uno de sus derivados, la harina, de la que Argentina es el principal exportador del mundo.

“La soja (...) ya representa entre un 15 y un 35 por ciento de las raciones para piscicultura”, destacó el INTA en un reporte sobre el agregado de valor en el sector agropecuario que publicó en diciembre.

En el 2011, el país sudamericano elaboró 28,7 millones de toneladas de harina de soja. Prácticamente la totalidad del derivado tiene como destino la exportación, mientras que el resto se usa para alimentar ganado, cerdos y pollos.

“Lo que siempre estamos tratando de hacer es generar nuevas actividades para lo que son derivados de la soja, nuevos consumos para la soja”, dijo Miguel Calvo, presidente de Acsoja, entidad que reúne a todos los eslabones de la cadena productiva de la oleaginosa.

PECES Y ARROZ

En La Leonesa, una pequeña ciudad en el este de Chaco, Eduardo y Martín Meichtry poseen 110 hectáreas inundadas artificialmente en las que crían pacú, un pez nativo de agua dulce, y producen arroz.

Dos veces al día los tractores recorren las orillas de las lagunas y arrojan al agua el alimento elaborado en base a harina de soja.

“Estamos sustituyendo harina de pescado por harina de soja, que es más barata y tiene un alto porcentaje de proteína, lo que nos da en lo económico un margen positivo”, dijo a Reuters Martín Meichtry, hijo de Eduardo, desde su campo ubicado cerca de 1.100 kilómetros al norte de Buenos Aires.

“Lo vemos como algo muy factible ya que, teniendo acá en el Chaco producción de soja, uno consigue los ingredientes necesarios para formular alimento balanceado”, añadió.

La región septentrional produjo cerca del 8,4 por ciento de los 39,9 millones de toneladas de soja 2011/12 recolectadas en Argentina, según cifras de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

“En la Argentina la piscicultura de agua dulce tiene un potencial enorme por la variedad de especies que se pueden producir”, dijo Herman Hennig, técnico del programa de piscicultura del INTA en Misiones, que agregó que para eso habría que elevar el limitado consumo de pescado en Argentina.

“Consumimos muy poco ya que no tenemos una cultura muy fuerte en el consumo de esta carne (...) aunque es mucho lo que podemos hacer para ampliar los promedios”, señaló Hennig sobre la lucha dispar entre los 7,9 kilogramos de pescado y los 55,7 kilos de carne bovina que, en promedio, pasan cada año por los platos de los argentinos.

La mayor parte de los pescados cultivados en el noreste del país se comercializan enteros en supermercados, restoranes y pescadería de la región, debido a la pequeña escala de gran parte de sus productores. (Reporte de Maximilian Heath, Editado por Javier López de Lérida y Nicolás Misculin)

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below