16 de julio de 2012 / 20:50 / en 5 años

ANALISIS-Auge población México presionará Peña para crear empleo

* Población económicamente activa crece más rápido

* El ritmo de creación de trabajos no es suficiente

* Desempleados caen en economía informal o en crimen

* La única salida es acelerar economía: analistas

* Presidente electo busca reformas estructurales

Por Pablo Garibian

MEXICO DF, 16 jul (Reuters) - El próximo presidente de México deberá acelerar la creación de empleo para impedir que los jóvenes sigan cayendo en el sector informal o terminen engrosando las filas del crimen, porque la población activa crece más rápido que en países vecinos.

Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), espera lograr una reforma fiscal, una laboral y otra energética para triplicar el crecimiento económico promedio de los últimos seis años a niveles del 6 por ciento anual.

Ese ritmo de crecimiento bastaría para que México cubra la demanda de empleo y mantenga a los mexicanos lejos de la marginalidad, calculan economistas. Pero ningún presidente lo ha logrado, al menos por un periodo sostenido, en más de 30 años.

Durante sus primeros cinco años de gobierno, el presidente saliente Felipe Calderón creó menos de dos millones de empleos y se quedó muy corto en su promesa de generar un millón al año.

En ese lapso, la cantidad de mexicanos en edad de trabajar creció al menos en 6.5 millones, según cálculos de Reuters con base a cifras del instituto de estadísticas (INEGI).

“Estás mandando al desempleo a más de la mitad de los nuevos buscadores de trabajo”, dijo Alfredo Coutiño, economista jefe para Latinoamérica de Moody‘s.com. “Es un caldo de cultivo para la promoción de actividades ilícitas y por supuesto para un deterioro social mucho más grande”.

La falta de trabajos en el país contribuyó a engordar las filas de los violentos cárteles de la droga, cuyos choques internos y contra las fuerzas de seguridad han causado más de 55,000 muertos desde que asumió Calderón en diciembre del 2006.

Atraídos por el dinero fácil, unos 1.2 millones de mexicanos menores de edad trabajan ocasionalmente en actividades ilegales, desde vender drogas hasta manejar como choferes de sicarios, según la consultora de seguridad mexicana Risk Evaluation.

“Cuando ya tocaste todas las puertas y no tienes oportunidades de nada, no tienes de otra”, dijo un sociólogo de 25 años que vende droga en Tijuana y que pidió omitir su nombre.

“No tienes que ir diario a una fábrica, (...) trabajándole bien en dos días sacas lo que ahí ganarías en una semana”.

La Organización Internacional del Trabajo pronostica que entre el 2010 y el 2020 la cantidad de mexicanos en edad de trabajar crecerá un 20.3 por ciento, un ritmo mayor al 14 por ciento de Brasil y el 14.6 de Argentina, las otras dos economías grandes de Latinoamérica, y muy lejos del 2.9 por ciento chino.

Aunque la tasa de natalidad viene bajando en los últimos 20 años, México aún tiene una creciente población joven, en parte por la persistente pobreza y una deficiente planeación familiar.

Y el desempleo entre los jóvenes de 15 a 24 años ha subido, al punto que hoy duplica la tasa general, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Para complicar el panorama, por primera vez en décadas miles de inmigrantes vuelven a casa desde Estados Unidos porque la mayor economía mundial ya no ofrece las mismas oportunidades.

NO ES SUFICIENTE

México fue el país latinoamericano más golpeado por la crisis global detonada en Estados Unidos. La economía se contrajo más del 6 por ciento en el 2009 y las industrias despidieron a miles para seguir a flote ante la menor demanda.

Aunque el país se recuperó, aún tiene que superar rezagos estructurales que limitan su crecimiento potencial sostenido a un 2 por ciento anual, que sólo alcanza para crear la mitad del millón de trabajos necesarios para satisfacer la demanda.

Pero Calderón ha tenido que lidiar con otras prioridades.

Días después de asumir, lanzó miles de soldados a las calles declarando una guerra contra los cárteles de la droga, cuyo poder iba en aumento, en una jugada que críticos dicen apuntaba a ganar popularidad tras una estrecha victoria electoral.

Ahora la violencia está fuera de control en algunas zonas del país y los cárteles se volcaron a los secuestros y extorsiones para obtener dinero extra, forzando a negocios a bajar sus cortinas y a la gente a migrar de algunas ciudades.

“Se convirtió en el presidente de la guerra contra el narcotráfico. Eso no generó empleo”, dijo Gabriel Merino, jefe de la Asociación de Industriales de la Mesa de Otay, con sede en la fronteriza ciudad de Tijuana.

El Congreso es otro frente que le dio pelea a Calderón. Sólo pudo negociar cambios parciales a algunas leyes, pero no logró impulsar sus reformas de fondo en los ámbitos fiscal, laboral y de seguridad social, claves para incentivar a la economía.

“No podemos perder tiempo, el país necesita urgentemente reformas como la hacendaria, laboral, energética, y la única forma de lograrlo es que todos los actores trabajen juntos”, dijo Francisco Funtanet, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales de México (Concamin) en un comunicado.

La economía informal, que abarca desde vendedores ambulantes hasta mucamas, ha sido la válvula de escape para quienes no pueden hallar trabajo formal. Cuando Calderón asumió, un 25.6 por ciento de los ocupados trabajaba en el sector informal y para el 2012 la cifra creció a un 28 por ciento, según el INEGI.

La mano de obra creciente también puede ser una ventaja si la economía se acelera. El economista jefe para Latinoamérica de HSBC, André Loes, dijo que la gran cantidad de trabajadores ayudaría crecer sin inflación en los costos como sufre Brasil.

PERSISTENTE DESEMPLEO

Antes de asumir en diciembre, Peña Nieto quiere acordar las reformas laboral y fiscal para facilitar las contrataciones y despidos y ampliar la base de contribuyentes, iniciativas similares a las que su propio partido le bloqueó a Calderón.

Como no logró una mayoría en el Congreso en las elecciones del 1 de julio, ahora el PRI sufrirá un cambio de roles y será el que tenga la tarea de negociar para lograr las reformas.

Al menos desde el Gobierno, Calderón se comprometió a colaborar con Peña Nieto para impulsar las iniciativas.

“Los enemigos de México están en la incapacidad que hemos tenido como país (...) para detonar el crecimiento económico y generar más empleos y mejor pagados”, dijo Peña Nieto días antes de los comicios. “Hoy, o tomamos un empleo por mal pagado que haya, o simplemente nos quedamos sin chamba (trabajo)”.

Pero sus logros cuando fue gobernador del Estado de México no fueron mejores a los de Calderón: al final de su administración en septiembre del 2011 el desempleo era del 6.4 por ciento, superior a la tasa nacional del 5.7 por ciento.

Durante su gestión de seis años, Peña Nieto creó 225,000 trabajos formales, pero la población económicamente activa del estado creció en alrededor de 600,000, según cálculos oficiales.

El rezago en el empleo persiste a pesar de que México se ha venido beneficiando de los crecientes costos laborales en China.

Empresas están volviendo a mirar a México para aprovechar los bajos salarios y la cercanía al mercado de Estados Unidos.

La alemana Volkswagen anunció en abril que invertirá unos 2.000 millones de dólares en una nueva planta de su marca de lujo Audi en México. Y el mes previo la estadounidense Ford había anunciado que destinará 1.300 millones en su planta de Hermosillo, en el estado de Sonora.

El reporte Doing Business del Banco Mundial, que mide el ambiente de negocios en el mundo, dice que los trabajadores en México cuestan más barato que en otros países de la región. En Argentina el sueldo mínimo es el triple y en Brasil es el doble.

Pese a todo, México sigue atrasado frente a sus pares. La tasa de desempleo aún no baja al nivel del 4 por ciento previo a la crisis global, mientras Argentina y Brasil ya redujeron su desempleo incluso por debajo de niveles del 2007.

La tasa de 4.83 por ciento reportada por México en mayo luce baja, pero para las estadísticas se considera empleado a un menor de 14 años que haya trabajado al menos una hora durante una semana, sin importar si recibió remuneración o no.

Si Peña Nieto no logra acelerar el crecimiento económico, más y más mexicanos buscarán oportunidades en la informalidad.

“Necesitamos trabajo, necesitamos empleo, si no vamos a ser un país de delincuentes”, dijo Merino, de la Asociación de Industriales de la Mesa de Otay. (Reporte adicional de Lizbeth Díaz, Miguel Angel Gutiérrez y Mica Rosenberg; Editado por César Illiano)

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