2 de julio de 2012 / 21:01 / hace 5 años

ENFOQUE-Cuna política será sombra en gestión pdte electo México

* Peña se formó con la vieja guardia del partido

* Sus logros como gobernador, como luces y sombras

* Cercanos lo definen como hombre de diálogo, de trabajo en equipo

Por Anahi Rama y Dave Graham

ATLACOMULCO, 2 jul (Reuters) - En la entrada a la ciudad de Toluca, la capital del estado que gobernó el presidente electo de México Enrique Peña Nieto, se alza una imponente estatua. Es la figura de Carlos Hank, uno de los hombres fuertes de su partido político en la segunda mitad del siglo XX, quien acuñó una controversial frase: "Un político pobre es un pobre político".

Para muchos mexicanos, esas palabras resumen la filosofía de enriquecerse haciendo negocios al amparo del poder, una acusación constante contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que de la mano de Peña Nieto regresará al poder el 1 de diciembre tras haber perdido en el 2000 la hegemonía que mantuvo por 71 años.

Hank (1927-2001), ex gobernador del populoso Estado de México al igual que Peña, fue uno de los pilares del llamado Grupo Atlacomulco de la vieja guardia del partido, acostumbrada a hacer uso discrecional de los cargos públicos para su beneficio y de estilo autoritario.

En el seno de ese grupo, cuyos miembros niegan su existencia, surgió Peña, un abogado de 45 años de aspecto juvenil que llegó al poder de una manera amable, casi sin confrontar con sus adversarios y con la exitosa estrategia de firmar sus compromisos ante un notario público.

Peña ha reiterado y hasta firmado que su gobierno será democrático, abierto al diálogo y que buscará derribar mitos arraigados en su partido, como la reticencia a permitir el ingreso del sector privado a la petrolera estatal Pemex.

Sin embargo, sus orígenes políticos generan dudas sobre cómo gobernará con un partido que es aún una pesada maquinaria ligada a poderosos intereses sindicales, con cacicazgos regionales y que sin haberse renovado durante los años en que estuvo fuera de la presidencia, aseguran analistas.

"Puede que él sea una persona honrada, pero hay que ver quiénes son sus padrinos. Está metido en un sistema que está corrompido: el sistema priista del siglo XX", dijo Alejandro Rosas, un reconocido historiador.

El Grupo Atlacomulco, nombrado así por un pueblo pobre en el norte del Estado de México de donde surgieron Peña y otros seis gobernadores, está integrado por un poderosas familias que han gobernado esa región por más de 80 años, a menudo con métodos de corrupción y cubriéndose entre sí, dicen investigadores.

El antecesor de Peña como gobernador del Estado de México y su mentor político, Arturo Montiel, terminó su periodo en el 2005 en medio de un escándalo por supuesto enriquecimiento ilícito, por lo que tuvo que renunciar a sus aspiraciones de ser candidato presidencial a las elecciones del 2006.

Pero nunca prosperó un juicio en su contra por ese caso.

Montiel, así como otras figuras polémicas del priismo como el ex presidente Carlos Salinas (1988-1994) o Jorge Hank Rhon, hijo de Carlos Hank y considerado una especie de gángster de las apuestas con vínculos al narcotráfico, en ningún momento aparecieron junto a Peña Nieto durante la campaña.

NO SOLO UNA CARA BONITA

Peña Nieto, que despertó furor entre el electorado femenino y fue llamado el Luis Miguel de la política, es visto por muchos, sobre todo por sus opositores de izquierda, como un producto de la mercadotecnia impuesto a fuerza de promoción de su imagen por la cadena Televisa.

Sin embargo, logró ser el candidato de unidad del partido y en una jugada arriesgada dejó fuera de las listas al Congreso a personajes salpicados por casos de abusos de poder, como el ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, o el de Veracruz, Fidel Herrera, mencionado por supuestos vínculos con el narcotráfico.

Pero la lista de figuras polémicas es larga y durante la campaña no pudo evitar quedar enredado en los casos de ex gobernadores como Tomás Yarrington, a quien Estados Unidos le congeló bienes que habría comprado con supuestos sobornos de un cártel de la droga.

El 25 de mayo, ante el consejo político del PRI, Peña abandonó su usual tono amable y advirtió a gobernadores y legisladores de su partido: "En el México que queremos no tendrán cabida ni la corrupción ni el encubrimiento y mucho menos la impunidad".

Algunos de sus cercanos lo han caracterizado como un buen gerente, que le gusta rodearse de gente capacitada, más que de amigos, lo cual marcaría una diferencia con el pasado de los gobernantes priístas y también con el actual presidente del conservador Partido Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón.

"Es un político respetuoso, que ha aprendido a hacer política sumando. Conoce muy bien la ortodoxia del poder y tiene gran capacidad para construir acuerdos", dijo a Reuters un ex gobernador del Estado de México que prefirió omitir su nombre.

El ex funcionario aseguró que su partido ya no es el mismo después de haber perdido el poder y no volverá a cometer los abusos de antes. "No es esto una reinstalación, una vuelta al pasado. Fue la soberbia del poder la que nos hizo equivocarnos".

DIALOGO Y MAS DIALOGO

En lo que tiene que ver con el Congreso, Peña tendrá que desarrollar al máximo su capacidad para dialogar, porque deberá lidiar con un Congreso donde su partido y el aliado Verde podrían no tener la mayoría necesaria como para aprobar por sí solos proyectos medulares de su propuesta como el de Pemex, para lo cual necesitará los votos del PAN, proclive a las reformas.

Además deberá convivir con una izquierda, liderada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que en estas elecciones recuperó poderío en el Congreso y ha sido de sus principales detractores.

Luis Videgaray, un hombre formado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que fue jefe de campaña y secretario de Finanzas cuando Peña era gobernador, aparece como una carta clave para reformas, entre las cuales está una al sistema fiscal para elevar una de las recaudaciones más bajas de América.

Ambos estarán desde el primer día "sentados a negociar todo el tiempo", auguró Pedro Aspe, mentor de Videgaray y quien fuera secretario de Hacienda durante el gobierno de Salinas.

Domitilo Posadas, que fue diputado del PRD durante la primera parte de la gestión de Peña como gobernador, lo definió como un dirigente que escucha, que hizo muchas obras públicas, aunque privatizadas, pero no tuvo grandes logros en materia de seguridad ni en disminuir la pobreza.

"La gran incógnita en una administración de Enrique Peña es cómo abordaría el tema de la seguridad, porque en el Estado de México tampoco fue una de sus fortalezas", dijo el diputado.

Una de las razones que analistas políticos encuentran para explicar el regreso del PRI al poder es la desesperación de millones de personas por la violencia que propagó por todo el país la campaña frontal lanzada por el presidente Felipe Calderón contra los cárteles del narcotráfico, una guerra que ha dejado más de 55,000 muertos durante su administración.

Pero, por otro lado, hay quienes señalan que el PRI pactaría con los cárteles para bajar la violencia, algo que Peña ha negado de manera rotunda.

POBRES ESPERAN

En las calles de Atlacomulco, el rostro curtido por el sol y la mirada sufrida de centenares de campesinos pobres que llegaron al acto de Peña Nieto el 17 de mayo evidenció que ni 71 años de gobiernos del PRI ni los 12 del PAN lograron resultados para mejorar la calidad de vida de millones de mexicanos.

Con escasa educación, logrando apenas subsistir con sus ingresos en el campo o como comerciantes ambulantes en el pueblo, muchos esperan desesperadamente ayuda de Peña Nieto, quien como gobernador desarrolló muchos programas de asistencia para los necesitados.

"El nos ayudó mucho, como presidente va a hacer muchas cosas", dijo con fe Eva Becerril, una vendedora de aguacates de 34 años quien consideró "normal" que gobernadores y presidentes se enriquezcan durante sus mandatos porque "arriesgan la vida".

Pero sus críticos dicen que sus políticas se basaron en dádivas al mejor estilo priista del pasado, y el desarrollo de obras públicas concesionadas a privados, pero que sus logros fueron escasos en desarrollar empleos, elevar la competitividad del estado y mejorar la seguridad en una región con los más altos índices de secuestros.

Siempre elegante, peinado con gel y copete levantado y casado en segundas nupcias con una actriz de telenovelas, Peña construyó una imagen de sí mismo como alguien en quien confiar, que hizo olvidar a los mexicanos su resentimiento con el PRI.

"No es que sea un dechado de virtudes pero (...) El no tiene que pagar los platos rotos por los otros", dijo refiriéndose al pasado del PRI Elena de la Cruz, un ama de casa de 63 años vecina de la familia Peña Nieto, quien lo conoció de niño y lo recordaba jugando a las canicas en la calle y vestido de punta en blanco cuando iba a la escuela.

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