ANALISIS-Pese a todo,Chevron mantiene enorme apuesta en A.Latina

lunes 12 de marzo de 2012 15:26 ART
 

* Chevron se queda en América Latina tras retroceso de
rivales
    * Demanda podría obligar a "repensar" proyectos en Brasil
    * Derrame podría llevar a cargos criminales

    Por Joshua Schneyer y Jeb Blount	
    RIO DE JANEIRO, 12 mar (Reuters) - George Buck, un
estadounidenses delgado e imponente que dirige las operaciones
de Chevron en Brasil, suele estar flanqueado por abogados en
estos días.	
    Desde noviembre, cuando la segunda petrolera más grande de
Estados Unidos vertió por lo menos 2.400 barriles de petróleo en
las costas de Brasil, los abogados locales han ayudado a Buck a
navegar el sistema legal, a veces secundados por traductores de
portugués y asesores culturales.	
    El ingeniero de voz suave, que está en el país desde el
2009, tiene una buena razón para medir sus palabras. Chevron
está siendo demandada por más de 11.000 millones de dólares por
los fiscales brasileños, aunque el tamaño del derrame fue menos
de un 0,1 por ciento del de BP en el Golfo de México en el 2010.	
    Las autoridades dicen que están preparando cargos penales
contra Chevron, Buck y varios de sus colegas.	
    Deseoso de frenar las críticas de los reguladores, políticos
y grupos ambientalistas, Buck dijo en noviembre pasado que su
empresa "aceptaba toda la responsabilidad" por el incidente.
Pero el fiscal federal Eduardo Santos de Oliveira consideró las
declaraciones como una admisión de culpabilidad.	
    Poco después, Oliveira canceló un interrogatorio programado
a Buck y presentó la mayor demanda ambiental de la historia de
Brasil contra Chevron. "Ya no es necesario que llamarlo", dijo 
Oliveira en una entrevista a principios de este año.	
    Chevron también enfrenta multas de hasta 121 millones de
dólares y ha tenido su licencia de perforación suspendida en 
Brasil, donde ha gastado más de 2.000 millones de dólares en el
desarrollo del campo petrolero más grande que maneja en el
extranjero.	
    La crisis en Brasil añade nuevos riesgos importantes para
Chevron en el que podría ser un año de la verdad para su cartera
de inversiones en América Latina.	
    La empresa enfrenta actualmente una sentencia en Ecuador que
la obliga a pagar 18.000 millones de dólares por daño ambiental,
derivado de décadas de contaminación con hidrocarburos en la
región de la Amazonía de Texaco, empresa a la que Chevron
adquirió en el 2001.	
    Su presencia en Venezuela, en donde Chevron se quedó después
de que las grandes petroleras estadounidenses Exxon Mobil
 y ConocoPhillips partieron en el 2007 después de
una serie de nacionalizaciones, es también inestable.	
    Ali Moshiri, jefe de exploración y producción de Chevron 	
en América Latina y África, es reconocido como un "amigo
cercano" del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.	
    Pero el trato especial de la empresa podría no durar.
Chávez, que busca su reelección en los comicios de octubre, fue
recientemente operado de una nueva lesión cancerosa en la zona
pélvica.	
    La nacionalización de recursos naturales, el endurecimiento
de la normativa ambiental y las decisiones judiciales han
enrarecido el que alguna vez fuera un ambiente amigable de
inversión para las petroleras estadounidenses en Latinoamérica.	
    "Otras grandes petroleras se han retirado", dijo Fadel
Gheit, analista petrolero de Oppenheimer en Nueva York. Chevron
"se ha quedado atascado y una serie de contratiempos han hecho
que las cosas se pongan difíciles".	
    A pesar de todo, la compañía sigue adelante con su más
reciente proyecto en Brasil, el campo petrolero costa afuera de
140.000 barriles por día Papa Terra, liderado por la petrolera
estatal Petrobras, cuyas operaciones comenzarían el próximo año.	
    En el centro de la controversia está Buck, de 46 años y con
23 años en Chevron, cuya carrera incluye trabajos en campos
estadounidenses de Alaska y Texas. El ejecutivo se negó a ser
entrevistado.	
    La situación de Buck en Brasil ha sido desafiante para él,
según fuentes cercanas a la compañía. Durante un incómodo
momento, en noviembre, se disculpó por el derrame de Brasil en
el Congreso en un titubeante portugués.	
    Los derrames del pasado en Brasil, entre ellos varios más
grandes, no han derivado en cargos criminales contra la
petrolera estatal Petrobras o sus ejecutivos, dijo Petrobras.	
    Buck y su familia viven en un vecindario en la playa de
Ipanema, en Rio de Janeiro, donde el caso de Chevron ha
provocado malestar entre la comunidad de extranjeros que han
llegado Brasil atraídos por el auge petrolero.	
    Más de una decena de ejecutivos extranjeros podría enfrentar
cargos criminales.	
    "Las mujeres y los niños están muy nerviosos", dijo la
esposa de un ejecutivo de una compañía europea de energía.
"Muchos están tratando de adaptarse a una vida nueva y extraña.
Algunos están ahora tratando de explicar por qué el padre podría
ir a la cárcel".	
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    Chevron en Latinoamérica: link.reuters.com/xys96s	
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    PEQUEÑAS GANANCIAS, GRANDES RIESGOS	
    América Latina es un generador de ingresos de menor
importancia para Chevron, cuya operaciones abarcan más de 35
países. Bombea alrededor de 166.000 barriles por día de petróleo
y gas natural equivalente desde Brasil, Venezuela, Argentina y
Colombia, o alrededor de un 6 por ciento de su producción global
de 2,67 millones de bpd.	
   Desde la perspectiva de la responsabilidad y la imagen
pública, sus apuestas son mucho mayores. Si el pleito de Brasil
va mal, Chevron podría tener que "repensar" sus proyectos en ese
país, dijeron personas familiarizadas con la situación.	
   El peor de los escenarios para Chevron en Brasil y Ecuador
podría costarle más que los 26.900 millones de dólares que ganó
la empresa el 2011.	
    En enero, un juez en Ecuador confirmó un fallo que
ordenaba	
Chevron a pagar 18.000 millones de dólares a demandantes de la
región amazónica. Actualmente, Chevron no tiene operaciones
petroleras en ese país, pero el juicio avanzaría a una nueva
fase en donde los afectados podrían intentar que la empresa
pague con activos en otras naciones.	
    Uno de los abogados del caso, Steven Donzinger, espera que
el proceso se inicie en cuestión de semanas.	
    Chevron ha contrademandado argumentando que la sentencia en
Ecuador se obtuvo mediante fraude. Chevron tuvo oportunidades en
los últimos años para llegar a un acuerdo equivalente a una
fracción de la sentencia, algo que ahora parece menos probable.	
    "Va a tener dificultades para convencer a los demandantes de
resolverlo por menos de la cantidad total", dijo Donzinger.	
    Chevron, que ha presionado el Gobierno de Ecuador para
anular la sentencia, es optimista acerca de una eventual
victoria, al igual que algunos analistas.	
    Mark Gilman, analista de petróleo de Benchmark en Nueva
York, dijo que "Chevron absolutamente no buscará un acuerdo por
esta demanda". En última instancia, dijo, los procesos contra
Chevron en Ecuador y Brasil tienen pocas posibilidades de dañar
gravemente sus finanzas.	
    Sin embargo, el vicecontralor de Chevron, Rex Mitchell,
advirtió en un tribunal de distrito en Estados Unidos el año
pasado que la demanda en Ecuador podría "causar un daño
irreparable a los negocios de la compañía y a la reputación y
las relaciones comerciales".	
    Chevron podría gastar 200 millones de dólares al año en
costos legales relacionados sólo a Ecuador, estiman los abogados
de los demandantes. Chevron se negó a comentar sobre los
honorarios legales.	
    	
    DIPLOMACIA DEL PETROLEO	
    Los riesgos no han detenido a Moshiri, de 60 años, un iraní
estadounidense, en sus esfuerzos por convencer al directorio de
Chevron de mantener las inversiones.	
    La razón es simple: Sudamérica bombea el 12 por ciento de la
producción mundial de petróleo y cuenta con más de un 30 por
ciento del petróleo y gas. Sus Gobiernos, además, necesitan la
experiencia de las grandes petroleras.	
    Venezuela posee reservas por 297.000 millones de barriles y
Brasil busca convertirse en el tercer productor mundial casi
triplicando la producción a alrededor de 7 millones de barriles
por día en el 2020.	
    "Venezuela (es) un premio demasiado bueno como para que las
empresas internacionales lo abandonen", dijo Moshiri a
diplomáticos de Estados Unidos, de acuerdo a un cable de junio
del 2007 difundido WikiLeaks. También les advirtió que el 	
"vacío" dejado por las empresas estadounidenses en Venezuela
podría ser ocupado por rivales chinos, rusos e iraníes.	
    Una revisión de los proyectos de Chevron en América Latina
sugiere que la empresa podría gastar más de 10.000 millones de
dólares en esta década a los cinco emprendimientos conjuntos de
petróleo y gas que tiene en Venezuela, los tres grandes campos
costa afuera en Brasil, tres campos de gas en Colombia y las
concesiones que posee en Argentina.	
    Moshiri, quien habla fluidamente español y es casado con una
venezolana, se ha esforzado por mantener a Chevron en buenas
relaciones con Chávez, aceptando las leyes de limitación a las
compañías petroleras extranjeras, que las dejan en una posición
de minoría.	
    La empresa comparte proyectos con la estatal venezolana
PDVSA e invierte en programas de bienestar social.	
    Moshiri también ha servido como un canal de diálogo 
diplomático, según muestran los cables del Departamento de
Estado difundidos por WikiLeaks.	
    Ni Chevron, ni Estados Unidos han hecho comentarios sobre el
asunto. Chávez se encuentra actualmente convaleciente tras una
cirugía para erradicar una lesión cancerosa del área pélvica.	
    "Chevron se quedó en Venezuela. Puede que eso no signifique
que tenga una ventaja en el futuro", dijo Gilman.	
    	
    BRASIL, PIEZA CLAVE	
    Es en Brasil donde puede determinarse el futuro de Chevron
en la región.	
    La compañía está a la espera de que el regulador ANP ponga
fin a una investigación de meses de duración sobre el derrame de
noviembre, lo que podría allanar el camino para recuperar su
licencia de perforación de Brasil.	
    Después del derrame, Moshiri viajó a Brasil para reunirse
con la cúpula de la ANP. Una fuente de la industria calificó la
reunión como "tensa".	
    Chevron ha dicho que su respuesta operativa en el derrame
fue exitosa. Se detuvo la filtración de gran parte de las fugas
del fondo marino en el campo de Frade en cuatro días.	
    La empresa admitió, sin embargo, que la respuesta pública
fracasó. Chevron no presentó su "mejor cara" en Brasil, dijo a
analistas el presidente ejecutivo John Watson.	
    Inicialmente la empresa negó su responsabilidad cuando se
detectó una mancha brillante en el mar que condujo a la
detección del derrame. Chevron dijo que no tomó riesgos
innecesarios en Frade, donde sus planes de perforación fueron
pre aprobados por la ANP y reguladores del medio ambiente.	
    El fiscal dijo a Reuters que los más de 11.000 millones de
dólares en compensaciones civiles que demanda de Chevron no se
basan en una evaluación clara de los daños causados por el
derrame. La cifra está destinada a enviar un mensaje.	
    "Las compañías de energía que operan aquí tienen que saber
que un comportamiento imprudente va a costarles caro", dijo.	
    Las declaraciones de Oliveira sobre los riesgos que tomó
Chevron son difíciles de verificar y la compañía no ha mostrado
sus propios cálculos geológicos técnicos del área.	
    Paulo Augusto Silva Novais, un abogado que ha representado	
a otras empresas de energía en Brasil, dijo que los juicios
podrían tomar tres años, y las apelaciones podrían extenderse
una década.	
    Chevron puede prevalecer frente a esto, dijo Novais, pero la
saga "añadirá un peso adicional a las operaciones de la empresa
durante años".	
    (1 dólar = 1,76 reales)	
	
 (Reporte de Jeb Blount y Schneyer Josué; reporte adicional de
Marianna Párraga, en Caracas, Braden Reddall en San; Francisco y
Andrew Quinn en Washington, Editado en español por Gabriela
Donoso)