RPT-ANALISIS-Argentina enfrenta YPF apremiada por escasez energía

jueves 8 de marzo de 2012 18:29 ART
 

(Repite para agregar enlace a gráfico)	
    * Petroleras bajo presión por caída en producción
hidrocarburos
    * Preocupan las costosas importaciones de combustibles
    * Grandes compañías podrían verse forzadas a buscar socios

    Por Karina Grazina	
    BUENOS AIRES, 8 mar (Reuters) - La patagónica
provincia de Chubut es un buen ejemplo de la escasa paciencia de
la presidenta argentina, Cristina Fernández, con la mayor
petrolera del país, YPF.	
    La empresa, controlada por la española Repsol,
opera cuatro de los campos más grandes de Chubut, el mayor
distrito petrolero del país, pero funcionarios provinciales
dicen que la producción está creciendo en sólo uno de ellos,
Manantiales Behr.	
    Los otros están languideciendo lentamente por la falta de
inversión, dijo el gobernador de Chubut Martín Buzzi, un aliado
del Gobierno y abanderado de una cruzada nacional para impulsar
la producción de crudo y gas natural.	
    "Yo veo que no están haciendo lo que tienen que hacer. Están
haciendo una estrategia de maximización de la renta para remitir
a la casa matriz", dijo Buzzi, criticando a YPF por enviar
remesas a la matriz en España en vez de reinvertirlas en
Argentina.	
    "O invierten o revertimos (las concesiones de áreas
petroleras)", dijo Buzzi recientemente. También ha firmado un
decreto que da a YPF una fecha límite para explicar su plan de
inversiones o arriesgarse a perder dos concesiones.	
    YPF, cuyas acciones se vieron golpeadas por
semanas de especulación sobre una posible estatización, ha
rechazado las acusaciones de inversiones y compromisos
incumplidos, y cuestionó la decisión de Chubut de apuntar sólo a
la petrolera, sin tomar medidas respecto de otras empresas.	
    "Esto demuestra que existe en apariencia un trato injusto y
desigual y una persecución sistemática hacia la compañía que más
trabajo y desarrollo ha generado en la provincia" de Chubut,
dijo la empresa esta semana.	
 	
    Según analistas, las necesidades energéticas de Argentina
han sido una bomba de tiempo desde hace años, pero para el
Gobierno se volvieron prioritarias recién ahora debido a que el
creciente costo de importación de combustible está erosionando
el preciado superávit comercial de Argentina.	
    La producción de hidrocarburos viene retrocediendo en los
últimos años, mientras que la demanda se ha acelerado ante la
fuerte expansión económica.	
    La producción de crudo cayó un 5,9 por ciento y la de gas
natural un 3,4 por ciento el año pasado, cuando la demanda
energética creció un 5,1 por ciento, según datos del Instituto
Argentino de Petróleo y Gas (IAPG).	
    La importación de alternativas más caras, como gas natural
licuado (GNL) y diésel, creció más del doble en el 2011, a unos
9.300 millones de dólares.	
    El superávit comercial es vital para la economía del país,
que no tiene acceso pleno a los mercados voluntarios de deuda
desde que cayó en cesación de pagos en 2001/2002.	
    "Si las empresas petroleras en nuestro país hubieran
mantenido o aumentado la producción, esto hubiera sido mucho
mejor porque la verdad que hemos tenido que importar 9.396
millones de dólares en combustible", dijo Fernández
recientemente.	
    La empresa estatal de energía Enarsa ha ofrecido
canjear biodiésel a base de soja por GNL y ha pedido descuentos,
lo que evidencia el nivel de preocupación del Gobierno respecto
del desembolso de dólares.	
    Los críticos de Fernández dicen que años de poca
previsibilidad y políticas intervencionistas son las
responsables de desalentar la exploración y producción, y que el
ataque contra YPF podría ahora ahuyentar inversiones de gran
escala necesarias para desarrollar los hidrocarburos no
convencionales de YPF en la sureña provincia de Neuquén.	
    YPF dice que sus inversiones en Argentina aumentaron un 50
por ciento en el 2011, y que la mayoría del dinero fue enviado a
proyectos como los que generaron los descubrimientos de gas y
petróleo no convencional, que podrían duplicar la producción
energética de Argentina.	
    Desarrollar los recursos no convencionales del depósito Vaca
Muerta solo será posible con un masivo aporte de los mercados
globales de crédito, dijo YPF, que estimó que la explotación
plena de esa riqueza demandaría inversiones de unos 25.000
millones de dólares por año.	
    Pero hasta que el combustible comience a fluir, es poco
probable que Fernández esté satisfecha, mientras la compañía
mantenga generosos pagos de dividendos a sus accionistas y
Repsol enfoque su atención en destinos de inversión más estables
y prometedores.	
    Los gobernadores provinciales, la mayoría aliados de la
presidenta, le han demandado a las petroleras que presenten
planes de inversión para aumentar la producción de petróleo y
gas por lo menos un 15 por ciento en los próximos dos años.	
    Las provincias tienen mucho que ganar en concepto de
regalías si las empresas responden positivamente a sus amenazas
de quitarles concesiones donde la producción esté estancada.	
    Los analistas dicen que YPF, que tiene un valor de mercado
de 12.100 millones de dólares y representa aproximadamente el 40
por ciento de la producción argentina de gas natural y petróleo,
es la que más tiene para perder porque posee 60 de las 280
concesiones del país.	
    Perder áreas podría presionar aún más el precio de las
acciones de YPF, que se recuperaron la semana pasada cuando se
calmaron los temores de los inversores respecto de una
estatización.	
        	
    PUGNA LEGAL	
    Hace menos de una década, la firma estaba produciendo el 30
por ciento del gas del país, mientras que actualmente produce
sólo un cuarto y fue desplazada como mayor productor del país
por Total Austral, la filial local de la francesa Total
.	
    Según analistas, la producción de hidrocarburos está cayendo
en la mayoría de los pozos de YPF, lo que podría darle a las
autoridades provinciales el derecho de declarar la caducidad de
las concesiones otorgadas a empresas bajo los términos de la ley
de hidrocarburos.	
    "En los yacimientos de YPF, en casi todos, está cayendo la
producción. La ley le da mucho poder al Estado, bastante
discrecional, tiene puntos grises. Se puede interpretar que el
operador no hizo las inversiones necesarias para mantener la
producción", dijo Víctor Bronstein, analista del mercado y
director del Centro de Estudios de Energía Política y Sociedad.	
    El ministro de Planificación Julio De Vido, encargado de las
políticas energéticas del país, ha buscado el apoyo de la
petrolera estatal brasileña Petrobras para apuntalar la
producción argentina y dijo que la firma había manifestado
interés en desarrollar áreas no convencionales.	
    La quita de concesiones podría implicar un proceso largo y
costoso y, como el Gobierno busca medidas rápidas para recuperar
reservas de crudo y gas, pondría sobre la mesa la posibilidad de
que la petrolera conserve la concesión de las áreas, pero
asociándose con firmas pequeñas y medianas para explotarlas.	
    Esa opción tiene más apoyo por parte del Gobierno de
Neuquén, preocupado de no ahuyentar a potenciales inversores
para desarrollar hidrocarburos no convencionales en una
provincia que produce la mitad del gas natural de Argentina.	
    "Las inversiones de YPF en gas han bajado muchísimo porque
derivan ese dinero al petróleo. ¿Entonces qué hacemos con el
gas? Busquemos empresas de pequeño y mediano porte que sus
proyectos sean rentables en función de la dimensión de la
compañía", dijo a Reuters una fuente del Gobierno de Neuquén.	
    Las autoridades buscarían replicar las experiencias exitosas
de petroleras pequeñas locales , como Roch y Medanito
en la Patagonia, o buscar socios para YPF, como firmas
internacionales pequeñas o la empresa estatal Enarsa.	
     De todos modos, la estrategia sería insuficiente en un país
en el que la producción de gas viene cayendo desde el 2004 y la
de petróleo desde 1998.	
    En general, la producción está cayendo en la mayoría de las
áreas del país. Se escapan de la tendencia casos puntuales como
el área operada por Total Austral, Cuenca Marina Austral, en la
provincia de Tierra del Fuego, y Cerro Dragón, en Chubut,
operada por Pan American Energy, controlada por BP Plc
 .	
    Las reservas argentinas de crudo y gas natural cayeron 15 y
31 por ciento entre el 2007 y el 2010, respectivamente.	
    "Esto es algo que busca generar un impacto de corto plazo
pero no resuelve el problema. El problema de Argentina es que se
está invirtiendo muy poco en exploración hace muchos años, y con
estos precios las empresas van a seguir teniendo poco incentivo
para reponer producción", dijo una fuente del sector bajo
condición de anonimato.	
    "Con los precios a los actuales niveles las empresas tienen
poco incentivo a aumentar la producción", agregó la fuente en
referencia al control del Gobierno sobre los combustibles
producidos localmente.	
    Los límites de precios son vistos como el principal
obstáculo a proyectos de inversión de largo plazo como los que
deben llegar a Neuquén. Muchas de las decisiones dependerán de
cuánto Fernández y sus aliados provinciales quieran esperar en
su esfuerzo para mejorar los ingresos de sus distritos.	
    Fabiana Ríos, gobernadora de la provincia austral de Tierra
del Fuego, dijo que la disminución de los ingresos por regalías
petroleras que provoca la caída de la producción amenaza la
provisión de servicios básicos.	
    Por eso, criticó la estrategia de YPF. Es una "actitud
complicada que afecta directamente a todos los argentinos", dijo
Ríos a la agencia estatal de noticias Telam. "Está en riesgo la
matriz energética del país", concluyó.	
	
 (Con el reporte adicional de Magdalena Morales y Helen Popper,
Editado por Juan Lagorio)