7 de marzo de 2012 / 21:08 / hace 6 años

Enfermedad de Chávez, la nueva obsesión de los venezolanos

Por Mario Naranjo

CARACAS, 7 mar (Reuters) - Por teléfono, en la fila del banco o por internet, los venezolanos se debaten por conocer los últimos rumores sobre la enfermedad del presidente Hugo Chávez, la nueva obsesión nacional que crece a medida que la información oficial se encripta y las elecciones se aproximan.

Los tecnicismos médicos desplazaron de la agenda callejera a preocupaciones recurrentes como la inseguridad o la inflación y en cada esquina parecen florecer “expertos” en oncología que citan con precisión dudosa los escasos detalles conocidos sobre el diagnóstico y los tratamientos del cáncer que padece el líder socialista.

Chávez, de 57 años, aceptó la oferta de su mentor y aliado Fidel Castro y optó por tratar su dolencia bajo el estricto hermetismo que le garantiza Cuba, donde le extirparon dos tumores, le aplicaron quimioterapia y dijo que se sometería a radioterapia.

La elección por operarse en la isla de Gobierno comunista hizo poco para aplacar la febril ola de versiones que recorre Caracas, al igual que la falta de precisiones sobre su dolencia, a diferencia de lo que hicieron sus aliados Cristina Fernández en Argentina y el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, que mostraron partes médicos.

“Todos creen saberlo todo. Siempre después de que pasa algo todos son expertos en eso, ahora todos son médicos de cáncer ¿cómo es que se llaman? ¡Ah!, oncólogos, verdad”, comentó Rodrigo González, un taxista de 38 años, en medio de una maraña de autos, motos y bocinazos.

La enfermedad que aqueja al hombre fuerte de Venezuela, a la que Chávez se refiere con frecuentes alegorías sobre batallas y gestas militares, han sacado a la luz a un heterogéneo grupo de médicos y periodistas que se disputan la verdad sobre lo que pasa y alimentan el enrarecido ambiente político del país.

“La gente viene y habla de la salud, del diagnóstico, de que tiene un conocido que sabe la verdad sobre la salud de Chávez. Pero hay que manejar las cosas con cautela, no creer todo lo que se dice”, confesó Gregorio Cabezas, vendedor de ropa en el centro y quien dijo ser “chavista del alma, del corazón”.

Sin embargo, cuando se le recordó que Chávez aseguró a fines del 2011 que estaba curado del cáncer que se le detectó en junio, solamente espetó: “Hay que escuchar al comandante, él le dice la verdad a la gente, le habla en su idioma”.

Lo único que ha revelado el propio Chávez es que le extirparon en junio del 2011 un tumor cancerígeno del tamaño de una pelota de béisbol en la zona pélvica y que en la misma área fue operado la semana pasada para sacar otra pequeña lesión también maligna.

EPIDEMIA DE GURUS

Durante sus 13 años de Gobierno, el militar retirado ha monopolizado el tema de conversación en Venezuela.

A inicios de su mandato popularizó la palabra escuálidos para referirse a los críticos de su gestión y a finales del 2011 puso en boca de todos el término majunche, esta vez para descalificar a los candidatos que participaron en unas elecciones primarias de la oposición.

Y, a partir de su reciente recaída, tiene hablando a los casi 29 millones de venezolanos como especialistas en medicina.

“Nadie pensó que se iba a formar tal alboroto con la cuestión”, confesó en una entrevista televisada José Marquina, médico venezolano radicado en Miami que ha visto crecer su fama a raíz de que publicó en la red social Twitter algunos detalles sobre la dolencia de Chávez.

Irónicamente, muchas personas le recomiendan a este médico internista y confeso anticomunista pasar a cobrar su salario en el Ministerio de Comunicación por mantener informado al pueblo venezolano sobre la salud del líder.

Nelson Bocaranda, un periodista abiertamente opositor que maneja una página de rumores en internet, es seguido ahora por un extenso público que va desde amas de casa hasta tenedores de deuda venezolana.

Desde que se hizo pública la enfermedad de Chávez, su cuenta de Twitter, donde probó sus fuentes con aciertos de alto impacto, saltó de 100.000 seguidores a más de medio millón de lectores.

Mientras sortea atascos con su taxi en las calles de la capital venezolana, González intentó definir el clima en el que está inmerso el país petrolero sudamericano a siete meses de unas elecciones presidenciales que prometen final de bandera: “La gente anda como nerviosa, exaltada”, puntualizó. (Editado por Silene Ramírez)

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