RPT-ANALISIS-Mineras de Perú, en alerta energética

martes 21 de febrero de 2012 10:42 ART
 

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    * Para ver versión en PDF de esta nota: link.reuters.com/zub76s
    * Perú deberá invertir fuerte para satisfacer demanda de
minería
    * Déficit energía amenaza proyectos mineros y expansión
económica
    * Crece dependencia de generación de electricidad a gas
    * Sector minero busca generar propias fuentes de energía

    Por Patricia Vélez	
    LIMA, 21 feb (Reuters) - La falta de inversión y
planificación a largo plazo en el sistema eléctrico de Perú
amenazan con frustrar multimillonarios proyectos mineros,
vitales para asegurar el crecimiento económico del segundo
productor mundial de plata y cobre.	
    Perú debería invertir al menos 1.000 millones de dólares por
año, tomando en cuenta el actual crecimiento de la demanda
eléctrica, para extender su red eléctrica y alimentar el voraz
apetito de su industria minera, que tiene en carpeta planes por
unos 50.000 millones de dólares para las próximas décadas.	
    Sin medidas urgentes, los analistas creen que el país podría
sufrir en el 2017 la misma suerte que le tocó a Sudáfrica en el
2008 o a Chile tres años más tarde, cuando distintas crisis
energéticas afectaron a las mineras y dispararon los precios de
los metales.	
    Las demoras en la ejecución de los proyectos eléctricos y en
implementar normas clave, la falta de planes de largo plazo, un
sistema de distribución malo y un creciente rechazo social
tienen en duda a por lo menos media docena de planes en un
sector que genera el 60 por ciento de los ingresos externos del
país.	
    Cinco años puede parecer mucho tiempo, pero no lo es cuando
se trata de una represa hidroeléctrica o un gasoducto. 	
    "Somos terriblemente vulnerables" en materia energética,
dijo Carlos Gálvez, gerente financiero de Buenaventura,
la mayor productora de metales preciosos de Perú.	
    El reloj corre y la progresiva puesta en marcha de proyectos
mineros de alta demanda, sumada al creciente consumo de otras
industrias y de los hogares, puede hacer colapsar a una red que
trabaja al límite de su capacidad.	
    Las mineras globales dicen que esa vulnerabilidad es un
riesgo tangible en Perú, uno de los rincones menos explorados
del mundo en el que se cree que existen enormes yacimientos
mineros por descubrir.	
    La capacidad instalada creció apenas un 1 por ciento el año
pasado, mientras que la demanda aumentó cerca de un 10 por
ciento. Esto deja al colchón de la red eléctrica extremadamente
delgado, con una demanda de 5.000 megavatios que consume
rápidamente la potencia efectiva de 6,415 megavatios disponible
actualmente.	
    El ex ministro de Energía y Minas, Carlos Herrera, señaló el
peligro de la falta de un programa central, en una economía que
creció a tasas chinas en la última década y aspira a seguir
expandiéndose con fuerza.	
    "El sistema no tiene vigía, no existe nadie en todo el
sistema energético y en especial eléctrico que realice la
función de planeamiento global (...) El desarrollo que el país
está planeando tener, y que puede tener, realmente puede ser
frenado por falta de electricidad", dijo.	
    Consciente de los problemas del sector, el Gobierno del
presidente Ollanta Humala -quien asumió el 28 de julio- ha
pedido acelerar las inversiones eléctricas y lanzó una batería
de iniciativas para ponerse al frente de las obras.	
    Humala, un militar retirado de sesgo nacionalista, prometió
apurar las concesiones para la construcción de líneas de
transmisión, invertir en un gasoducto para alimentar de energía
al sur y fomentar la construcción de plantas hidroeléctricas.	
    "Hoy en día nuestra demanda está alrededor de los 5.000
megavatios, pero si nosotros como país queremos seguir creciendo
a tasas sobre 7 por ciento anuales implica que esa demanda se
podría duplicar cada 10 años", afirmó el actual ministro de
Energía y Minas, Jorge Merino.	
    Uno de los principales escollos es la demora en la
implementación de una ley que da más voz a las comunidades
indígenas frente al desarrollo de proyectos energéticos y
mineros, para aplacar los más de 200 conflictos sociales que
asolan a Perú.	
    La ley obliga a los inversores a negociar sus proyectos con
los poblados que se puedan ver afectados.	
    Y el problema es que muchos peruanos rechazan la extracción
de los vastos recursos naturales del país y la construcción de
proyectos eléctricos por el temor a quedarse sin sus tierras o
sin recursos hídricos para sus cultivos y ganado.	
    "Hemos dado instrucciones precisas aquí a nuestros
funcionarios de que tenemos que adelantar y acelerar las
conversaciones con las zonas donde tenemos que hacer las
consultas", dijo el ministro Merino.	
  
 	
    El actual Gobierno ya ha debido lidiar con el rechazo
popular al gigantesco proyecto de cobre y oro Minas Conga,
controlado por la minera estadounidense Newmont y Buenaventura,
que con 4.800 millones de dólares se convertiría en la mayor
inversión minera en la historia de Perú.	
    El conflicto plantea un dilema para Humala, que llegó al
poder gracias al apoyo de las comunidades rurales e indígenas
del país, y ahora debe buscar un equilibrio para atender los
reclamos de las comunidades y fomentar los proyectos mineros y
eléctricos.	
    	
    CASTILLO DE NAIPES	
    Por años, la nueva capacidad instalada eléctrica se ha
concentrado en el centro del país, pues es la única región hasta
donde llega el gas del rico yacimiento andino Camisea.	
    El norte y sur, que paradójicamente albergan la mayoría de
los proyectos mineros más prometedores, han estado huérfanos de
inversiones eléctricas de largo plazo.	
    Los bajos precios del gas en la década del 2000 desalentaron
la inversión en otras fuentes de generación, como la
hidroeléctrica, que tiene un alto potencial en Perú, haciendo
que la matriz energética sea cada vez más dependiente de ese
hidrocarburo.	
    "Estamos no solamente generando (electricidad) limitados al
gas, estamos centralizados en un solo tubo de gas", dijo Gálvez,
de Buenaventura.	
    En unos pocos años, el 50 por ciento de la generación de
electricidad en Perú derivaría del gas natural. Las plantas que
lo procesarán fueron o están siendo construidas casi todas en
Chilca, una localidad del sur de Lima.	
    "No se está progresando con un tubo de gas que debiera estar
llegando a las costas en el sur y que debiera estar justificando
la instalación de plantas de generación en el sur", agregó
Gálvez.	
    El norte y el sur peruano tienen luz principalmente gracias
a líneas de transmisión, que demandan inversiones que 	
podrían demorarse aún más por la ley de consulta a comunidades
indígenas.	
    Actualmente hay una decena de planes para construir plantas
termoeléctricas y líneas de transmisión para hacer frente a una
demanda de electricidad que aumentaría cerca de un 8 por ciento
en 2012, según el Comité de Operación Económica Nacional (COES).	
    Si bien algunas centrales están encaminadas, varias líneas
de transmisión están demoradas porque los reguladores no otorgan
las concesiones hasta que se reglamenten la consulta a los
pobladores, explicó César Butrón, presidente del directorio del
COES.	
    Chile, el mayor productor mundial de cobre, es un ejemplo de
lo que podría pasarle a Perú si no acelera y eleva las
inversiones en el sector eléctrico.	
    Varios yacimientos en el centro-sur del país han sufrido
apagones en los últimos años por fallas en el sistema eléctrico
que opera al límite.	
    Allí, el presidente ejecutivo de la estatal cuprífera
Codelco, Diego Hernández, advirtió que algunos proyectos mineros
podrían retrasarse debido a que la entrada de nuevas iniciativas
eléctricas tardarían más de lo estimado.	
    Y los planes de generación hidráulica y termoeléctrica
también están en duda por el fuerte rechazo de comunidades y
ambientalistas.	
	
    ¿MAS ALLA DEL 2017?	
    Perú podría respirar aliviado una vez que operen las
centrales termoeléctricas y líneas de transmisión previstas
hasta el 2016.	
    Pero el oxígeno duraría apenas unos cinco años, lo que
planteará una gran interrogante a los proyectos mineros que
prevén entrar en funcionamiento después de esa fecha, así como
al planeamiento de planes futuros en ese sector.	
    "Se necesitan entre 400 y 500 megavatios nuevos al año y eso
está cubierto hasta el 2017, porque hay varios proyectos en
marcha que van a cubrir hasta el 2017, más allá de eso no hay
nada", enfatizó Butrón.	
    La situación tiene en alerta a las mineras, cuyos nuevos
proyectos ayudarán a contrarrestar el declive en las leyes de
los minerales -o el grado de pureza en que se halla el mineral
en la roca de un yacimiento- y el agotamiento de las reservas
que han hecho mella en la producción de metales peruana.	
    Para algunas mineras clave, como Buenaventura, el panorama
de aquí al 2017 ya es algo sombrío.	
    "Si usted pone Conga, pone Michiquillay, pone La Granja, eso
inmediatamente significa un incremento de 500 megavatios en la
demanda en el norte", explicó Gálvez mencionando algunos de los
planes del sector.	
    "Y si pone la ampliación de Cerro Verde, la de Toquepala y
pone Las Bambas, Tía María, allí tendría otros 500 megavatios"
en el sur peruano, agregó.	
    Esos proyectos, que serán desarrollados por mineras de talla
mundial como Xstrata, Freeport-McMoRan, Newmont
 y Southern Copper, entre otras, entrarían en
funcionamiento entre el 2012 y 2016, según el más reciente
cronograma del Ministerio de Energía y Minas.	
    Las mineras no se han quedado cruzadas de brazos y planean o
ya comenzaron a generar parte de la electricidad que consumen
sus yacimientos.	
    La productora de plata y zinc Volcan construyó
una pequeña hidroeléctrica de 13 megavatios y tiene planes de
edificar cuatro más para agregar unos 250 megavatios. La firma
genera el 15 por ciento de su requerimiento eléctrico y tiene
tres contratos con Electroperú que vencen en diciembre del 2017.	
    "En caso de una interrupción o falla de algunas de nuestras
fuentes de electricidad o en las líneas de transmisión o en
cualquier parte de la red no podemos garantizar que tendremos
acceso a otras fuentes de energía a los mismos precios y
condiciones", dijo recientemente la minera.	
    "Esto podría afectar material y adversamente nuestros
resultados operativos y tener un efecto adverso en nuestro
negocio, condiciones financieras y resultado de operaciones",
agregó en un texto enviado al regulador del mercado de valores.	
    Southern Copper, una de las principales cupríferas del mundo
controlada por Grupo México , también genera parte de la energía
en sus operaciones en el sur del país.	
    Y Buenaventura está construyendo una hidroeléctrica en el
centro de Perú que abastecerá con 90 megavatios sus operaciones
directas.	
    No obstante, Gálvez aclaró que esta opción no es una
solución definitiva. En caso de una emergencia que obligue a
racionar la electricidad, la energía de las plantas que
construyen las mineras será redirigida al sistema nacional.	
    El año pasado, un breve racionamiento de energía en el norte
de Perú fue paliado en parte con compras por parte del Estado
peruano al vecino Ecuador.	
    Cuando eso ocurre, el costo del megavatio/hora puede
dispararse a 300 dólares, desde 50 dólares, explicó el ex
ministro Herrera.	
    El ministro Merino afirmó que el Gobierno pondrá en la lista
de prioridades la construcción de hidroeléctricas -Perú tiene
una capacidad instalada potencial hidro de unos 60.000
megavatios-, especialmente en el nororiente donde hay un
potencial de unos 12.000 megavatios.	
    El Gobierno anunció, además, que entrará con una
participación del 20 por ciento, a través de la estatal
Petroperú, en un plan de 4.000 millones de dólares de la
brasileña Odebrecht y la estadounidense Conduit para construir
un demorado gasoducto hasta el sur peruano.	
    Y dijo que apurará las concesiones para la construcción de
líneas de transmisión y que revivirá los planes para la
edificación de hidroeléctricas a través de la también estatal
Electroperú.	
    Aún así, la ecuación eléctrica de Perú es complicada.	
El arranque en el 2000 del proyecto Camisea -liderado por la
argentina Pluspetrol y conformado además por la española
Repsol-YPF y la estadounidense Hunt Oil, entre otras- así como
el inicio del ducto que llega a la costa central dirigieron las
inversiones eléctricas a un solo lugar: Chilca, una zona ubicada
unos 65 kilómetros al sur de la ciudad de Lima.	
    En ese polo energético, la empresa Kallpa está desarrollando
una turbina de ciclo combinado de 400 millones de dólares que
entraría en operación en el primer semestre de este año y que se
sumará a otras tres turbinas de ciclo simple existentes. La
capacidad de esas turbinas será de 850 megavatios.	
    Entre otros planes, Enersur -del grupo francés GDF Suez
 - construye una turbina de ciclo combinado de unos 300
millones de dólares que sería puesta en marcha en el 2013 y que
con otras tres turbinas de ciclo simple llevaría la capacidad
total a 800 megavatios.	
    Luego de que una empresa generadora erige una central debe
ir a comprar el gas a la selva donde está el campo Camisea y
pagarle a un transportista para que lleve el hidrocarburo hasta
la costa.	
    El único proyecto con reservas y capacidad de transporte
garantizadas es el de exportación de gas natural licuado
inaugurado en el 2010, explicó el ex ministro Herrera.	
    Para llevar la electricidad al resto del país lo que se ha
hecho principalmente es "enmallar" al norte y sur con líneas de
transmisión, pero las trabas abundan.	
    En esas zonas no hay gasoductos tendidos porque las empresas
no quieren construirlos hasta no tener garantizada la demanda, y
las generadoras esperan que se instale una tubería como
condición para edificar una central.	
    Esto ha ayudado a que las líneas de transporte de energía se
sobrecarguen y lleguen al límite de su capacidad, dijo Butrón
del COES.	
    "Ya no hay reserva (...) Un sistema, al igual que un partido
de fútbol, necesita una banca de suplentes, entonces si falla la
línea no hay nada más en el sur que supla lo que la línea
transportaba", precisó Butrón.	
    Los problemas siguen. Una línea de transmisión que debía
llevar electricidad desde la zona andina de Cusco hasta
Arequipa, en el sur, no ha recibido la concesión definitiva por
la falta de reglamentación de las consultas a los pobladores.	
Asimismo, la zona por la que debe pasar esta línea fue declarada
reserva natural, complicando más su construcción.	
    	
    IMPULSO O LETARGO	
    La economía peruana ha sido en la región una de las más
resistentes a las turbulencias financieras, en parte debido al
fuerte flujo de inversiones hacia un país que crecería de un 5 a
un 5,5 por ciento en el 2012.	
    Los potenciales problemas en el sector eléctrico ya tienen
en alerta a los inversores, especialmente a los mineros.	
    "Queremos una decisión política rápida para que estos
proyectos continúen, si no continúan sí podríamos eventualmente
tener algunas interrupciones y algunos de otra envergadura como
los mineros podrían no entrar en las fechas", dijo Pedro
Martínez, presidente de la privada Sociedad de Minería, Energía
y Petróleo de Perú.	
    Martínez detalló que en el sector eléctrico hay unos seis
proyectos retrasados, mientras que en el de hidrocarburos hay 18
contratos de exploración y dos de explotación demorados.	
    Perú corre contrarreloj para reforzar y diversificar una
aletargada red eléctrica que deberá alumbrar los planes del
sector que más ingresos externos le genera al país. Lograr
acuerdos entre Gobierno, inversores y pobladores será clave para
que estos proyectos no queden en penumbras.	
    "Si no se resuelven estas dificultades ambientales,
sociales, políticas y regulatorias (...) en el 2017 y 2018 vamos
a estar nuevamente con los mismos problemas", dijo Butrón, del
COES.	
	
 (Reporte de Patricia Vélez; reporte adicional de Marco Aquino y
Caroline Stauffer en Lima y de Fabián Cambero en Santiago.
Editado por Marco Aquino, Juan Lagorio, César Illiano y Damián
Wroclavsky)