3 de febrero de 2012 / 19:08 / hace 6 años

Tormentas no logran cubrir área sojera Argentina tras sequía

* Campos deben recuperarse de sequía diciembre y enero

* Argentina, mayor productor mundial de harina y aceite soja

* Maíz sufrió más impacto por sequía que la soja

Por Hugh Bronstein

BUENOS AIRES, 3 feb (Reuters) - Los analistas agrícolas de Buenos Aires se durmieron en la noche del jueves bajo el tranquilizante murmullo de la lluvia, pero al despertar descubrieron que la tormenta no había llegado a gran parte de la región sojera que más necesitaba agua tras una larga sequía.

El diluvio inundó las calles y las anchas avenidas de la capital argentina, generando embotellamientos y problemas en el servicio de metro, aunque algunas áreas de soja, que recientemente habían recibido otras lluvias, apenas recibieron precipitaciones.

El país sudamericano -que se vio golpeado por la falta de lluvias durante diciembre y el principio de enero- provee casi la mitad de los suministros mundiales de harina de soja, usada para forraje, y aceite de la oleaginosa, que sirve para cocinar y como insumo para el vigoroso sector del biodiésel.

Las exportaciones argentinas de granos de soja, una importante fuente de proteínas en un mundo que demanda cada vez más alimentos, representan cerca del 12 por ciento de la oferta global.

La población mundial crecería hasta alcanzar los 9.000 millones de personas en el 2050, cuando la demanda para alimentacion humana y animal casi se duplicará, según datos de las Naciones Unidas. Argentina y sus vastos campos fértiles resultarán clave para satisfacer esa demanda.

Pero las tres principales provincias sojeras del país -Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe- fueron castigadas en los últimos meses por una escasez de lluvias y altas temperaturas que castigaron a los cultivos, principalmente al maíz.

"La humedad del suelo en el centro del cinturón agrícola continúa por debajo de los niveles normales", dijo Tomás Parenti, un ingeniero agrónomo de la Bolsa de Comercio de Rosario.

La escasez de precipitaciones no es una buena noticia para los agricultores ni para el Gobierno ni para sus acreedores.

Los impuestos a la exportación de soja representan cerca del 5 por ciento de los ingresos del Estado argentino. Los granos también son una importante fuente de divisas para las reservas de dólares, que el Gobierno utiliza para efectuar pagos de deuda y para intervenir en el mercado de cambio para sostener al peso.

LLUVIAS DISPARES

"Estamos esperando lluvias aisladas durante el fin de semana, pero las expectativas no son altas en términos de ver el final de los efectos de la sequía", explicó Parenti.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires se mostró más optimista, al afirmar el jueves que las lluvias que se registraron en las últimas dos semanas fueron más abundantes que lo esperado y que deberían ayudar a la región agrícola a recuperarse.

El estatal Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) dijo el viernes que las lluvias de la víspera, que en general fueron de entre 5 y 25 milímetros, cayeron sobre la región oriental y boreal de la provincia de Buenos Aires.

La Bolsa de Rosario prevé que la cosecha argentina de soja de la campaña 2011/12 llegue a 49,5 millones de toneladas, frente a los 50,3 millones de toneladas de la temporada previa. Pero la estimación para el ciclo actual podría caer, dependiendo de la intensidad de las lluvias durante las próximas semanas.

En tanto, los pronósticos de producción de maíz han sido recortados desde un rango inicial de 28-30 millones de toneladas a un nivel inferior al récord de 23 millones de toneladas de la temporada anterior.

El país austral es el segundo exportador mundial de maíz, detrás de Estados Unidos. La sequía disipó las esperanzas de que Argentina pudiera compensar en la oferta global una cosecha pobre en la nación norteamericana.

El maíz argentino sufrió más que la soja debido a que su período clave de floración es más corto y delicado. Las altas temperaturas de diciembre e inicios de enero, agravadas por un recorte de las lluvias como consecuencia del fenómeno La Niña, destruyeron muchas plantas recién brotadas.

"Algunas partes de la región pampreana no recibieron ningún beneficio de esta reciente ola de lluvias y se mantienen relativamente secas", dijo Patrice Lannou, un productor ganadero con 600 hectáreas en las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos. "Las tormentas no fueron suficientes para compensar el déficit de agua que dejó la sequía", agregó. (Traducido al español por Maximiliano Rizzi; editado por Nicolás Misculin)

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