El Papa dice "nunca más" a tragedias como el genocidio armenio

sábado 25 de junio de 2016 11:36 ART
 

Por Margarita Antidze y Philip Pullella

YEREVAN, 25 jun (Reuters) - El Papa Francisco rindió un sentido homenaje el sábado a los 1,5 millones de armenios masacrados en 1915, en un evento que ha calificado como genocidio despertando profunda molestia en Turquía.

Francisco, en su segundo día en Armenia, realizó una visita al "Memorial y Museo del Genocidio" de Tzitzernakaberd, una torre de granito con una llama eterna sobre una colina desde la que se puede observar la capital armenia.

En ese lugar, visiblemente conmovido, participó en un servicio religioso junto al presidente Serzh Sarksyan y líderes de la Iglesia Apostólica Armenia.

"Aquí rezo, con dolor en mi corazón, para que nunca más haya tragedias como estas, para que la humanidad no olvide y sepa cómo derrotar el mal con el bien", escribió el Papa en el libro de saludos en italiano.

El viernes en la noche, en un discurso al presidente, integrantes del Gobierno y diplomáticos, Francisco se salió de su discurso y usó la palabra "genocidio", una descripción que enfureció a Turquía cuando fue pronunciada por el Sumo Pontífice hace un año.

Hasta la mañana del sábado, no se había generado una reacción oficial de Turquía, que el año pasado llamó a su embajador en el Vaticano después de que el Papa utilizó la palabra "genocidio". El embajador estuvo alejado por 10 meses.

Turquía acepta que muchos cristianos armenios que vivían en el Imperio Otomano murieron en los enfrentamientos con las fuerzas otomanas durante la Primera Guerra Mundial, pero discrepa en las cifras y niega que las muertes hayan sido orquestadas sistemáticamente y que constituyan un genocidio.

"No hay razón para no usar esta palabra en este caso", dijo el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, a periodistas en la noche del viernes. "La realidad es clara y nosotros nunca negamos la realidad".

En la ceremonia del sábado, Francisco habló con descendientes de armenios huérfanos que fueron recibidos en la residencia de verano papal en el sur de Roma en el inicio del siglo XX. (Escrito por Philip Pullella; Editado en español por Gabriela Donoso)