Víctimas australianas de abusos por parte de sacerdotes vuelven decepcionadas por no reunirse con el Papa

domingo 6 de marzo de 2016 10:36 ART
 

SÍDNEY, 6 mar (Reuters) - Víctimas australianas de abuso sexual de menores dentro de la Iglesia Católica volvieron a casa el domingo decepcionadas por no haberse reunido con el Papa Francisco y disconformes con las evidencias que entregó un alto funcionario del Vaticano en una investigación sobre el tema.

El Vaticano dijo que no concedió una audiencia al grupo de alrededor de 15 víctimas de abuso porque no habían realizado la solicitud a través de los canales apropiados cuando estaban en Roma para observar el testimonio del cardenal George Pell.

Pell, que ahora es el tesorero del Vaticano, se convirtió en el funcionario vaticano de más alto rango en prestar testimonio sobre el tema de abusos sistemáticos dentro de la Iglesia.

"El simple hecho es que el Papa se lo pierde", comentó el sobreviviente de abusos David Ridsdale a periodistas en el aeropuerto de Melbourne sobre no haberse podido reunir con el Sumo Pontífice, según Associated Press en Australia. "Él se lo perdió. No nosotros", agregó.

Ridsdale y otros sobrevivientes viajaron a Roma para observar el testimonio de Pell, entregado a través de una videoconferencia debido a que una afección cardiaca le impidió viajar a Sídney.

Ridsdale, que fue abusado por su tío sacerdote, Gerald Ridsdale, afirmó que las víctimas habían enviado su solicitud por fax a la Prefectura de la Casa Pontificia por consejo de colaboradores de Pell.

Al cardenal se le preguntó específicamente si sabía de la existencia de sacerdotes pedófilos activos en la ciudad de Ballarat, en el estado australiano de Victoria, y en las regiones aledañas. Eso incluía a Ridsdale, que fue condenado por 138 cargos contra más de 50 niños en Australia.

Aunque los grupos de víctimas han rechazado las respuestas de Pell por considerarlas inadecuadas, el portavoz jefe del Vaticano, Federico Lombardi, emitió un comunicado respaldando al cardenal.

Pell dijo a los investigadores que la Iglesia había cometido "errores enormes" y había hecho elecciones "catastróficas" al rehusarse a creerle a los niños abusados, cambiando a los sacerdotes abusadores de parroquia en parroquia y dependiendo excesivamente en el consejo de sacerdotes para resolver el problema. (Reporte de Peter Gosnell. Editado en español por Patricio Abusleme)