Candidatos ponen la mira en la provincia que definiría la elección presidencial argentina

miércoles 21 de octubre de 2015 18:05 ART
 

Por Maximiliano Rizzi
    BUENOS AIRES, 21 oct (Reuters) - Los dos principales
candidatos presidenciales de Argentina lanzaron toda su
artillería en la provincia de Córdoba para lograr los votos del
peronismo disidente, que podrían decidir si el próximo
mandatario se consagrará este fin de semana o en un balotaje en
noviembre.
    En la provincia, ubicada en el corazón del país, vive el 10
por ciento de los votantes argentinos. Y el precandidato que era
el favorito de los cordobeses, un peronista opositor, está fuera
de la pugna tras haber perdido las internas a nivel nacional.
    Por eso el oficialista Daniel Scioli -un peronista que según
los sondeos está al borde de una victoria en primera vuelta- y
su mayor rival, el liberal Mauricio Macri, pelean en la recta
final por esos votos huérfanos que podrían inclinar la balanza.
    "Es tal vez el botín de votos más grande que quedó vacante
desde las primarias", dijo a Reuters una fuente del equipo de
Macri, que cerrará el jueves su campaña con un masivo acto en la
capital de Córdoba, la segunda mayor provincia de Argentina.
    Casi un tercio de los cordobeses votó en las primarias de
agosto a José Manuel De la Sota, que fue vencido en la arena
nacional por el diputado Sergio Massa para la candidatura
presidencial. 
    Aunque De la Sota ha dado su expreso respaldo a Massa, los
expertos no creen que todo el caudal de votos del gobernador
cordobés vaya para el candidato que va tercero en las encuestas.
    "El clima que se vive acá es que está muy pareja la cosa. Se
habla mucho entre Macri y Scioli", dijo Gerardo Santillán, un
estudiante de 33 años que vive en la capital cordobesa.
    Scioli está cerca de lograr la combinación del 40 por ciento
de los votos totales y una diferencia de al menos 10 puntos
sobre su escolta Macri, algo indispensable para consagrarse en
la primera vuelta del próximo domingo. Pero aún nada está dicho.
    Una fuente del equipo de Macri dijo que cree que podrían
llegar a seducir entre un 35 y un 40 por ciento de los electores
que votaron a De la Sota, lo que representaría alrededor de 1
punto porcentual a nivel nacional. 
    Macri, alcalde de la ciudad de Buenos Aires que tiene entre
un 25 y un 27 por ciento de las preferencias, se ha lanzado a la
caza de votos de peronistas desencantados para revertir su caída
en los sondeos y forzar un balotaje el 22 de noviembre en el que
tendría posibilidades. Pero los analistas dicen que el candidato
está teniendo dificultades para ser convincente. 
    "El voto de De la Sota es más afín, sobre todo en Córdoba, a
Cambiemos (Macri) que al Frente Para la Victoria (Scioli)", dijo
Mariel Fornoni, directora de la consultora Management & Fit.
    En su intento por evitar el balotaje, el oficialista Scioli
viajó varias veces a Córdoba en las últimas semanas y el
miércoles se reunió allí con políticos y gremialistas. 
    Su entorno cree que allí podría conquistar parte de los
sufragios que necesita para asegurarse el 40 por ciento a nivel
nacional y la coronación en primera vuelta. 
    "Si sos peronista, tenés que votar al peronismo", dijo una
fuente del equipo de campaña de Scioli que pidió no citar su
nombre. 
    "Scioli cree que va a haber votantes de De la Sota que
quizás recapacitaron y ahora vayan con el Frente Para la
Victoria, ante la alternativa de Macri, que es la antítesis del
peronismo", agregó.
    En las últimas semanas los dos mayores aspirantes a la
presidencia redoblaron su campaña en Córdoba, sobre todo
recurriendo a llamados telefónicos proselitistas. Macri incluso
ha lanzado propagandas por el popular servicio de mensajería
WhatsApp.
    Según la mayoría de los sondeos, Scioli lleva una ventaja
suficiente sobre Macri, pero las encuestas difieren sobre si
superaría o no la decisiva barrera de los 40 puntos. 
    "En esta elección son tan finitas las diferencias que 1 o 2
puntos no son menores. Cada puntito se pelea mucho", dijo el
analista Roberto Bacman.

 (Editado por Pablo Garibian)