Se desvanecen las esperanzas de justicia en la mutual judía que sufrió atentado en Argentina

martes 3 de febrero de 2015 20:49 ART
 

Por Brian Winter

BUENOS AIRES, 3 feb (Reuters) - Anita Weinstein estaba en el segundo piso de un centro comunitario judío en Buenos Aires el 18 de julio de 1994 cuando el techo y las paredes colapsaron por el estallido de un coche bomba afuera.

Desorientada y aterrorizada por los gritos y la repentina oscuridad logró bajar por los escombros y llamar a su hija para decirle que estaba bien.

Las emociones de ese día volvieron rápidamente hace dos semanas, cuando su hija la llamó con la noticia de que Alberto Nisman, el fiscal que investigaba el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), había sido encontrado en su departamento de Buenos Aires con un disparo en la sien.

"Fue la misma falta de comprensión, como si mi cabeza estuviera en un lugar y mi cuerpo en otro", dijo Weinstein. "Y luego, una vez que pasó, el mismo miedo de que nunca sepamos lo que ocurrió realmente".

Los sobrevivientes del atentado a la AMIA y muchos otros argentinos están perdiendo las esperanzas de que la muerte de Nisman o el ataque de 1994 se esclarezcan alguna vez, apuntando al comportamiento muchas veces errático del Gobierno y una larga historia en el país de oscuros crímenes políticos que terminan sin castigo.

Muchos en la AMIA, que fue reconstruida, se refieren a Nisman como "la muerte 86", aludiendo a las 85 víctimas que fallecieron en lo que fue considerado el peor atentado a un objetivo judío desde la Segunda Guerra Mundial, y a la propia dedicación del fiscal a la causa.

Nisman pasó casi una década construyendo un caso que acusaba a Irán de estar detrás de la bomba a la AMIA, algo que ese país ha negado firmemente.

Apenas unos días antes de que fuera hallado muerto el 18 de enero, Nisman acusó a la presidenta Cristina Fernández de tratar de obstaculizar su investigación para recibir favores económicos de Irán.   Continuación...