30 de enero de 2015 / 20:00 / en 3 años

Presidenta argentina Fernández, golpeada por misteriosa muerte de fiscal en año electoral

Por Richard Lough

BUENOS AIRES, 30 ene (Reuters) - La presidenta Cristina Fernández resultará golpeada por el caso de la sospechosa muerte de un fiscal argentino, que la había denunciado por tratar de encubrir la supuesta participación de Irán en un sangriento atentado de hace veinte años en la capital argentina.

Si bien Fernández no puede presentarse a las elecciones presidenciales de octubre debido a que ya cumplió el máximo de dos mandatos consecutivos, el impacto de la muerte de Alberto Nisman -un caso que conmocionó a la sociedad argentina- afectará la credibilidad del Gobierno en su tramo final al poder y a un eventual candidato oficial a la sucesión.

“Esto nos puede afectar mucho”, dijo un funcionario cercano al área de Presidencia, bajo condición de anonimato. “Pero aún tenemos dudas sobre el alcance que va a tener”, añadió.

Tras conocerse la muerte de Nisman -quien investigó por más de una década el ataque que mató a 85 personas en la mutual israelita AMIA en 1994- la presidenta Fernández se resguardó en su residencia oficial durante una semana antes de hablar en público acerca del caso.

Y cuando finalmente habló a la población, a los argentinos les quedó bastante claro quién era la víctima para la mandataria.

No era Nisman, el fiscal cuyo cuerpo fue encontrado en un charco de sangre con una bala en la cabeza un día antes de que revelara detalles de su denuncia.

Se trataba de ella misma, el blanco de una oscura trama de desprestigo orquestada por agentes rebeldes desplazados recientemente de una agencia de inteligencia que no actuó en línea con los intereses del país.

“Hace 21 años del atentado y hoy alguien pretendió con una denuncia sin fundamentos que nosotros queríamos desviar la investigación y ocultar a los iraníes”, dijo Fernández, vestida completamente de blanco y sentada en una silla de ruedas, en su mensaje de una hora transmitido por televisión.

“Que digan lo que quieran, que hagan las denuncias que quieran, que los jueces me citen, que los fiscales me denuncien, no me interesa. Pero no me van a hacer mover un centímetro de lo que siempre he pensado”, añadió.

ELECCIONES 2015

La muerte de Nisman ha desatado una de las mayores crisis políticas de los siete años en que Fernández ha estado en el poder y podría impulsar las chances de la oposición de cara a los comicios de este año.

“Este caso fortalecería la inclinación de la sociedad hacia un cambio (de Gobierno) en las elecciones de este año”, dijo Ignacio Labaqui, analista político para Medley Global Advisors, y agregó que “afecta negativamente las chances de cualquier aspirante presidencial oficialista para atraer votos independientes.”

El caso suma presión a un Gobierno de centro izquierda ya golpeado por un default parcial de deuda externa y un estancamiento de la economía.

Antes de su aparición en público, Fernández -que se estaba recuperando de una fractura de tobillo en su residencia- escribió un largo artículo en Facebook donde dudó que el propio Nisman hubiera acabado con su vida. Días después, escribió que creía que no se había tratado de un suicidio.

Esas inconsistencias favorecieron la propagación de teorías conspirativas, incluso algunas que apuntan hacia ella misma.

Una encuesta de la consultora local Management & Fit mostró que el 63 por ciento de los consultados creía que la imagen de Cristina resultaría significativamente debilitada.

El día siguiente a la muerte de Nisman, manifestantes realizaron una protesta en el exterior de la residencia presidencial. Algunos golpearon las puertas gritando “asesina”.

“Ella no tiene el hábito de reconocer sus errores, ya sea con Nisman o con la inflación”, dijo Roberto Lavagna, un actual opositor y ex ministro de economía durante la gestión del fallecido esposo y predecesor de Fernández, Néstor Kirchner.

Las misteriosas circunstancias de la muerte del fiscal reavivaron el debate sobre las oscuras relaciones entre el Gobierno, los servicios de inteligencia y el poder judicial, al punto de que Fernández anunció la disolución de la agencia de espías y su reemplazo por un nueva entidad con más transparencia.

La movida oficial ha despertado escepticismo en la oposición, que arguye que Fernández busca entregar el control de la nueva agencia de inteligencia a funcionarios leales.

“Ella (por la mandataria) tiene el control del Congreso y a partir de ahí hace lo que quiere”, dijo Federico Pinedo, jefe del bloque de diputados del partido de centro derecha PRO. (Reporte adicional de Sarah Marsh, Nicolás Misculin y Brian Winter; Traducida al español por Maximiliano Rizzi)

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below