5 de noviembre de 2014 / 23:59 / hace 3 años

Tenedores bonos Par de Argentina buscan agruparse para controlar aceleración de pagos: IFR

NUEVA YORK, 5 nov (Reuters) - Tenedores de bonos argentinos Par, que cayeron en cesación de pagos a finales de octubre, están agrupándose para aumentar su poder de presión al usar la amenaza de una posible aceleración de pagos.

Alrededor de una docena de fondos de inversión han mantenido conversaciones con la firma estadounidense de Chicago Kirkland & Ellis, dijeron fuentes a IFR, un servicio de información financiera de Thomson Reuters.

Los acreedores -que no pudieron cobrar un vencimiento de intereses del bono por un bloqueo que la justicia estadounidense impuso a Argentina- están buscando reunir a tenedores del 50 por ciento de una serie de bonos del país sudamericano, lo que les permitiría iniciar y eventualmente revertir una aceleración.

Si se reúnen bonistas que representen el 25 por ciento de una misma serie de títulos, podrían demandar una aceleración -la cancelación inmediata y anticipada del valor nominal del bono más sus intereses- pero en ese caso no podrían volver atrás con la medida, una vez iniciada.

Sin embargo, abogados, analistas e inversores afirman que una aceleración sería un camino riesgoso para negociar con Argentina, que en julio cayó en su segundo default en 12 años luego de haber perdido una batalla judicial con fondos de cobertura que la demandaron en Estados Unidos.

Una movida como esa agregaría incertidumbre al litigio de Argentina con esos fondos, liderados por Elliott Management y conocidos como ‘holdouts’, que rechazaron dos canjes de deuda y reclaman el pago de 1.330 millones de dólares más intereses por sus bonos.

Un juez estadounidense falló a su favor e impidió al país austral realizar pagos de deuda hasta que no compense a esos acreedores impagos, lo que llevó a la nación a un nuevo default. Argentina afirma que no puede brindar a esos fondos mejores términos que aquellos ofrecidos en sus reestructuraciones.

“Cualquiera que acelere está metiéndose en el mismo problema que tiene Elliott”, dijo un tenedor de bonos Par que no participó en las discusiones para formar un bloque.

“Nadie pierde ningún derecho por no pedir una aceleración”, añadió.

INVERSORES UNIDOS

Fuentes dijeron que los inversores aún deben crear un comité formal o decidir que la aceleración es el camino adecuado para seguir.

Pero esa opción podría tener sentido para los tenedores de bonos Par, que están operando a cerca de la mitad de su valor nominal, muy por debajo de los títulos Discount -los primeros bonos en caer en default en julio-, que están cotizando a cerca del 90 por ciento de su valor.

Debido a ese diferencial, los bonistas con Par en su poder enfrentan una menor caída del precio en el caso de una liquidación y una mayor compensación si una aceleración resulta exitosa.

“Somos conscientes de que hay alguna gente que está tratando de reunir a un grupo suficientemente grande como para acelerar y luego ‘desacelerar’”, dijo otro tenedor de bonos Par.

De acuerdo con los contratos de los títulos de Argentina, una aceleración de pagos requiere el apoyo de inversores que tengan al menos el 25 por ciento del valor nominal total de una serie de bonos.

Pero para revertir el proceso -lo que se conoce como “desaceleración”- una vez que se haya cancelado los cupones e intereses impagos se requiere una congregación de bonistas que representen el 50 por ciento del total.

“La única razón por la cual (tenedores de bonos Par) están sentados en la mesa de negociaciones es porque ellos amenazan con una aceleración”, afirmó un inversor que cuenta con títulos argentinos reestructurados.

JUGANDO CON FUEGO

Sin embargo, la amenaza de una aceleración difícilmente eleve la apuesta, mientras que podría dejar a los acreedores frente a un costoso y extenso litigio judicial sin resultados asegurados.

“Creemos que la relación costo-beneficio de la aceleración es desfavorable para los inversores”, escribió esta semana Robert Tancsa, analista de Morgan Stanley, en una nota a sus clientes.

“Incrementaría los riesgos sobre un resultado positivo para el problema con los holdouts”, agregó.

Un amplio número de inversores claramente aún está de acuerdo con esta postura, por lo que muchos permanecen al margen de las discusiones en pos de una aceleración. Al menos por ahora.

Las esperanzas apuntan a que Argentina eventualmente alcance un acuerdo con los fondos de cobertura a principios del año próximo, tras la expiración de la cláusula RUFO, que impide al país ofrecer mejores condiciones de pago a los ‘holdouts’ que aquellas incluidas en sus canjes de deuda.

Si eso no ocurre, un acuerdo podría llegar en 2016, cuando un nuevo Gobierno asuma el poder en el país sudamericano.

“Mi impresión es que más que nada están tratando de subir la temperatura en Argentina para que arregle con los holdouts, porque están viendo a un Gobierno que no muestra ningún avance en el tema”, dijo un abogado cercano a la situación pero que no está involucrado en las charlas sobre una aceleración.

“Están jugando con fuego. Una vez que pidan la aceleración, no tengo confianza en que sean capaces de controlar el proceso”, añadió la fuente. (Reporte de Davide Scigliuzzo; Editado en español por Maximiliano Rizzi/MAnuel Farías)

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