En Brasil, nueva ruta a través de Amazonia ofrece alivio a exportadores de granos

miércoles 16 de octubre de 2013 13:15 ART
 

Por Gustavo Bonato y Caroline Stauffer

SAO PAULO, 16 oct (Reuters) - Brasil exportará el próximo año tres millones más de toneladas de soja y maíz desde puertos en el norte del país, a medida que el anhelado sueño de un atajo a través de la Amazonia se vuelve realidad.

Al conectar el cinturón productor de soja del estado de Mato Grosso con dos puertos del norte del país, la carretera BR-163 reducirá los elevadísimos costos del transporte de granos y ofrecerá un pequeño respiro a los congestionados puertos del sur.

En uno de los puertos del norte hay un nuevo terminal de la operadora global de materias primas Bunge. En el otro, una instalación administrada por su rival Cargill, que prevé cuadruplicar sus exportaciones desde la zona en los próximo años.

Ambas empresas tendrán más competencia en los próximos años, a medida que otras compañías hacen planes para construir más terminales a lo largo de los ríos navegables del norte, usando una mezcla de carreteras y barcazas para llevar la creciente producción brasileña a los mercados globales.

Por el momento, la carretera de 1.385 kilómetros -un proyecto atrasadísimo- ofrece apenas un poco de alivio. Algunos trechos en el estado norteño de Pará demorarán todavía años en ser pavimentados. La pista ya tiene enormes baches que desafían incluso a los camioneros habituados a las precarias carreteras brasileñas.

Pero es considerada transitable y por primera vez en años la saturada red de transporte de Brasil tiene algo que festejar. En la próxima década, el Gobierno espera que las inversiones privadas en terminales portuarias, carreteras y vías navegables revolucionen la mala infraestructura del país.

"Hemos estado exportando por la ruta equivocada hacia Santos y Paranagua", dijo Carlos Favaro, presidente de la asociación de productores de soja de Mato Grosso, Aprosoja, refiriéndose a los puertos en la costa sur de Brasil.

La congestión en esos terminales obligó el año pasado a los barcos a esperar 60 días para ser cargados y algunos compradores frustrados acabaron cancelando sus órdenes.   Continuación...