18 de marzo de 2013 / 18:54 / en 5 años

Candidatos a elecciones de Venezuela chocan sobre delincuencia

* Comicios definirán sucesor de fallecido Hugo Chávez

* Venezuela sufre una de las peores tasas de asesinatos del mundo

Por Daniel Wallis

CARACAS, 18 mar (Reuters) - Poco después de inscribir su candidatura para las elecciones del 14 de abril en Venezuela, el presidente interino Nicolás Maduro prometió ir a pie y desarmado a uno de los barrios más bravos de Caracas para pedir a las bandas de criminales que entreguen sus armas.

Tanto Maduro como su rival, Henrique Capriles, han chocado sobre uno de los principales temas de campaña: los asesinatos cotidianos, los robos a mano armada y los secuestros que hacen del país sudamericano uno de los más peligrosos del mundo.

“Vayamos sin armas, a pie, con nuestro pecho así, con nuestro pecho despierto, abierto, sin miedo, a hablar con esos jóvenes”, gritó Maduro frente a seguidores, abriendo su chaqueta deportiva con los colores de Venezuela y dejando ver una camiseta roja con los ojos de su jefe, el fallecido Hugo Chávez.

“Y a decirles que cese la matanza, que cesen sus armas ¡Que vengan aquí con Cristo Redentor!”, agregó.

La seguridad personal suele ser una de las principales preocupaciones que expresan los votantes en las encuestas en un país con las mayores reservas petroleras del mundo, pese a los programas lanzados por Chávez durante sus 14 años de mandato para reducir la cifra de homicidios.

La semana pasada, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo dijo en un reporte que sólo Honduras, El Salvador, Costa de Marfil y Jamaica tenían peores tasas que Venezuela, que sufre unos 45,1 asesinatos por cada 100.000 personas.

La tasa en Estados Unidos era de 4,2. Pero incluso en México, que sufre una violenta guerra contra los cárteles de la droga, la tasa de homicidios era la mitad de la venezolana.

El Gobierno de Venezuela admite que el país sufre más crímenes violentos que la mayoría de la región. Pero acusa a los políticos de la oposición de exagerar el problema y avivar descaradamente temores para mancillar la “revolución” socialista de Chávez.

Capriles, un gobernador de centro de 40 años que acusa a Maduro de explotar electoralmente el sentimiento que causó la muerte de Chávez el 5 de marzo, lanzó una gira por distintos estados venezolanos el fin de semana.

El opositor tilda a Maduro de ser una imitación pobre de Chávez y se burló del acto que hizo tras registrarse ante las autoridades electorales.

“¿Usted cree que Nicolás va a resolver el problema de la violencia? No es abriéndose una chaqueta y diciendo ‘yo soy Superman’, y entonces yo me voy a meter a no sé dónde”, dijo Capriles.

DEBIL SISTEMA DE JUSTICIA

Una de las raíces del problema de criminalidad en el país, de acuerdo con expertos, es la proliferación de armas de fuego y drogas y un débil sistema de justicia que lleva a que la mayoría de los delitos queden impunes.

En una racha de crímenes sobre personas reconocidas, un jugador de béisbol de las Grandes Ligas y diplomáticos de México, Chile, Bielorrusia y Costa Rica fueron secuestrados en los últimos meses.

El Gobierno dice que hubo unos 16.000 homicidios en todo el país el año pasado. Organizaciones no gubernamentales reportan que las cifras son más altas.

El Observatorio Venezolano de Violencia dijo que su estimado conservador para el 2012 es de más de 21.000 asesinatos.

Sin cifras detalladas de las autoridades no es posible contrastar los números oficiales con las estimaciones privadas.

Provocado por las acusaciones de que la situación está fuera de control, el Gobierno de Chávez renovó a la principal unidad de policía investigativa, creó varios cuerpos de seguridad pública y dijo que recortó en un 10 por ciento la tasa de homicidios en Caracas.

Los más afectados por las bandas criminales son los residentes pobres que viven en la infinidad de barriadas donde el fallecido presidente tenía a sus más fervientes seguidores.

Los votantes rara vez consideraban a Chávez responsable por la alta tasa de homicidios; algunos lo veían casi como a un miembro de la familia, otros en términos casi religiosos. Maduro está intentando generar el mismo vínculo emocional pero no tiene el carisma de Chávez.

Maduro inauguró el domingo una nueva instalación deportiva en el barrio bravo capitalino de Petare, saliendo brevemente a la cancha para jugar baloncesto con un grupo de jóvenes. Los niños vivaron cuando encestó en su tercer intento.

El presidente interino culpa del crimen violento al decadente legado dejado por gobiernos capitalistas que llevaron las riendas de la nación miembro de OPEP durante las décadas anteriores al mandato de Chávez.

“Son víctimas de los valores que nos han metido (...) desde que nacimos a través de las narco-novelas, de la moda vinculada al estímulo para el consumo subliminal de drogas, a la moda vinculada a las pistolas, al culto a las armas, al culto a la droga, al culto a la bandas criminales”, dijo después de registrarse como candidato.

Y acusa a la oposición de cínicamente permitir a los delincuentes a deambular sin control, por ejemplo en el estado Miranda, que incluye zonas pobres de Caracas y donde Capriles es gobernador.

“¿Ustedes saben por qué?”, preguntó Maduro a la multitud. “Porque no les interesa la vida del pueblo, porque ellos prefieren los barrios populares que se llenen de drogas, de criminalidad para seguir estigmatizando como lo han hecho por 500 años al pueblo de Venezuela”, respondió. (Editado en español por Pablo Garibian y Silene Ramírez)

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