11 de febrero de 2013 / 23:14 / en 5 años

ACTUALIZA 1-¿Podrá un latinoamericano convertirse en Papa?

* Prelados en el Vaticano han especulado sobre latinoamericanos

* Scherer y Sandri, considerados como bien posicionados para cónclave

* También se menciona a italiano Scola y austríaco Schoenborn (Actualiza con detalles, citas)

Por Tom Heneghan

PARIS, 11 feb (Reuters) - Tras el sorprendente anuncio del Papa Benedicto XVI de que renunciará a fin de mes, podría estar acercándose el momento de que la Iglesia Católica elija a su primer líder no europeo, y podría ser un latinoamericano.

La región representa al 42 por ciento de la población católica de todo el mundo, de unos 1.200 millones de fieles, por lo que es el mayor bloque dentro de la Iglesia, comparado con un 25 por ciento en Europa.

Luego de Juan Pablo II, que era polaco, y Benedicto XVI, nacido en Alemania, el puesto, alguna vez reservado para los italianos, está abierto para todos.

El origen dependerá del perfil del nuevo Papa que los cardenales encargados de la decisión en el próximo cónclave consideren mejor para guiar a la Iglesia.

Dos responsables del Vaticano recientemente dieron indicios sorprendentemente claros sobre los posibles sucesores. El resultado de sus declaraciones es que el próximo Papa bien podría ser de Latinoamérica.

“Conozco muchos obispos y cardenales de América Latina que podrían asumir la responsabilidad de la Iglesia universal”, dijo el arzobispo Gerhard Mueller, quien ahora ostenta la anterior posición del Papa como jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

“La Iglesia universal enseña que el Cristianismo no se centra en Europa”, dijo el arzobispo nacido en Alemania al diario Rheinische Post de Duesseldorf justo antes de la Navidad.

El cardenal suizo Kurt Koch, al frente del departamento vaticano de la unidad cristiana, dijo al diario Tagesanzeiger en Zurich al mismo tiempo que el futuro de la Iglesia no está en Europa.

“Sería bueno si hubiera candidatos de Africa o Sudamérica en el próximo cónclave”, dijo, en referencia a la elección a puertas cerradas en la Capilla Sixtina del Vaticano.

Cuando se le preguntó si él votaría por un no europeo en lugar de un candidato europeo, si tenían las mismas calificaciones, respondió: “sí”.

CAMBIOS DE ESTILO, NO DE DOCTRINA

Esas dos entrevistas tuvieron lugar en un momento en el que no hubo especulación respecto a que Benedicto renunciaría, por lo que los líderes de la Iglesia podrían ser menos francos ahora que el cónclave se avecina.

El hecho de que Benedicto adujo razones de salud al anunciar su renuncia podría favorecer a candidatos más jóvenes, sin importar de dónde provengan.

El atractivo de un candidato no europeo estaría en el cambio de estilo que podría proporcionar y el enfoque que podría tomar en cuestiones más cercanas a los católicos de los países en desarrollo.

Puesto que todos los cardenales que votarán en el cónclave fueron designados por el conservador Juan Pablo o por Benedicto, se estima que son pocos son los que propiciarían grandes cambios en temas tales como el control artificial de la natalidad, la homosexualidad o un rol más amplio de las mujeres en la iglesia.

Si el próximo cónclave realmente le diera el turno a Latinoamérica, los principales candidatos de la región parecen ser Odilo Scherer, arzobispo de la enorme diócesis de Sao Paulo, o el ítalo-argentino Leonardo Sandri, que ahora dirige el departamento vaticano de las Iglesias Orientales.

Scherer, un brasileño de origen alemán, aparece como moderado porque denunció tanto el activismo político de la “liberación teológica” de Latinoamérica pero mantuvo su preocupación social en general sobre la pobreza y la injusticia.

Conservador en lo moral, ha hecho campaña contra el aborto inclusive en casos de violación o cuando la vida de la mujer está en peligro. También culpó al programa del gobierno de distribución de preservativos para tener sexo seguro por la promiscuidad sexual y embarazos no deseados.

Su postura es igual de firme frente a la homosexualidad. “La sexualidad no es una ‘opción’ sino un hecho de la naturaleza y un regalo de Dios”, escribió en 2011. “La creciente ambigüedad y confusión en relación a la identidad sexual, que se está apoderando de nuestra cultura, es un motivo de preocupación”.

OTROS NO EUROPEOS

Sandri, un diplomático de carrera, no posee demasiada evidencia documentada sobre temas candentes que no fueran parte de su carrera, pero no habría alcanzado una posición tan alta en el Vaticano sin estar en línea con la ortodoxia de la Iglesia.

Su declaración pública más conocida fue el anuncio de la muerte del Papa Juan Pablo II en 2005, cuando ocupaba el tercer puesto más alto en el Vaticano.

Peter Turkson de Ghana, ahora responsable del departamento de justicia y paz del Vaticano, suele ser mencionado como el principal candidato africano.

Sobre el uso de preservativos, un tema clave en ese continente debido a la epidemia del SIDA, ha insinuado cierta flexibilidad aunque sin mostrar la abierta oposición de la Iglesia respecto.

Dijo que la fidelidad y la abstinencia son opciones más sanas que los preservativos y que el dinero que se gasta en proporcionar condones estaría mejor utilizado para suministrar medicamentos retro virales para aquellos que ya están infectados.

En 2011, Turkson publicó un documento condenando lo que denominó “idolatría del mercado” y exigió a los bancos centrales del mundo evitar que los países desarrollados exploten a los más pobres.

“La gente en Wall Street necesita sentarse y examinar el proceso de discernimiento y ver si su papel administrando las finanzas del mundo está ayudando a los intereses de la humanidad y el bien común”, señaló en ese momento.

Si bien apoya el clero únicamente masculino, Turkson fue el primer funcionario del Vaticano en designar a una mujer laica en un alto puesto. La italiana Flamina Giovanelli es la subsecretaria en su departamento, la tercera posición en importancia.

EL NUCLEO CATOLICO

Europa, que tiene la mitad de los cardenales en el cónclave pese a que solamente una cuarta parte de los católicos vive en el continente, tiene candidatos fuertes si la votación se inclina hacia su lado.

Su carta principal es el cardenal Angelo Scola de Milán, un tradicional trampolín hacia el papado. Los observadores del Vaticano vieron la decisión de Benedicto XVI de transferirlo allí desde Venecia en 2011 como una insinuación de que podría ser el sucesor preferido del pontífice.

Scola es un férreo opositor a las uniones civiles en Italia. Su libro de 2003 “El Misterio Nupcial” da un largo argumento teológico a favor del matrimonio tradicional y denuncia el aborto, el control artificial de la natalidad, el feminismo y la homosexualidad.

Como jefe de la Fundación Oasis que promociona el intercambio entre cristianos y musulmanes en Oriente Medio, es uno de los pocos candidatos con contactos frecuentes con el Islam, la segunda religión más grande del mundo después del Cristianismo.

El hombre que podría proporcionar más cambios sería el Cardenal de Viena, Christoph Schoenborn, un ex estudiante y aliado de Benedicto cuya ortodoxia doctrinal no está en duda pero que ha mostrado una inusual flexibilidad en hacer frente a los cambios pastorales.

Se opuso al “llamado a la desobediencia” de los sacerdotes reformistas, pero optó dialogar con ellos en lugar de disciplinarlos.

Cuando los conservadores lo instaron a que le quitara el puesto a un hombre abiertamente gay elegido en una parroquia, lo invitó a almorzar y luego dijo que era una persona sincera y que conservaría el puesto.

Este enfoque más matizado podría agradar a los cardenales que no quieren otro Papa aislado, pero le costaría votos entre los más conservadores.

PAPABLES

Si bien no existen candidatos oficiales, a continuación sigue la lista de “papabili”, los papables o potenciales pontífices, que son los que se mencionaron con más frecuencia recientemente.

La lista es alfabética, no en orden de sus posibilidades, y probablemente cambie entre hoy y el momento en que se celebre el cónclave en marzo.

- Joao Braz de Aviz (Brasil, 65 años) llevó un aire fresco al departamento vaticano de congregaciones religiosas cuando asumió en el 2011. Apoya la preferencia por los pobres en la teología para la liberación latinoamericana, pero no los excesos de sus impulsores. Su perfil bajo podría jugarle en contra.

- Timothy Dolan, (EEUU, 62 años) se convirtió en la voz del catolicismo estadounidense tras ser nombrado arzobispo de Nueva York en el 2009. Su humor y su dinamismo han impresionado al Vaticano, donde suelen faltar esas características. Pero los cardenales son cautos ante un “Papa de una superpotencia” y su estilo efusivo podría ser demasiado estadounidense para algunos.

- Marc Ouellet (Canadá, 68 años) es en la práctica el principal director de personal del Vaticano como jefe de la Congregación de Obispos. Alguna vez dijo que convertirse en Papa “sería una pesadilla”. Aunque está bien conectado, el laicismo amplio de su Quebec natal podría resultarle un punto negativo.

- Gianfranco Ravasi (Italia, 70 años) ha sido ministro de Cultura del Vaticano desde el 2007 y representa a la Iglesia en los mundos de las artes, la ciencia, la cultura e incluso ante los ateos. Este perfil podría perjudicarlo si los cardenales deciden que requieren a un pastor experimentado más que otro profesor como Papa.

- Leonardo Sandri (Argentina, 69 años) es una figura “transatlántica”, nacido en Buenos Aires de padres italianos. Tuvo el tercer puesto en importancia en el Vaticano como su jefe de gabinete entre el 2000 y el 2007. Pero carece de experiencia pastoral y su labor supervisando a las iglesias orientales no es una posición de poder en Roma.

- Odilo Pedro Scherer (Brasilia, 63 años) se ubica como el candidato latinoamericano más fuerte. Arzobispo de Sao Paulo, la mayor diócesis en el mayor país católico, es conservador en su nación, pero en otras partes resultaría moderado. El rápido crecimiento de las iglesias protestantes en Brasil podría no beneficiarlo.

- Christoph Schoenborn (Austria, 67 años) es un ex estudiante del Papa Benedicto XVI con un acercamiento pastoral que el pontífice no tiene. El arzobispo de Viena figura como papable desde que editó el catecismo de la Iglesia en la década de 1990. Pero algunas posturas cautelosas en materia de reformas y el fuerte disenso de parte de algunos clérigos austríacos no lo favorecen.

- Angelo Scola (Italia, 71 años) es un arzobispo de Milán, una plataforma para el papado, y es la principal apuesta de muchos italianos. Experto en bioética, también conoce el Islam como responsable de una fundación para promover el entendimiento entre cristianos y musulmanes. Su densa oratoria podría alejar a los cardenales que busquen un comunicador carismático.

- Luis Tagle (Filipinas, 55 años) tiene un carisma que se suele comparar con el del fallecido Juan Pablo II. También es un colaborador estrecho de Benedicto XVI luego de trabajar con él en la Comisión Teológica Internacional. Si bien tiene muchos partidarios, solo se convirtió en cardenal en el 2012 y los cónclaves son cautos frente a los candidatos jóvenes.

- Peter Turkson (Ghana, 64 años) es el principal candidato africano. Jefe de la oficina de justicia y paz del Vaticano, es el portavoz de la conciencia social de la Iglesia y respalda la reforma financiera mundial. Mostró un video criticando a los musulmanes en un reciente sínodo vaticano, generando dudas sobre qué piensa del Islam. (Reporte adicional de Philip Pullella. Editado por Javier Leira)

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