12 de noviembre de 2012 / 19:43 / hace 5 años

Siembra de soja y maíz de Argentina, detenida nuevamente por lluvias

Por Hugh Bronstein

BUENOS AIRES, 12 nov (Reuters) - Los cerca de 50 milímetros de lluvias que un frente frío hizo caer sobre el núcleo agrícola de Argentina durante el fin de semana volvieron a paralizar la ya retrasada siembra del maíz y de la soja 2012/13, disparando temores a un recorte en la producción de los granos.

Los países consumidores de alimentos esperan que la producción de Argentina, un proveedor mundial líder de alimentos, eleve la oferta internacional de granos luego de que sequías afectaran a Rusia, Estados Unidos y Australia.

Sin embargo, las expectativas están siendo puestas a prueba por lluvias superiores a las normales -provocadas por el fenómeno climático El Niño- que desde septiembre cayeron sobre el país sudamericano, causando inundaciones y demoras en las primeras etapas de la siembra del maíz y la soja.

“Grandes áreas de zonas agrícolas de primera calidad de Argentina están inundadas y tendrán que ser descartadas para la campaña actual (2012/13)”, dijo Anthony Deane, director de la firma Weather Wise Argentina, con sede en Buenos Aires.

“Se espera mejor clima para lo que queda de noviembre, lo que permitirá a los productores sembrar el 80 por ciento del maíz que habían previsto implantar al comienzo de la temporada”, señaló.

Las bajas reservas mundiales de alimentos, causadas en parte por la peor sequía en décadas en Estados Unidos, han impulsado el valor de los futuros de la soja en un 21 por ciento en lo que va del año en el mercado de Chicago.

Los futuros del maíz subieron un 14 por ciento desde enero en la plaza, mientras que los del trigo lo hicieron en un 36 por ciento.

Argentina es el principal exportador mundial de aceite y harina de soja, el segundo de maíz, el tercero de la oleaginosa en grano y el sexto proveedor internacional de trigo.

El cultivo argentino que más podría sufrir las copiosas lluvias de los últimos meses es el maíz, ya que tiene menor tolerancia al exceso de humedad y una ventana de siembra más corta que la soja.

“El maíz no tolera estar más de 10 días bajo el agua. Muchos productores están volcándose hacia la soja porque es más difícil que se muera”, dijo Deane y agregó que, no obstante, aún es muy pronto para saber cuál será el impacto de las precipitaciones en la oleaginosa, lo cual recién podría estimarse el año próximo.

Hasta el jueves, los chacareros argentinos habían sembrado el 10,8 por ciento de los 19,7 millones de hectáreas previstos para la soja 2012/13, según la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

Por otro lado, los productores de Argentina habían sembrado hasta fin de la semana pasada el 44 por ciento del área estimada para el maíz del ciclo 2012/13, de acuerdo con la Bolsa de Cereales.

La implantación tanto de la soja como del maíz está cerca de 14 puntos porcentuales retrasada.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) espera que en la campaña 2012/13 la cosecha argentina de soja llegue al nivel récord de 55 millones de toneladas, la de trigo a 11,5 millones y la de maíz al máximo histórico de 28 millones.

Las tormentas que comenzaron en agosto en la región productora central les permitieron a los agricultores sembrar en zonas habitualmente demasiado secas para la agricultura.

Pero la preocupación creciente es que las pérdidas ocasionadas por las inundaciones, si es que el clima no cambia, echen por tierra ese beneficio.

Los meteorólogos se vieron sorprendidos este año por un inusualmente madrugador y caótico El Niño, un fenómeno climático que consiste en una desaceleración de los vientos ecuatoriales (alisios) y que provoca un calentamiento del Pacífico del Ecuador y fuertes lluvias en gran parte de Argentina, en Uruguay y en el sur de Brasil.

“Ahora el sistema climático está en un estado que puede llamarse neutral-cálido que sigue apuntando a lluvias un poco superiores a las normales pero no tan extremas como las que tuvimos durante el otoño, el invierno y sobre todo el comienzo de la primavera en el mes de octubre”, destacó Eduardo Sierra, asesor climático de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. (Traducido al español por Maximilian Heath/Nicolás Misculin, Editado por Silene Ramírez)

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