Oposición venezolana pierde la presidencia, pero gana un líder

lunes 8 de octubre de 2012 08:30 ART
 

* Capriles une a la oposición más alla del "antichavismo"
    * Chávez gana por 10 puntos, su menor margen en
presidenciales
    * Coalición opositora, ante el reto de mantener unidad

    Por Diego Oré y Andrew Cawthorne
    CARACAS, 8 oct (Reuters) - Derrotado, triste y ojeroso,
Henrique Capriles recibió el domingo su primera derrota
electroral en Venezuela, ante Hugo Chávez, pero, quizá sin
saberlo, logró algo que la oposición buscaba tanto como el
poder: un líder.
    El mandatario socialista se impuso el domingo con el 54 por
ciento de los votos, pero -tras zambullirse en una agotadora
campaña-, Capriles logró aglutinar el descontento de una gran
parte del país y mostrarse como la cara visible de un grupo
huérfano de un conductor des d e que Chávez asumió en 1999.
    A pesar de haber aceptado los resultados con lágrimas en los
ojos e impotencia, la oposición deberá pasar del duelo a la
acción para unos comicios regionales en diciembre, cuando se
medirá nuevamente al oficialismo con la meta de demostrar que
ofrecen algo más que el sentimiento anti-Chávez.
    "Hemos sembrado muchas semillas y van a nacer árboles que
darán buenos frutos. La campaña estuvo llena de juventud. No se
sientan derrotados. Hemos construido una casa, en ese autobús se
montaron más de seis millones de venezolanos", dijo Capriles
enfundado en una casaca con los colores de la bandera de
Venezuela.
    Los 10 puntos porcentuales de ventaja que le sacó Chávez
pueden parecer una derrota abrumadora, pero en las
presidenciales del 2006 el militar retirado de 58 años había
vencido por 26 puntos y en el 2000, por 22 puntos.
 
    "Capriles se convierte en el líder indiscutible de la
oposición y su trabajo cara a cara es un activo clave para el
futuro", opinó el analista político Luis Vicente León.
    "Ha sido, por mucho, el mejor candidato que ha enfrentado a
Chávez y su historia apenas comienza", agregó.
    Al final de su campaña y en su discurso del domingo, Chávez
mostró un tono conciliador con la oposición, pero acercamientos
similares han quedado sólo en palabras en el pasado y el
presidente nunca se ha mostrado dispuesto a negociar con sus
adversarios.
    
    UNIDAD A PRUEBA
    Venezuela ha vivido una vorágine de procesos electorales año
tras año desde que Chávez llegó al poder en 1999.
    En menos de tres meses se celebrarán las elecciones para
elegir gobernadores y la oposición tendrá un nuevo desafío en
las urnas para conservar o incluso sumar alguna gobernación a
las siete -de 24- que actualmente domina.
    Capriles enfrenta el reto de mantener unida a la oposición,
una amalgama de una treintena de partidos de distinta tendencia
política unidas por el deseo de acabar con la era de Chávez.   
    Los líderes opositores aceptaron en febrero a Capriles como
el abanderado de la oposición, tras una elección primaria, pero
no hay garantía de que las tensiones que durante años los
dividideron se hayan superado definitivamente.    
    El ex alcalde de un distrito de Caracas Leopoldo López; el
gobernador de Zulia, Pablo Pérez, o la asambleísta María Corina
Machado son jóvenes con aspiraciones que han marcado distancia
con la impopular vieja guardia que gobernó el país desde el
retorno de la democracia en 1958.
    La antigua generación provoca rechazo en Venezuela por haber
formado parte de gobiernos que se consideran corruptos y que
empobrecieron a un país que cuenta con las mayores reservas de
crudo del mundo. 
    Durante la breve declaración que dio Capriles en un moderno
teatro de Caracas, una ex asambleísta lo interrumpió clamando
fraude electoral y asegurando que no debía reconocer los
resultados.
    "El radicalismo siempre le ha hecho mucho daño a Venezuela",
respondió Capriles.
    "Nunca voy a jugar con nuestro pueblo, ni lo someteré a la
zozobra. La otra opción obtuvo más votos que nosotros y así es
la democracia", agregó, aplaudido por el repleto auditorio.
    A pesar de que el cáncer que le fue diagnosticado a Chávez a
mediados del año pasado desapareció del radar durante la campaña
electoral, los analistas no desechan un escenario en el que la
enfermedad vuelve a debilitarlo.
    Bajo la Constitución venezolana, una nueva elección debería
llevarse a cabo si Chávez se viera incapacitado para ejercer sus
funciones durante la primera mitad de sus seis años del nuevo
mandato que comienza en enero.
    Pese a todo, el desconsuelo era patente entre los seguidores
de Capriles la madrugada del lunes, cuando aún les costaba
aceptar la derrota de su candidato.
    "Habíamos depositado todas nuestras esperanzas esta vez",
dijo Teresa Pérez, un ama de casa de 51 años, en las afueras del
comando de campaña de Capriles.
    "Estamos dolidos, tristes, pero no decepcionados. Fue una
increíble campaña, nadie hizo eso jamás", concluyó.

 (Reporte de Diego Oré; Editado por Javier López de Lérida)